La escena representa un pequeño piso de alquiler en la cuarta planta de un edificio de los años treinta, en la esquina de una callecita secreta, como olvidada, próxima a un teatro de ópera...
Ventanales semiobstruidos por comercios que atemperan claridad y calor de un mayo tórrido.
Huéspedes provisionales de estas paredes neutras, un mobiliario escogido in extremis por las necesidades de una estancia limitada a una serie de representaciones: conjunto de canapés y butacas cubiertas de terciopelo carmín, mesa baja de vidrio, biblioteca inglesa cuyos desguarnecidos estantes albergan sin embargo una o dos partituras de cubiertas usadas. Ni piano, ni cadena Hi-Fi, ni magnetofón. Cerca del teléfono, en un buen lugar, una amplia agenda.
Al levantarse el telón hay un hombre sentado de espaldas a la luz, en el ángulo del canapé, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, medio vuelto hacia su visitante, que ha tomado asiento en una butaca próxima. Vestido con unos pantalones negros y una camiseta alegre, cuesta trabajo reconocer a Alfredo Kraus, cuya silueta altiva, esbelta, elegante, es inseparable de los jubones, los redingotes, los uniformes cortados para héroes que transfigura pacientemente desde hace treinta años con la incandescencia y el secreto de una voz y un arte realzados por la extensión y el alcance de un reino.
Con una mezcla de curiosidad y vigilancia, se apresta a confiar la leyenda de la que es portador. Su rostro mil veces descrito: lo aguileño de su nariz, la extensión de la boca de labios finos bordeados por el trazo incisivo del estrecho bigote, la agudeza y el pudor alternados en la mirada de tonos grises, cambiantes, perpetuo evadido de un cuadro de Velázquez, príncipe conquistador, al que se podría considerar extraviado en este siglo, en el que Romeo vuela en Concorde, o Werther discute sus contratos.
Antes de que su visitante se haya atrevido a hacer su primera entrada, Alfredo Kraus le dedica una sonrisa enigmática o socarrona, alisa su bigote con un dedo vivaracho y articula las siguientes palabras con gran suavidad:
A.K.: Es muy difícil esto que vamos a intentar hacer juntos, porque ¿sabe?, semejante voz ¡no existe!
Calibra por un instante el efecto sorpresa producido en su interlocutor y prosigue:
A.K.: Si, nuestra voz no es nada concreto, ni definible. No se puede mostrar; es un misterio eternamente perseguido, hostigado, que se nos escapa en cuanto comienza a desvelarse, en cuanto se le atrapa.... ¿Puede definirse una vida centrada en algo que no existe? ¿No le parece peligroso?
F.L.: ¿A usted?
A.K.: ¡No, a usted! ( Se ríe.)
F.L.: Mi único riesgo, y es de envergadura, sería no conseguir dar cuenta fiel del descubrimiento que intento hacer de usted...
A.K.: ¿Quién le ha dicho que tengo necesidad de descubrirme? (Sonríe sin dejar de considerar, con los brazos cruzados, a su oponente.)
F.L.: Usted, por el solo hecho de haberme recibido esta tarde para un encuentro...
A.K.: Un encuentro...
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Extracto de "Confidencias para una leyenda" Francis Lacombrade
Cuando se habla de La Hija del Regimiento casi automáticamente se nos viene a todos a la mente el célebre "Ah!, mes amis...." y sus famosos nueve "Do" sin embargo hay más pasajes donde el tenor puede lucirse y mostrar su valía como puede ser por ejemplo este dúo del primer acto que hoy os propongo.
Al valor ya de por si intrínseco de la pieza musical podemos a su vez añadir lo especial de la versión que os invito a oír y que no es otra que una de las representaciones que supusieron el debut de Alfredo Kraus en el papel de Tonio.
Este acontecimiento se produjo en 1973 en la ciudad de Chicago teniendo como pareja para tal ocasión a la "stupenda" Joan Sutherland.
De esta misma representación ya os ofrecí en su momento el "Ah! Mes amis" del que hablaba al comienzo y se puede comprobar la reacción del público, no menos efusiva que unos minutos antes cuando Sutherland y Kraus remataron y bordaron este precioso dúo.
Hoy os dejo este dúo que como el resto de la obra estoy estos días escuchando continuamente para "ambientarme" en la representación que dentro de pocas semanas presenciaré en el teatro del Liceo con el mejor Tonio posible en estos momentos, Juan Diego Florez.
Aunque sea con retraso, Feliz año a todos; haciendo un breve juego de palabras año nuevo y música antigua.... Efectivamente en el día de hoy os propongo escuchar uno de los temas que en 1987 Alfredo grabó junto a José Tordesillas para el sello discográfico Nimbus y que es obra del italiano Salvator Rosa llevando por título "Vado ben spesso" .
Este 2010 es el cuarto año de vida de este blog que nació en su momento para dar a conocer y difundir la vida y sobre todo la obra de Alfredo Kraus. Después de estos tres años ya transcurridos creo que dicho propósito se va cumpliendo poco a poco y espero que así sea durante muchos más años.
El pasado 2009 no fue por mi parte demasiado prolijo en cuanto a entradas en el blog y es que no pude dededicarle todo el tiempo que yo quisiera; en lo que llevamos del presente año ya veis que de momento la cosa no ha mejorado demasiado pero igual que un buen día la cosa se torció para "peor" dejando de actualizar esta página con la frecuencia de los dos primeros años.... en cualquier momento esta tendencia actual puede cambiar nuevamente esta vez para permitirme ofreceros el todavía ingente material que en mi poder tengo del grandísimo tenor canario, y es que proyectos para llevar a cabo en la página, tengo y muchos, pero falta que las circunstancias de todo tipo me lo permitan..... ahora mismo están en la recamara el contaros mi crónica de mi segundo encuentro con Alfredo, una entrañable e interesantísima charla que mantuve estas pasadas navidades con nuestro contertulio y tenor Enrique Paz; y como no, ofreceros alguna que otra joya semi-inedita de audio referente a nuestro homenajeado que realmente "haberlas hailas" como decimos en mi tierra gallega.
Ahora mismo me necesita más mi familia pero no perdáis la esperanza de que poco a poco vuelva a seguir publicando cosas para deleite de todos vosotros, mi fiel parroquia de Krausianos.
Empieza este año a dar ya sus últimos coletazos y con ello tenemos mas cerca las fiestas navideñas no siempre alegres para todos.
Como este es un rincón musical y más concretamente la "casa" de Alfredo Kraus, será el quien nos amenice el post de hoy como no podría ser de otro modo, con un Villancico.
Retomo el contenido del disco que Alfredo dedicó a Lecuona en 1996 y lo hago con este tema que lleva por título "Mi vida eres tú".
Este es el penúltimo tema que colgaré del mencionado disco................. bueno mejor debiera decir antepenúltimo pues el último será una sorpresa para vosotros, un tema inédito que no vió la luz en este trabajo pero que formaba parte del repertorio de Ernesto Lecuona y que Alfredo grabó para formar parte de los posibles temas a publicar. Habría un descarte y este, ese descarte, será el que os regale un día de estos.....
Hasta entonces disfrutar de Kraus y de Lecuona en este bonito tema.
A continuación os dejo una entrevista con la hija mayor de Alfredo que le realizaron hace unos días a raíz de este décimo aniversario del fallecimiento de su padre.
Entre las cosas interesantes que Rosa comenta a la entrevistadora Pepa Fernández me quedo con una y es la de esa pronta ubicación de la fundación Alfredo Kraus en un edificio de la capital canaria donde residirán todo tipo de objetos relacionados con Alfredo; estoy seguro de que en cuanto esa obra se concrete no me cabe la menor duda que será un lugar de peregrinaje para muchos de los que amamos y amaremos la figura de Alfredo Kraus.
Kraus ya está en casa. Siete minutos pasaban de la una de la tarde cuando un vehículo funerario alcanzaba ayer el Cementerio de Las Palmas, en Vegueta, con los restos del tenor fallecido en Madrid en 1999. Poco más de 50 personas, casi en su totalidad familiares, le esperaban en éste su último viaje y, con acordes de una suite de Bach como fondo, presenciaron el retorno de Alfredo Kraus a la tierra que le vio nacer.
A la sombra de cuatro frondosos árboles y bajo el brillante cielo azul que ayer iluminó la capital grancanaria, desde las once y media de la mañana un grupo de operarios cavaba en un pequeño parterre localizado junto a la entrada del camposanto la que, sólo unas horas más tarde, iba a convertirse en la última morada de uno de los más universales artistas que ha dado Canarias.
Procedente del cementerio madrileño de Boadilla del Monte, los restos del belcantista aterrizaban aproximadamente a las doce de la mañana en el Aeropuerto de Gran Canaria y poco después, en coche fúnebre, partían por la GC-1 hacia la ciudad donde nació Kraus en 1927. Su hija, los hermanos del artista y demás familiares llegaban casi tras él al cementerio de Vegueta. José Miguel Pérez, el presidente del Cabildo grancanario, lo hacía un poquito más tarde sacando un hueco de su agenda para acudir por petición familiar al enterramiento. EMOCIÓN. Alrededor de la pequeña tierra horadada, muy cerca de ese pequeño hueco que se antoja minúsculo para acoger una personalidad y una voz tan inmensas, recibieron todos a la una y media de la tarde el ataúd de madera clara que, con un gran crucifijo, agasajaba al cantante. Tras recorrer en su vida profesional los escenarios del mundo y fallecer en la capital de España, Kraus volvía a ser llorado en su Isla natal 10 años después de su desaparición.
La jornada se presentaba complicada para los seres queridos de Alfredo Kraus pero aunque evitaron la presencia de medios de comunicación con el fin de no perturbar la intimidad del acto, no impidieron en ningún momento que fotógrafos y periodistas les acompañaran a cierta distancia en un momento tan personal: ver la caja fúnebre del tenor -el padre Kraus, el hermano Kraus, el primo Kraus...- perderse en la oscuridad de aquella pequeña zanja no fue fácil para ninguno de ellos. A pocos metros, el violonchelista Carlos Rivero interpretaba una composición de Juan Sebastián Bach, aportando un poco de belleza y pasión a un momento tan amargo. Complicado martes y trece para esta unida familia Kraus. Seguro.
El sacerdote José Alonso ofreció entonces unas plegarias y poco después, fue el hermano del intérprete, Francisco Kraus, de gran parecido físico con el artista, quien leyó un emotivo texto en el que, quizá, fue el momento de mayor sentimiento para todos. Rosa, hija del Werther más brillante de la Historia, no pudo contener las lágrimas. Eran las dos menos veinte de la tarde cuando la tierra comenzó a sepultar los restos del artista.
Minutos más tarde y cubierto de flores el irrepetible tenor por fin descansaba en casa.
Con motivo del día de la Hispanidad y por supuesto de la festividad del día del Pilar aquí va un hermosísimo video obra de "sexymzkim" y que tiene por un lado la belleza de unas imágenes preciosas de Aragón y como fondo musical a nuestro adorado Alfredo Kraus cantando la que posiblemente es la Jota más famosa que nunca se haya compuesto, la de Tomás Bretón.
Desde aquí muchísimas felicidades a todas las que os llamáis Pilar y por añadidura un afectuosísimo saludo a todos los mañicos y mañicas del mundo entero..... ¡¡¡ Viva la JOTA !!!
Estas últimas semanas con motivo de este décimo aniversario de la desaparición de Alfredo han sido muchos los recuerdos hacia este, aquí os dejo el video del informativo "Informe Semanal" de RTVE que aquella semana de septiembre de 1999 nos ofrecía una semblanza del inigualable y excepcional artista.