Para terminar la semana lo hacemos con la segunda entrega que dedico a la película que Alfredo estrenó en 1960, “El Vagabundo y la Estrella”.
En este fragmento el protagonista masculino del largometraje interpreta impecablemente el aria deLa Bohemede Puccini y os pediría especial atención sobre el alarde (propio de la juventud) que realiza Alfredo al sostener el agudo de un modo inverosímil. Viendo y escuchando estas imágenes no puedo más que sentir envidia de los lisboetas (y de otras partes) que unos años después tuvieron la ocasión única e histórica de presenciar a Kraus interpretando en dos ocasiones esta genial obra Pucciniana, una en el Teatro Sao Carlos y la otra en el Coliseu.
Feliz fin de semana y mis mejores deseos para todos vosotros.
Hola a todos de nuevo, mis queridos amigos antes de nada y para cerrar esta “primera edición” de la nueva sección, LA VERSIÓN decir que la vencedora lo ha hecho por bastante margen, estos son los resultados:
Primer lugar:6 votos(incluyo el mío) versión de 1978
Segundo lugar compartido: 1 voto para las versiones de 1960 y 1963.
Como veo que no ha tenido del todo mala acogida esta modalidad de comparar a Kraus con Kraus, habrá más ocasiones para seguir haciéndolo aunque espero que para entonces la participación (ya parezco un político) sea un poco más alta. :-)
En el día de hoy retomo otra sección que hacía tiempo que estaba un poco olvidada, las de los dúos lo que sucede que no se trata del típico dúo entre tenor y la primadonna de turno.
Se trata de un dúo entre Alfredo y el barítono Renato Bruson que interpretan un fragmento de La Bohemeconcretamente el dúo "In un coupé..." durante una gala en el año 1996 en Lugano de la que ya os ofrecí otro fragmento hace unos días y como ya os contaba entonces, tenemos a un Kraus convaleciente todavía por un accidente de tráfico que había sufrido algunas semanas atrás.
Aquí os dejo esta inusual página Pucciniana en la voz de nuestro admirado tenor.
Retomamos hoy "La Boheme" llevada al disco por Kraus en 1980 y lo hacemos con el célebre dúo "O Soave Fanciulla" que pone fin al Acto I y que cierra esos dos momentos grandiosos de sendos "solos" de sus protagonistas con las hermosas romanzas "Che gelida manina" de Rodolfo y la no menos hermosa de Mimí, "Si. Mi chiamo Mimi".
Poco que decir de la belleza y hermosura de esta música compuesta por Puccini donde los sentimientos están tan a "flor de piel".
Solamente en el aspecto meramente técnico llamar vuestra atención
sobre el final del dúo; cuando éste llega a su fin los cantantes
cierran el dúo con la palabra "Amor". Lo normal es que ambos cantantes
asciendan a un agudo final al unísono para cerrar esta bella escena
de amor, sin embargo en el caso de esta versión, Kraus no lo hace con lo cual creo que resta intensidad y belleza a este momento, ¿a que se debe la omisión de esa nota aguda?
Desconozco los motivos, y como mis conocimientos de esta partitura de Puccini son mas bien escasos por no decir nulos (a lo mejor alguno de vosotros si lo sabe) estoy en la duda de si como ocurre tantas veces, esa nota final no fue compuesta por el autor pero la tradición se ha encargado de "hacerlo".
Desconcierta todavía más si tenemos en cuenta que una de las "cartas de presentación" del maestro Kraus era su facilidad para las notas agudas por lo que no se puede decir que se "escondiera" de esa "dificultad"; finalmente la dirección musical no corre a cargo de Riccardo Muti (huelga decir porqué lo nombro) sino de un James Levine que si no es porque estaba empezando a ganarse un prestigio internacional y quería dar cierta "fidelidad" a la partitura, desconozco que le hizo tomar este criterio tan conservador.
Ahí queda, en el aire, todas estas especulaciones de un servidor,
que cada cual saque sus propias conclusiones y consideraciones
acerca del porqué de esta omisión del agudo final que por otro lado no
Las incursiones que realizó Kraus en el repertorio Pucciniano son contadísimas, a sus conocidas representaciones de Tosca en su debut en El Cairo así como otra en Cannes le seguirían un Gianni Schicchi en Roma(1958) el Pinkerton de Madama Butterfly en Lisboa(1959) y finalmente abordaría el Rodolfo de La Boheme.
Su debut y al mismo tiempo epílogo en esta ópera tuvo lugar en Lisboa sin lugar a dudas una de las ciudades más emblemáticas durante su carrera y punto de partida de los muchos roles que Kraus iba añadiendo a su repertorio.
Esta gran afinidad con la ciudad Lisboeta vino dada sobre todo por dos motivos, uno de todos conocidos que supuso el respaldo definitivo a la carrera de nuestro tenor y que fue su Traviata de 1958 junto a la Callas y el otro, la gran amistad que llegó a mantener durante muchos años con el empresario del Teatro Säo Carlos. Debido a esta gran amistad fue por lo que accedio Kraus en 1963 a ponerse en la piel del Rodolfo. Concretamente tuvieron lugar dos representaciones una en el 29 de Marzo en el anteriormentecitado Teatro Säo Carlos y una segunda el 2 de abril en el Teatro Coliseu ambos con idéntico reparto: Alfredo Kraus, Mietta Sighele, Silvana Zanolli, Sesto Bruscantini, Otello Borgonovo, Plinio Clabassi y como director Alberto Erede.
Esta excepción teatral (anteriormente ya había grabado la célebre romanza "Che gelida manina" para la banda sonora de "El Vagabundo y la estrella") tendría su continuidad y al mismo tiempo su fin en la grabación completa de la obra en 1980.
Para dicha ocasión se contó entre otros además del propio Kraus, con su gran amiga Renata Scotto, Sherrill Milnes, la Orquesta Philarmonía de Londres y a la batuta James Levine.
Todos coincidiremos en que la voz de nuestro tenor no era la mejor ni la mas adecuada para dar vida a Rodolfo y esto no se le escapó al propio Kraus que jamás volvería a ponerse en su piel, tras la histórica representación Portuguesa y esta grabación.
Pese a esto siempre nos quedará este registro para tener conciencia de como sonaba esta música de Puccini en la voz de Alfredo y además comprobar como el buen gusto y la clase, la gran clase de Kraus se podía poner a servicio de cualquier música.
Escuchemos a continuación un fragmento del Acto I teniendo como parte culminante la célebre romanza "Che gelida manina".
Se trata de una grabación realizada en 1980 para el sello EMI.