ROMEO
¡Oh, noche divina! ¡Yo te imploro
que dejes mi corazón en este sueño encantado!
¡Temo despertarme y no creerme
esta realidad!
JULIETA
(reapareciendo en el umbral del pabellón y
en voz baja)
¡Romeo!
ROMEO
(volviéndose)
¡Dulce amor!
JULIETA
(deteniéndolo con un gesto y siempre
en el umbral)
¡Una sola palabra y después adiós!
¡Alguien irá mañana a buscarte!
(Solemnemente)
¡Por tu alma!
Si tú me quieres por esposa,
¡Hazme decir qué día, a qué hora, en qué lugar,
bajo la mirada de Dios, nuestra unión será bendecida!
Entonces, ¡oh, mi señor! serás mi única ley;
yo te entrego mi vida entera,
y ¡renuncio
a todo lo que no seas tú!
Pero... si tu amor
hacia mí sólo pretende frivolidad,
¡Ah! Entonces te suplico, por esta hora embriagadora
¡que no me veas más!, ¡que no me veas más!,
¡y dejes que el dolor llene mis días!
ROMEO
(arrodillado delante de Julieta)
¡Ah! ¡Ya te lo he dicho, te adoro!
¡Disipa mis tinieblas! ¡Seas tú la aurora
hacia donde va mi corazón y mis ojos!
Como reina, dispón de mi vida,
¡Sacia mi corazón
con toda la luz de los cielos!
GERTRUDIS
(desde fuera)
¡Julieta!
JULIETA
¡Me llaman!
ROMEO
(levantándose y cogiendo la mano de Julieta)
¡Ah, todavía no!
JULIETA
¡Me voy! ¡Tengo miedo de
que alguien nos vea juntos!
GERTRUDIS
¡Julieta!
JULIETA
¡Voy!
ROMEO
¡Escúchame!...
JULIETA
¡Más bajo!...
ROMEO
(atrayendo a Julieta hacia él y
alejándola de la puerta)
¡... no, no, no te llama!
JULIETA
... ¡Más bajo, habla más bajo!
ROMEO
¡Ah! ¡No te vayas todavía!
¡Deja, deja que mi mano se quede en la tuya!
JULIETA
¡Ah! ¡Nos pueden sorprender!
¡Deja, deja que mi mano se suelte de la tuya! ¡Adiós!...
ROMEO
¡Adiós!...
JULIETA
... ¡adiós!...
ROMEO Y JULIETA
... ¡Adiós!
¡Tras este adiós tan dulce está la tristeza,
pues quisiera decirte adiós hasta mañana!
JULIETA
¡Ahora, te lo suplico, vete!
ROMEO
¡Ah! ¡Cruel! ¡Ah! ¡Cruel!
JULIETA
¿Por qué te vuelvo a llamar? ¡Oh, qué locura!
A penas te acercas a mí,
¡qué pronto lo olvida mi corazón!
¡Quisiera que te fueras!
Pero no demasiado lejos.
Como un pájaro cautivo
que la mano de un niño
tiene encadenado con un hilo de seda,
apenas vuela y se eleva en el espacio,
cuando ya el niño lo hace volver con gritos de alegría,
con amor tan celoso ¡el cautivo no puede ser libre!
ROMEO
¡Ah! ¡No te vayas todavía!
JULIETA
¡Ay de mí! ¡Es necesario!
ROMEO
¡No! ¡No te vayas todavía!
JULIETA
¡Ay de mí! ¡Es necesario! ¡Adiós!
ROMEO
¿Adiós!
ROMEO Y JULIETA
¡Adiós! ¡Tras este adiós tan dulce está la tristeza,
pues quisiera decirte adiós hasta mañana!
JULIETA
¡Adiós mil veces!
(Ella escapa de los brazos de Romeo
y entra en el pabellón)
ROMEO
(solo)
¡Ve! ¡Descansa feliz! ¡Duerme!
¡Que una sonrisa de niño se pose
dulcemente sobre tus rojos labios!
Y murmurando todavía a tu oído: ¡te quiero!
¡Que la brisa de la noche te lleve este beso!
(Él se aleja)