La Coctelera

Categoría: "Così fan tutte"

Un "Così fan tutte" de auténtico lujo

En el día de hoy retomo ese acercamiento que durante su carrera hizo Kraus al genio de Salzburgo. De manera oficial, Kraus solamente llevó al disco un título de Mozart, dicho título fue "Così fan tutte".

Dicha grabación se llevó a cabo en 1962 y desde luego el sello discográfico (Emi) no escatimó medios para que dicha versión quedara como un referente del mencionado título, y ya lo creo que lo consiguió.

En la nómina de artistas contratados para dicha grabación se encontraban entre otros: Elisabeth Schwarzkopf, christa Ludwig, Giuseppe Taddei y Walter Berry además de nuestro joven tenor por
aquel entonces, todos bajo la batuta de Karl Böhm.

Como muestra de esta grabación aquí os dejo, íntegra, la escena primera del Acto I donde además de Ferrando (Kraus), también intervienen Guglielmo y Don Alfonso (G. Taddei y W. Berry).


ATTO I

Scena 1

FERRANDO
La mia Dorabella capace non è;
fedel quanto bella
il cielo la fe'.

GUGLIELMO
La mia Fiordiligi tradirmi non sa;
uguale in lei credo
costanza e beltà.

DON ALFONSO
Ho i crini già grigi,
ex cathedra parlo,
ma tali litigi
finiscano qua.

FERRANDO, GUGLIELMO
No, detto ci avete che infide.
Esser ponno,
provar ce'l dovete,
se avete onestà.

DON ALFONSO
Tai prove
lasciamo...

FERRANDO, GUGLIELMO
No, no, le vogliamo:
o fuori la spada,
rompian l'amistà

DON ALFONSO
(O pazzo desire,
cercar di scoprire quel mal che,
trovato, meschini ci fa.)

FERRANDO, GUGLIELMO
(Sul vivo mi tocca chi lascia di
bocca sortire un accento
che torto le fa.)

FERRANDO
Cessate di scherzar,
o giuro al cielo...

DON ALFONSO
Ed io, giuro alla terra,
non scherzo, amici miei;
solo saper vorrei
che razza d'animali
son queste vostre belle,
se han come tutti noi
carne, ossa e pelle,
se mangian come noi,
se veston gonne,
alfin, se Dee, se donne son...

FERRANDO, GUGLIELMO
Son donne,
ma son tali...

DON ALFONSO
E in donne pretendete
di trovar fedeltà?
Quanto mi piaci mai, semplicità!
E la fede delle femmine
come l'araba fenice,
che vi sia ciascun lo dice...
dove sia... nessun lo sa.

FERRANDO
La fenice è Dorabella.

GUGLIELMO
La fenice e Fiordiligi

DON ALFONSO
Non è questa, non è quella;
non tu mai, non vi sarà.
È la fede, ecc.

FERRANDO, GUGLIELMO
La fenice, ecc.

DON ALFONSO
Scioccherie di poeti!

GUGLIELMO
Scempiaggini di vecchi.

DON ALFONSO
Or bene, udite:
qual prova avete voi
che ognor costanti
vi sien le vostre amanti?
Chi vi fe' sicurtà
che invariabili
sono i lor cori?

FERRANDO
Lunga esperienza...

GUGLIELMO
Nobil educazion ...

FERRANDO
Pensar sublime ...

GUGLIELMO
Analogia d'amor ...

FERRANDO
Disinteresse...

DON ALFONSO
Pianti, sospir,
carezze, svenimenti.
Lasciatemi un po' ridere...

FERRANDO
Cospetto,
finite di deriderci!

DON ALFONSO
Pian piano:
e se toccar con mano
oggi vi fo
che come l'altre sono?

GUGLIELMO
Non si può dar.

FERRANDO
Non è.

DON ALFONSO
Giochiamo.

FERRANDO
Giochiamo

DON ALFONSO
Cento zecchini.

GUGLIELMO
E mille, se volete.

DON ALFONSO
Parola.

FERRANDO
Parolissima.

GUGLIELMO
E de' cento zecchini,
che faremo?
(a Ferrando)

FERRANDO
Una bella serenata
Far io voglio alla mia dea.

GUGLIELMO
In onor di Citerea
un convito io voglio far.

DON ALFONSO
Sarò anch'io de' convitati?

FERRANDO, GUGLIELMO
Ci sarete, si, signor.

FERRANDO, GUGLIELMO,
DON FERNANDO
E che brindisi replicati
far vogliamo al dio d'amor.


Ocho años sin "DIOS"

Hoy es un día especial para todos los que amamos este hermoso arte que es el canto y más concretamente para los que somos “Krausistas” de pro. Los que ya conocen este rincón que administro para difundir la obra de Alfredo Kraus sabéis que no tengo por norma hacer más de una "crónica" por día pero hoy es un día especial así que de ahí esta “entrada” excepcional.

Lo especial del día de hoy es que se cumplen ocho años de la desaparición de nuestro TENOR y que como comentaba hace unos días a raíz del fallecimiento de Luciano, casi se ponen de acuerdo ambos cantantes hasta en la fecha de abandonarnos.
Para conmemorar el aniversario del día de hoy os dejo por un lado la editorial que el periódico EL MUNDO le dedicaba el 12 de septiembre de 1999 y por otro lado os hago un pequeño regalo musical, un Kraus Mozartiano.

Ya hemos hablado aquí en varias ocasiones, de lo que pudo haber sido y no fue, el binomio Kraus-Mozart.
Yo a modo particular diré que no es un binomio que echara de menos y es que si bien disfruto enormemente de la obra sinfónica y concertina del genio de Salzburgo, no me sucede lo mismo con el legado que nos ha dejado en el apartado lírico si bien reconozco la preciosidad de muchos de los pasajes de su obra.

En cualquier caso, aquí os dejo un nuevo ejemplo de Kraus cantando a Mozart, lo cual según la crítica y los expertos no se le daba “nada mal”.
Esta es la romanza “Un aura amorosa” perteneciente a la ópera Cosi fan tutte y que el maestro interpretó durante una gala celebrada en 1990 en el auditorio de "Los jameos del agua" en la isla de Lanzarote.

¡¡¡ VIVA KRAUS !!!

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EDITORIAL del periódico "EL MUNDO" 12-09-1999


KRAUS:HOMENAJE A LA CALIDAD

El fallecimiento de Alfredo Kraus, acogido con dolor en todos los teatros del mundo y en la prensa internacional, ha despertado también un inusitado fervor popular.
Miles de personas visitaron ayer la capilla ardiente instalada en el Teatro Real de Madrid en una manifestación de duelo que no se había repetido, en cuanto al impacto y al número de personas, desde la muerte de Lola Flores. Y no es baladí la comparación, porque demuestra que el nivel cultural de la población española ha mejorado sensiblemente en los últimos años, y que no son incompatibles, en un mismo país, la devoción por una representante del folclor y el respeto y aprecio a la calidad artística personificada en el tenor canario.

Kraus representa, en el mundo de la ópera y en el de la cultura en general, una muy especial exigencia por la pureza del estilo y el dominio de la técnica. Frente a otros grandes nombres del bel canto, jamás hizo concesiones a la popularización, ni sacando la ópera de los teatros, ni interpretando temas ajenos a un repertorio cuidado al detalle y ajustado siempre a los registros de su portentosa voz. En Alfredo Kraus, se ha dado una inimitable combinación de dotes naturales, sensibilidad artística y pasión por la técnica del canto que ha hecho posible que, durante 43 años, haya triunfado en cuantos escenarios del mundo ha visitado y haya recibido, al mismo tiempo, el permanente reconocimiento de los públicos y de la crítica más exigente. Son las dotes que lo convirtieron en uno de los más señalados maestros del canto. En su carrera artística, los triunfos -posee el récord del aplauso más largo en una representación operística: 48 minutos- estuvieron siempre jalonados por cursos y clases magistrales de los que han surgido muchas figuras. Y ha sido, también, un hombre coherente con sus ideas y amante de la verdad.
Aquel famoso «no quiero más sorpresitas» de María Callas, cuando un jovencísimo Kraus se llevó en 1958 los aplausos de La Traviata, se repitió a menudo fuera de las tablas ante un tenor crítico con las desviaciones del negocio de la ópera. Quizá esa actitud haya sido la que, contestada con mezquindaz, impidió su deseada y última representación de Werther en Madrid. Pero los miles de personas que ayer acudieron a despedirle han sabido reconocer su calidad, humana y artística, y su rigor.


Un'aura amorosa del nostro tesoro
Un dolce ristoro al cor porgerà.
Al cor che nudrito da speme d'amore
D'un esca migliore bisogno non ha.

Un "Così fan tutte " de referencia.

Todos sabemos ya a estas alturas, que las incursiones de Kraus en el repertorio Mozartiano fueron escasas si bien siempre de un modo u otro, lo tuvo bastante presente ya fuera para realizar una grabación, realizar una representación o servirse de alguna de las muchas composiciones del genio de Salzburgo para incluirlas en algún concierto.

Sobre ese relativo distanciamiento de Kraus hacia la obra de este ilustrísimo compositor ya hemos hablado en alguna otra ocasión y también hemos especulado acerca de ese porqué; el artista aludía problemas con los recitativos y en ocasiones con la lengua de su progenitor. Quizás aunque estas fueran razones de peso no lo es menos que a lo mejor había otras de “fondo” que hicieron inclinarse hacia otro repertorio, entiéndase por tales razones el menor acercamiento del publico hacia las obra lírica de Mozart en comparación con otros compositores, la falta de una mayor implicación de los grandes teatros de ópera a programar estas obras y que duda cabe, el propio gustopersonal del artista hacia otras obras que le resultaban mucho más atractivas.

Pese a todo esto es innegable que lo poco que se acerco Alfredo Kraus a la obra Mozartiana ha quedado en muchos casos como absoluta referencia y como muestra de ello ahí nos han quedado un puñado de grabaciones tanto en directo como en estudio para dar fe de ello.

La musicalidad, el timbre claro, la perfecta dicción conforman algunas de las cualidades de Alfredo Kraus y que a su vez son algunos de los requerimientos para ser un buen interprete de Mozart de ahí esa perfecta comunión de nuestro tenor con esos pocos roles que tocó con su “varita” mágica.

La audición del día de hoy quedaría encuadrada en el grupo, de cómo decía al principio, de aquellas piezas que en mas de una ocasión Kraus “rescataba” para sus conciertos; se trata de la romanza “Un'aura amorosa” de la ópera Così fan tutte compuesta por Mozart en 1790.

Este “solo” es uno de los tres con los que cuenta el personaje del tenor (Ferrando) a lo largo de la obra y en la que esta primera perteneciente al Acto I destila dulzura y delicadeza desde el principio al final de la misma.


Un'aura amorosa
Del nostro tesoro
Un dolce ristoro
Al cor porgerà;
Al cor che, nudrito
Da speme, da amore,
Di un'esca migliore
Bisogno non ha.

La versión que aquí os dejo es como decía al principio, de referencia obligada en cualquier discoteca Mozartiana que se precie y sino veamos el elenco que se reunió para tal ocasión:

Elisabeth Schwarzkopf

Christa Ludwig

Hanny Steffek

Alfredo Kraus

Giuseppe Tadei

Walter Berry

La orquesta y coro Philarmonia y todos bajo la dirección de

Karl Böhm en una grabación de 1962.