La de hoy es la segunda entrega de las cuatro que os ofreceré del recital que Alfredo dio en la ciudad natal de Verdi en el año 1977. Lo que en esta ocasión os ofrezco es la Jota de El Trust de los Tenorios del maestro Serrano ante la cual se rinden los presentes en aquella velada pero además de un modo casi irracional. Las peticiones de una nueva propina se mezclan con los bravos y acaban finalmente por corear el nombre de Alfredo, Alfredo..... Podemos llegar incluso a escuchar como alguien haciendo de maestro de ceremonias, le comunica al respetable y supongo que al mismo Alfredo que lo nombraban socio honorario de la asociación.... que yo intuyo a pensar que podría ser la "Asociación de amigos de Verdi".
Natural de Busseto como muchos de vosotros ya sabéis es el también tenor Carlo Bergonzi y al que vemos junto a nuestro protagonista en una fotografía que bien podría ser de aquella ocasión y en la que Bergonzi bien podría haber hecho de anfitrión. Sea como fuera apenas encuentro información acerca de esta mini-actuación de Kraus en Busseto, lo digo por si alguno de vosotros puede aportar algún dato sabríamos algo más de este "extraño" recital.
En Mayo de 1998, Alfredo ofreció un recital en la ciudad de Úbeda, donde deleitó al público con diferentes romanzas de Zarzuela y Ópera que ya os he ido “desgranando” desde hace algunas semanas.
Este miércoles le toca el turno a la célebre jota de “El trust de los tenorios” del maestro José Serrano. En el acompañamiento musical, Kraus utilizó para este recital y para otros muchos de esta época, el piano y el violoncelo y casi siempre con los mismos intérpretes Edelmiro Arnaltes y Asier Polo respectivamente.
Un saludo muy cordial.
Te quiero, Morena, te quiero
como se quiere la gloria
como se quiere el dinero
como se quiere a una madre
te quiero.
Me muero Baturra
Me muero
Por tu boquita de rosa
Por tu reir zalamero
por los ojos de tu cara
me muero.
Es la jota que siempre canté
la sal de mi tierra
Olé!
Hoy miércoles os brindo una pequeña muestra de ese nuevo material conseguido en las últimas fechas y del que os he hablado en estos últimos días. Se trata del recital con acompañamiento de piano Kraus ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires, el evento se produjo el 23 de septiembre de 1989 ante un público, el bonaerense, admirador y apasionado como pocos del arte de Alfredo Kraus.
Sin lugar a dudas el gran flechazo entre Kraus y el público del Colón nació con motivo de las representaciones que de La Favorita realizó el tenor canario en 1967 y donde alcanzó un éxito supremo. Hay que decir que durante aquellas representaciones, el entusiasmo por el entonces joven Kraus iba “in crescendo” hasta alcanzar el clímax en una representación donde tras la romanza del “Spirto Gentil” los aplausos y vítores se prolongaron por más de diez minutos.
A modo de recordatorio de aquella gesta y de aquel momento os traigo este ejemplo de cómo ¡¡veintidós!! años después Kraus seguía cosechando éxitos en el monumental coliseo de la capital argentina ante ese público encendido y entregado con Kraus que era y es el del Colón. Desde aquí y también desde mi modesta existencia, mi agradecimiento a todo ese público argentino que de manera tan especial siempre trato a Don Alfredo con tanta admiración y cariño.
Con la nostalgia de los casi veinte años que han trascurrido desde este recital, aquí os dejo con Kraus y el “teclas” (era como cariñosamente llamaban a José Tordesillas sus allegados) en una de las piezas que aquel septiembre de 1989 ofreció Alfredo a uno de “sus” públicos.
Tres días después de esta histórica jornada el periódico EL PAIS se hace eco de la crónica escrita por Carlos Ares y que decía lo siguiente:
El tenor español Alfredo Kraus fue premiado con la más calurosa ovación que se recuerda en el Teatro Colón de Buenos Aires en la madrugada del pasado domingo, por un público enfervorizado que exteriorizaba así su entusiasmo tras el recital lírico del cantante español.
Alfredo Kraus, después de un extenso recital de arias y canciones, acompañado por José Tordesillas, agradeció con cuatro bises los gritos y aplausos de la eufórica platea puesta en pie y los vivas, de la gente asomada a los palcos, que reclamaba su presencia.
La crítica especializada no ha escatimado elogios a la actuación del tenor.
“La voz. Kraus conserva intacta una límpidez maravillosa, virtud sustancial en torno de la cual se manifiestan la excelencia de la escuela, la pureza de la emisión, la amplitud del volumen, la sutileza del fraseo, la justeza infalible de la afinación, la sobria nobleza de la expresividad, la elegancia que surge desde lo hondo, el sentido de la medida y del matiz, el control de la sonoridad y el poder de persuasión” dice en su comentario el crítico Alberto Emilio Giménez, del diario conservador La Nación.
Alfredo Kraus regresó a Buenos aires por tercera vez tras 17 años de ausencia, y reconoció luego que “nunca hubiera imaginado esto”. Aclamado desde el comienzo, Kraus comprendió enseguida que aquella sería una noche inolvidable. Contuvo la emoción hasta el final, pero luego se dejó llevar en los brazos de los bravos. Entregó definitivamente el corazón en cada unos de los bises, en los que interpretó la jota de El trust de los tenorios y “Adios, Granada”, entre otros temas populares. Las ovaciones que se habían prolongado durante media hora, alcanzaron la cima después de “La donna è mobile”, y se alargaron todavía otros10 minutos hasta que el cantante decidió no reaparecer nuevamente en escena, donde se habían colocado casi 100 sillas para atender la demanda de localidades en la única función.
El recital será emitido por la televisión argentina.
Napoleón Cabrera, el crítico del diario Clarín, el de mayor venta y difusión del país, pidió “dos orejas y el rabo” para la faena de Kraus. Cabrera asegura que “en nuestra época es raro hallar un arte del canto más depurado como el de Kraus, una colocación de la voz tan precisa, vibrato de tal nobleza, afinación tan justa, articulación de semejante claridad”,y agradece al maestro la sensibilidad con que interpretó la “Canción del Árbol del olvido” de Ginastera, y “Pueblito, pueblo” de Gustavino, los dos compositores argentinos con los que Kraus cerró el círculo de autores de cinco países cantados en tres idiomas.
Disfrutar de tan sublime momento y excepcionalmente quiero haceros un regalo especial; me ha parecido que solo un vídeo en esta entrada era poca cosa así que os regalaré a todos y a una persona en especial, una "propina".
La propina, nunca mejor dicho es uno de los cuatro bises que Kraus concedió en este recital y que en este caso se trata de la jota de "El trust de los tenorios" y cuya dedicatoria por mi parte va hacía una grandísima amiga y enorme Krausiana que como buena Zaragozana apreciará esta jota en boca de su admirado Alfredo; va por ti Mariajo.
Deciros a todos que esto es tan solo una avanzadilla y que por supuesto habrá ocasión para que todos nos deleitemos aquí con el recital completo y que forma parte de todo ese nuevo material anunciado por mi parte para compartir con vosotros.
(Dellat.apotheōsis). 1. f. Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas.
2. f. Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales.
3. f. Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo.
4. f. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.
Estas cuatro, son las acepciones que recoge el diccionario de la Real academia de la lengua española, tras la audición del día de hoy que cada cual saque sus propias conclusiones acerca de cual de las cuatro conviene más a la presente ocasión.
Nos encontramos enel mes de Marzo de 1980 cuando en la capital Lombarda iba a tener lugar uno de esos eventos musicales que convulsiona a cualquier ciudad de cierta tradicción musical y amante del buen cantar y está claro que Milán cumple y de lejos ambas expectativas.
Se trataba del recital que Alfredo Kraus iba a ofrecer con acompañamiento de piano a cargo de Miguel Zanetti y con un repertorio donde se puede decir que no se deja nada en el tintero, veamos: hay canción italiana, canción francesa, canción española, opera de Mozart, de Verdi, de Massenet, de Gounod, Zarzuela… ¿tendría alguien, algo que objetar a semejante programa?
En total hasta veintiuna intervenciones que hicieron que desde la primera, el ambiente se fuera caldeando cada vez más y más hasta llegar a extremosde un fervor inusitado.
Hay que recordar que las últimas intervenciones de Kraus en el templo Milanes antes de este concierto de 1980 habían dejado conmocionados a crítica y aficionados por igual sobre todo con un Werther apenas un par de meses antes y previamente, tres años atrás, un Fausto con Mirella Freni en la que ambos firmaron unas representaciones para la historia y de las que por suerte han quedado registros como mínimo sonoros.
Así pues y con estas credenciales se presentó Kraus en La Scala con un publico dispuesto a difrutar desde el principio y ya lo creo que lo consiguieron. En futuras ocasiones os volveré a "mostrar" otras pinceladas de este recital pero hoy para empezar he escogido una de las piezas que estaban ya fuera del programa, es decir uno de los "bis". Dicho bis no es ni más ni menos que la Jota, de la Zarzuela del maestro Serrano, El trust de los Tenorios. Ni que decir tiene que tras su magnífica intervención con esta pieza, el teatro se "vino abajo" como ustedes mismos podrán comprobar.
No quiero desaprovechar la ocasión para saludar y dedicar esta obra a todos los amigos aragoneses por la "proximidad" con esta música y muy especialmente a mi amiga Maria Pilar de Zaragoza, como no. Disfruten mis queridos amigos de este bis, como lo hicieran veintisiete años atrás el público que se acerco al gran coliseo de la lírica mundial.
Te quiero.
Morena, te quiero,
como se quiere la gloria,
como se quiere el dinero,
como se quiere á una madre
te quiero.
¡Me muero!
Baturra, me muero.
Por tu boquita de rosa,
por tu reir zalamero.
Por los ojos de tu cara
me muero.
Es la jota
que siempre canté,
la sal de mi tierra.
¡Olé! ¡¡Olé!!
A lo largo de su trayectoria Kraus utilizó una serie de piezas como "comodines" que usaba frecuentemente para bisar el los numerosos conciertos y recitales que dió durante mas de 40 años de carrera. Sin duda, una de esas piezas de las que hablo es este "Te quiero morena" célebre jota de la Zarzuela "El Trust de los Tenorios" del maestro Serrano.
Cual si fuera unos de esos "mañicos" cantores de Jotas, Kraus una vez más realiza una interpretación sublime bien acompañado por una pequeña orquesta y apoyándose en las portentosas facultades intactas en esta época de su carrera.
Se trata de una grabación de los años 60 a medio camino entre 1963 y 1969.