Gardel en el recuerdo ...
Se acabaron los festejos y celebraciones de la semana pasada pero la vida continua y este espacio también.
El sábado dejé un mensaje en el aire acerca de que es lo que iba a sonar hoy y les envié un "racadito" especialmente a nuestros amigos argentinos; entre esto y el título de hoy está claro el porqué ¿verdad?.
Efectivamente oiremos a Kraus cantando uno de los más grandes tangos (por la letra es sin duda mi favorito) compuestos por Gardel. Esta versión que hoy escuchamos es una toma de estudio del año 1977 sin embargo hace unos meses pudimor ver y oir otra versión, más reciente en el tiempo (1992), pero además mucho más comovedora; me refiero a la del concierto que Kraus diera el Teatro Municipal de Santiago de Chile y donde el maestro, en un hecho sin precedentes deja de cantar y emocionado rompe a llorar.
Debo reconocer que la primera vez que vi esas imágenes me emocioné tanto que no pude contener la lágrimas ante aquello que estaban viendo mis ojos. En esa ocasión y ante talsuceso a Kraus no le fue posible terminar de cantar toda la obra es por elloque hoy, aquí la tienenen su totalidad.
Para finalizar y con el permiso de todos, déjenme que hoy dedique este momento a los muchos argentinos que por aquí pasan cada día y que además hay que decir que era uno de los públicos predilectos de Don Alfredo.
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo todo se olvida.
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
se contarán su amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.
El día que me quieras
no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.
El día que me quieras
endulzarán sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida,
no existirá el dolor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo.
Luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.

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