La Coctelera

Categoría: Fernando Obradors

Solo en el "OLIMPO"

Hoy abordamos el último decenio de la carrera del maestro, unos años estos en los que se me presento la inmensa fortuna, el privilegio, de conocerlo en persona y de escucharlo cantar en directo hasta en cuatro ocasiones; no son muchas, pero después de la primera en el año 1992 como le dije a el tras el recital, a partir de ese momento ya "me podía morir tranquilo", había conseguido conocer, hablar y disfrutar del mortal que fuera de mis seres queridos, más y mejor me había hecho emocionar.

El título de hoy tiene un significado muy claro, a estas alturas del pasado siglo, Kraus era el único representante en activo de una estirpe de cantantes muy diferentes a los que ya se empezaba a oir en estos años noventa. Hablo de los cantantes que forjaron una carrera a base de tesón, trabajo, estudio y otras aptitudes que ultimamente brillan por su ausencia en jovenes cantantes con ganas de fama, dinero, etc, de un modo rápido sin tener en cuenta que todos los grandes de este mundo han llegado a ser algo por, entre otras cosas, tener la suficiente paciencia e inteligencia para ir paso a paso.
A estas alturas y con la edad que tenía ya por entonces Alfredo no causaba tanta extrañeza el que siguiera en activo, si no que lo hacía luciendo todavía una encomiable forma, algo que por otro lado a veces es criticable (no en su caso) cuando en ocasiones los artistas van casi "arrastrándose" por los teatros por no haber hecho una retirada a tiempo.

Kraus junto a un busto del gran Julián Gayarre

Al final, todo esto se reduce a una facultad intrínseca de todo individuo, no solo del cantante, hablo de la inteligencia. Cuan importante es esta cualidad en muchos ámbitos de la vida y la música es uno de ellos, tan importante es tenerla en los comienzos de la carrera como igualmente cuando uno ya está en el ocaso de la misma.
Yo creo ciegamente en que una de las grandes virtudes de Alfredo y que le hizo ir por delante de sus colegas fue precisamente su inteligencia, puesta al servicio de su profesión y gran vocación.

Bueno, ciñiéndome a estos años, decir que el año 1996 marcó un hito en esta década, no en vano, en ese año Kraus conmemoraba sus cuarenta años de carrera. Durante este año realizo una serie de conciertos y representaciones en practicamente todas aquellas ciudades y teatros por donde se había paseado en 1956.
Una de estas celebraciones se produjo en el Teatro de la Zarzuela donde en una velada llena de emoción, Kraus rememoró algunos números de Doña Francisquita y finalmente el tercer y cuarto Acto de Werther donde por cierto (supongo que por la festividad) ante la continua y atronadora ovación que siguió al "Pourquoi me rêveiller" concedió el "bis" y volvió a deleitar a los presentes con el conocido fragmento.
Ya en estos años y desde hacía mucho, Kraus visitaba y tenía grandes amigos en tierras andaluzas por lo que llegado el momento, esto sirvió seguramente para convencerle de que actuara en el II Festival de música y danza de Úbeda. Dicha actuación tendría lugar a finales de Mayo de 1998 apenas unos meses después de la desaparición de su inseparable Rosi.

Y caprichos del destino, que poco nos imaginábamos todos, que apenas un año después su vida también se apagaría para siempre.

El mencionado concierto fue todo un acontecimiento para los ubetenses hasta el punto de que el lugar escogido para el concierto, el Hospital de Santiago hubo de realizar algunas pequeñas transformaciones para poder cubrir la demanda de aforo.

Como ya era bastante habitual por aquel entonces, Kraus realizó el concierto con un doble acompañamiento de piano y de cello, los cuales tenían en Edelmiro Arnaltes y Asier Polo a dos grandes instrumentistas.

A continuación os dejo un par de documentos del mencionado recital y previamente una entrevista que se le realizó al maestro también por aquel entonces. Aprovecho la ocasión para dar las gracias a un buen amigo, Emilio que a su vez era amigo de Alfredo, por proporcionarme el material que hoy os muestro, gracias Emilio.

Los fragmentos escogidos de aquella jornada histórica para Úbeda son en primer lugar de Obradors "Del cabello más sutil" y posteriormente de Salvador Ruiz de Luna "En el fondo de la mina".
A disfrutar queridos amigos y os recuerdo que mañana sábado día grande de esta semana de celebración por ser el día exacto del nacimiento de "DIOS", también habrá "post", que aprovechando el juego de palabras, será el postre a esta semanay además con un material para mi gusto, exquisito, os espero.

Kraus & Obradors

La entrada de hoy está dedicada al compositor español Fernando J. Obradors. Es curioso en ocasiones las vueltas que da la vida y la cantidad de paradojas que nos encontramos en esta. Cuando apenas contaba Kraus con dieciséis años es decir en 1943 tanto el como su hermano Francisco se presentan a unas audiciones convocadas por la Sociedad Filarmónica de Gran Canaria con el fin de adquirir voces jóvenes con las que completar su coro.

Los dos hermanos fueron admitidos y como dije ya en uno de los primeros “post” de este lugar, ambos tuvieron la oportunidad de cantar el Coro de los peregrinos de la ópera de Tannhäuser de Wagner. ¿Y saben bajo la dirección de quien tuvo lugar esta intervención de los Kraus? Pues efectivamente , bajo la dirección de Obradors.

A lo largo de su carrera, Kraus coincidió con muchos compositores contemporáneos con los que tuvo el honor de trabajar y grabar para la posteridad sus músicas, Pablo Sorozabal, Salvador Ruiz de Luna, Fernando Obradors, y otros...

Uno de estos fue como acabo de explicaros, el maestro Obradors y de el os traigo en el día de hoy uno de sus temas interpretados por "el tenor",se trata de "Con amores la mi madre", un villancico escrito por el sacerdote y compositor Juán de Anchieta, uno de los grandes impulsores en nuestro país de la polifonía en el renacimiento.

La interpretación tuvo lugar en julio de 1990 en Viena y pertence a un recital que dió en la mencionada ciudad acompañado al piano por Edelmiro Arnaltes, y del que ya os he mostrado otros temas.

Con amores, la mi madre,
con amores m´adormi.

Así dormida soñaba,
lo qu´el corazón velaba,
Qu´el amor me consolaba,
Con mas bien que merecí.

Adormeciome el favor,
Que amor me dio con amor,
dio descanso a mi dolor,
la fe con que le serví.