La Coctelera

Categoría: "El Caserio"

EL CASERIO, una zarzuela del norte

Un joven Kraus en la década de los sesenta



Hace ya algunas jornadas que tengo un tanto abandonado nuestro precioso género Zarzuelístico por lo que en el día de hoy vamos a finalizar esta semana tan “especial” con una pincelada realmente hermosa y con una versión además yo pienso que insuperable incluso para nuestro mismo Kraus.

La romanza que os propongo es aquella que dice “Yo no sé que veo en Ana Mari… de la Zarzuela, EL CASERIO del compositor vasco Jesús Guridi.

Por Alfredo conozco alguna otra versión de esta misma Zarzuela pero esta grabada en 1965 junto a la Orquesta Sinfónica Madrid dirigida por el maestro José Olmedo, resulta realmente inigualable, que cada cual saque sus propias conclusiones.

Besos y abrazos para todos vosotros, “Krausianos” del mundo entero.




Yo no sé qué veo en Ana Mari
que nunca, nunca vi.
La miré y una alegría
siento que jamás, jamás sentí.

Si será su voz de ave
tan dulce y suave como una canción,
ó la luz de su mirada,
feliz alborada de mi corazón.

¡Ay, no sé qué veo en Ana Mari,
que es raro y nunca vi!

Pensaré, ya que no lo adivino
si estará lo raro en mí.
Quiero saber la causa
de esta agonía que sufro yo.

Dime si es que Ana Mari
¡ay, alma mía! te enamoró.

Yo no sé que veo en su mira
da que enciende vivo amor
¡Si será que estoy enamorado
de esa tierna y linda flor!
¡Ay, tierna flor!
¡Oh bendito mal de amor!



"El Caserio" de Jesús Guridi

Hoy volvemos a la Zarzuela y lo hacemos de la mano del compositor vasco, Jesús Guridi y con su obra “El Caserío”, que fue estrenada en 1926.

Sin duda uno de los momentos mas conocidos de esta obra es el de la romanza “Yo no se que veo en Ana Mari”.

La grabación del día de hoy data de 1990 y acompañan al tenor la Orquesta Sinfónica de Tenerife con su titular Victor Pablo Pérez.






Yo no sé qué veo en Ana Mari
que nunca, nunca vi.
La miré y una alegría
siento que jamás, jamás sentí.

Si será su voz de ave
tan dulce y suave como una canción,
ó la luz de su mirada,
feliz alborada de mi corazón.

¡Ay, no sé qué veo en Ana Mari,
que es raro y nunca vi!

Pensaré, ya que no lo adivino
si estará lo raro en mí.
Quiero saber la causa
de esta agonía que sufro yo.

Dime si es que Ana Mari
¡ay, alma mía! te enamoró.

Yo no sé que veo en su mira
da que enciende vivo amor
¡Si será que estoy enamorado
de esa tierna y linda flor!
¡Ay, tierna flor!
¡Oh bendito mal de amor!