Para casi acabar esta semana un tanto extraña (aquí en España) he escogido una de esas canciones italianas llenas de frescura, encanto y realmente preciosa. Es desde luego esta Serenata de las rosas una de mis napolitanas favoritas.
Este tema de Eduardo Di Capua fue grabado por Kraus en 1959 y ello permite, si cabe todavía más, percibir la frescura de esta canción.
Mañana no tengo previsto publicar nada y el viernes todavía es una incógnita pero el lunes os aconsejo que estéis preparados porque tengo listo un video que es toda una JOYA, en todos los sentidos; espero que estas palabras mías despierten vuestra curiosidad por que el documento bien vale la pena.
Saludos muy cordiales con besos y abrazos para todos.
Sin duda cuando hablamos de“canciones napolitanas”, hay una que sobresale al resto y que practicamente todo el mundo conoce, le guste o no la música lírica. Estoy hablando como no de ‘O sole mio.
Esta obra universal de Eduardo Di Capua, con más de cien años de existencia está llena de anecdotas, por ejemplo, hay unaque sucedió durante los juegos olímpicos de Amberes (Bélgica-1920);
Al darsecuenta de que se había extraviado la partitura del himno italianolos responsables del acto la sustituyeron por O sole mio, que todos los instrumentistas de la orquesta olímpica conocían de memoria.
Otro signo de la enorme popularidad internacional de la canción está dado por las interpretaciones de figuras como Josephine Baker y Elvis Presley. Otra anécdota, vinculada a la última presencia del gran Beniamino Gigli en Buenos Aires. La noche de la despedida que sería definitiva, el lunes 30 de julio de 1951, en la sala del Gran Rex, tres años después de su última actuación en el Teatro Colón, Gigli concedió un bis final: las eternas estrofas de O sole mio.Fue la última vez que los privilegiados aficionados argentinos escucharían la voz de registro y timbre incomparables de uno de los más grandes tenores de la historia de la música.