La Coctelera

Categoría: Giacomo Puccini

La fanciulla del west (1975)

Una nueva curiosidad nos acompaña en el día de hoy y es que Puccini vuelve a personarse en este blog de Kraus con la consiguiente rareza que ello supone.

Por aquí ya hemos tenido fragmentos de La Boheme, Tosca, Turandot, Madame Butterfly y hoy le toca el turno a La Fanciulla del west.

Esta ópera, la séptima cronológicamente de toda la obra operística que compuso Puccini, se estrenó en el Metropolitan de Nueva York en 1910 y su trama está ambientada en el lejano oeste. Como curiosidad decir, que este fue el primer gran estreno a nivel mundial que se produjo en el teatro neoyorkino y su primer intérprete en el papel masculino para tenor no fue otro que Enrico Caruso.

En el día de hoy es Kraus el que se mete en la piel de Dick Johnson para cantar el fragmento más conocido de este en la obra “Ch’ella mi creda libero e lontano”.

La grabación de esta inédita página de Puccini se llevó a cabo en 1975 acompañado Alfredo por la Orquesta Manuel de Falla y con la dirección de Nicola Rescigno.



Ch'ella mi creda libero e lontano,
sopra una nuova via di redenzione!...
Aspetterà ch'io torni...
E passeranno i giorni,
ed io non tornerò...
Minnie, della mia vita unico fiore,
Minnie, che m'hai voluto tanto bene!...



AÑO NUEVE D. K.

"Que alguien a quien no hemos conocido como persona nos haya hecho sentir tan intensamente en tantas ocasiones, por muy buenas condiciones naturales que tuviera, además de ser un gran ARTISTA, en el más amplio sentido de la palabra, merece que en la fecha del aniversario de su desaparición de entre nosotros, en un momento cualquiera del día, alguien levante la vista al Cielo y, diga o no una oración por su alma, lo más profundo de su corazón le dedique un aplauso, le grite un ¡¡bravo!! o le lance un beso con la punta de los dedos. Siempre con todo el Cariño, Admiración y Respeto "

"Baronesa de A."




Hace hoy nueve años a eso de las siete de la tarde estaba yo en el despacho de la empresa donde trabajaba por aquel entonces cuando por la radio y en un boletín informativo, al final del mismo se daba la trágica noticia del fallecimiento del tenor Alfredo Kraus.

El escuchar aquellas palabras hizo que automáticamente dejara todo lo que estaba haciendo y me quedara literalmente como “ido”, al unísono todos mis compañeros se quedaron viendo para mi sabedores de lo que para mi significaba la figura de aquel tenor canario de la que tantas y tantas veces les había hablado, fueran o no aficionados a la lírica.



Sus padres


La sensación de que se iba también alguien cercano a mi me invadió de tal modo como nunca hasta ese momento había sentido la pedida de alguien, fuera o no cercano a mi. Regresando a casa en coche y mientras iba escuchando como siempre algunas de las romanzas y canciones que de manera tan extraordinaria el interpretaba, no pude reprimir las lágrimas sabedor de que si triste es la desaparición de cualquier ser humano, mucho más lo es cuando se trata de un GENIO de una de las ARTES más hermosas como es la música.



La niñez



Alfredo y su naturaleza excepcional como ser humano y como artista nos ha dejado un legado de belleza, de saber hacer, de compromiso, de p r o f e s i o n a l i d a d como prácticamente no existe parangón en el mundo del espectáculo, y que hace pensar a muchos, yo entre ellos, que en este caso bien puede decirse aquello de “todo lo pasado fue mejor”.




La juventud




Tosca-1956 y Rigoletto-1961


La Familia



Tal y como yo y muchos de vosotros augurabais, la figura, de este quijote del “Bel Canto” defensor a ultranza de los principios que han hecho del canto un arte sublime, lejos de desvanecerse con el paso de los años lo que ha ido es en ascenso, no solo por las generaciones que ya lo conocíamos sino por los jóvenes que ahora se aproximan a la ópera y escuchan con gran atención la maestría que en cada una de sus interpretaciones Kraus nos dejaba.

El mío no es ni muchísimo menos un caso especial sino uno más de los múltiples que podemos encontrar por todo el mundo entre los miles de aficionados al mundo de la lírica y que tenían en la figura de Alfredo Kraus el icono de un modo de entender el canto como ningún otro artista contemporáneo.


(Con la reina Doña Sofia)

A nadie escapa que los seguidores de Kraus son minoría con respecto a los que se consideran admiradores de otros cantantes, quizás más populares si, pero debido a que se mueven en unos ámbitos mucho más comerciales que indudablemente les proporciona esta popularidad y fama yo diría que bastante “etérea” en muchos casos.


Yo que no soy muy amante de entrar en polémicas, más bien las rehuyo, desde mi lugar de simple aficionado y carente de una formación musical mínima para realizar según que enjuiciamientos, siento una gran alegría y porque no decirlo, satisfacción, al saber que mi gusto y pareceres coinciden con la gran mayoría de críticos especializados y musicólogos a la hora de enjuiciar el valor de la carrera y de la figura de Alfredo Kraus en la historia de la lírica, pero por encima de todo esto valoro especialmente la consideración que de Kraus y su arte tenían sus propios colegas.

Alfredo y Rosi


Como he dicho hace pocos días y no en pocas ocasiones, creo que no existe reconocimiento más grande a cualquier profesional sea cual sea el ambito del que hablemos, que el reconocimiento de sus compañeros y colegas sabedores de las dificultades y peculiaridades que entrañan una determinada profesión, en este caso la de cantante.

Hace nueve años fueron muchos como vosotros y como yo los que nos quedamos conmocionados por el fatal desenlace de nuestro canario universal y hoy en este aniversario, quiero hacerme eco de algunas de las manifestaciones que se realizaron en aquellos días así como invitaros a todos vosotros a que dejeis vuestro comentario sobre lo que supuso la desaparición de este incomparable artista para cada uno de vosotros y de que manera recibistéis la noticia de su desaparición.

Previamente, aquí os dejo este vídeo realizado con opiniones de algunos personajes famosos que tuvieron la suerte de gozar de la amistad de Alfredo, tras este video podréis leer los comentarios de dos personalidades de la música de enorme relieve a nivel mundial.



Alfredo, el último adiós



( Con Mirella Freni y Nicolai Ghiaurov en la Gala conmemorativa de las bodas de plata de los tres artistas en el Metropolitan Opera House -1991-)


Cristóbal Halffter dijo:


Alfredo era un gran amigo. La noticia de su muerte nos ha producido, creo que a muchos, una profunda tristeza. El tenía muy buenos amigos por varias cosas. Principalmente, por ser un señor, por ser un caballero, en el más alto y noble sentido de esta palabra castellana. Era un artista de primer orden, del cual España no pudo disfrutar por la carencia de una infraestructura cultural que estuviese a su altura. En los años más importantes de su carrera, aquí no había teatros de ópera y solo de vez en cuando venía Kraus a demostrar como se debe cantar un cierto repertorio. Hablo de los 60, 70, 80, cuando tampoco había posibilidades de que Alfredo enseñara en nuestros conservatorios su extraordinaria técnica.

Alfredo Kraus es una figura que se seguirá admirando en el próximo siglo. En estos momentos trágicos de su muerte, no obstante, sólo deberíamos hacer llegar a su familia y al mundo de la cultura el sentimiento de la pérdida de un caballero español.

Teresa Berganza dijo:


Era un gran señor, marcó un estilo propio y aportó al mundo de la música clásica, la seriedad y el respeto hacia los compositores, la música y los intérpretes. Era un hombre excepcional


Para finalizar este pequeño homenaje-recordatorio os dejo a Alfredo interpretando un aria muy significativa para el día de hoy, se trata del adiós a la vida de Tosca o lo que es lo mismo el célebre “E lucevan le Stelle”.

Como el mismo nos comenta en estas imágenes, el papel de Mario Cavaradosi se escapa a sus facultades, más adecuadas para personajes más ligeros pero no por ello aprovechó en su momento la posibilidad de grabar esta romanza o de rodar la presente escena.

Hasta pronto, mis queridos KRAUSIANOS”.




Antes de finalizar, me gustaría darlas gracias a dos personas por la inestimable ayuda y colaboración en el día de hoy; por un lado a la "Baronesa de A." por la dedicatoria escrita para el encabezamiento del día de hoy, y por otro lado darle las gracias tambien al amigo "Alberto Ibarburu" el cual es responsable de muchos de los documentos gráficos que a menudo saco en este rincón, a ambos muchísimas gracias.

El Kraus actor: El Vagabundo y la Estrella (II)


Alfredo en compañía de uno de sus perros



Para terminar la semana lo hacemos con la segunda entrega que dedico a la película que Alfredo estrenó en 1960, “El Vagabundo y la Estrella”.

En este fragmento el protagonista masculino del largometraje interpreta impecablemente el aria de La Boheme de Puccini y os pediría especial atención sobre el alarde (propio de la juventud) que realiza Alfredo al sostener el agudo de un modo inverosímil. Viendo y escuchando estas imágenes no puedo más que sentir envidia de los lisboetas (y de otras partes) que unos años después tuvieron la ocasión única e histórica de presenciar a Kraus interpretando en dos ocasiones esta genial obra Pucciniana, una en el Teatro Sao Carlos y la otra en el Coliseu.

Feliz fin de semana y mis mejores deseos para todos vosotros.


Ayer, hoy y siempre... ¡¡ALFREDO KRAUS!!


Eduardo en primer término, seguido de Jaime aragall y de Lluis Andreu

Y por fin tuvo lugar la anunciada presentación del libro “DESDE MIS RECUERDOS” en el Gran Teatro del Liceo, después de estas dos últimas semanas en las que os había hablado del mencionado evento; el pasado lunes a la hora prevista comenzó un acto lleno de cariño y admiración hacia el hombre, hacia el artista incomparable que fue Alfredo Kraus.

Llegué pronto y con tiempo suficiente al Liceo, aproximadamente a eso de las cinco y cuarto por lo que aproveché para dar una una vuelta por la tienda del teatro buscando entre los DVDs y CDs alguna rareza que todavía no posea un servidor lo cual cada día me resulta muchísimo más complicado y después de ojear algunas cosillas decidí irme al lugar donde tendría lugar el acto para asegurarme un asiento.

A los pocos minutos empezó a llegar gente y en eso hicimos un pequeño “corrillo” un veterano espectador del Liceo y acérrimo Krausiano, dos chicas de Madrid que se habían trasladado a propósito para este evento (no sé cómo, pero una de ellas enseguida me identificó y me preguntó si yo era Werther tras lo cual me comentó como se habían enterado del acto a través de mi anuncio en este rincón) y también estaba allí una señora Argentina perteneciente a una de las dos asociaciones de amigos de Kraus que existe en Buenos Aires. Total, que empezamos a contar cada uno de nosotros nuestras impresiones, anécdotas e historias sobre Kraus cuando en esto ya vi aparecer al Doctor Lucas por lo que me dirigí a el para saludarlo y presentarle a cada uno de los que formábamos aquel pequeño grupo, incluida mi “princesa”.

Poco a poco empezó a llenarse la sala donde nos encontrábamos y unos minutos antes de la presentación que corrió a cargo de Lluis Andreu, ex director artístico del Teatro del Liceo y del Teatro de la Maestranza- apareció el tenor Jaime Aragall. Solamente faltaban por llegar los señores Rafael Ceballos, director de la editorial que ha publicado el libro y el tenor Eduardo Giménez para completar la mesa.

El primero en romper el hielo y comenzar con los parlamentos fue Lluís Andreu quién nos explicó cuando y como conoció a Alfredo y diferentes aspectos del Kraus artista y sobre todo del Kraus como ser humano. Si hubo desde luego un denominador común en todos los que allí hablaron del MAESTRO, fue que Kraus representaba la antítesis de lo que se conoce, de manera muchas veces peyorativa, como Divo. Todos explicaron que estábamos ante una persona tremendamente sencilla y cercana, con sus pequeñas manías, hábitos y cositas, pero todas ellas enfocadas al cuidado de su virtuoso instrumento.

Tras los comentarios de Lluís Andreu, Jaime Aragall y Eduardo Giménez tomó la palabra Eduardo Lucas y lo primero que nos explicó fueron sus peripecias para que alguna editorial le publicara este libro, trabajo de tantos años, ya que en todas partes le ponían alguna pega. Tras explicarnos como llego a la Editorial Alcalá comenzó propiamente con la exposición sobre Alfredo.

El comienzo no podía ser más espectacular, nos pone la romanza de Los pescadores de perlas grabada por Kraus en directo, como el resto de la ópera el 3 de Noviembre de 1960 con la dirección musical a cargo de Armando LaRosa Parodi y a continuación un fragmento del programa de TV mas antiguo que se conozca que tenga participación de Kraus; se trata de una gala en la Tv Alemana en 1970 en la que tambien participaron Cesare Siepi, Piero Cappucilli y Carlo Bergonzi entre otros. A continuación os dejo este pequeño vídeo ilustrativo de este momento.





Una vez puestos en situación, Eduardo fue tocando diferentes aspectos de la vida y obra de su amigo primeramente haciendo un breve estudio comparativo sobre su modo de cantar desde los primeros años de su carrera hasta principios de los años 70 y más tarde nos habló de cómo era su vida, como se cuidaba y alguna que otra anécdota.

Unas cuantas reseñas más mientras nos sigue intercalando videos y grabaciones de audio con las que disfrutamos, como niños todos los allí presentes.

A continuación os dejo un pequeño vídeo de una de las intervenciones del doctor Lucas en el cual nos está comentando como en uno de sus últimos conciertos y cuando su cuerpo ya estaba comenzando a sentir los estragos de la enfermedad que finalmente le quitó la vida, al acabar el mismo Kraus dijo: “este concierto lo he acabado porque soy Alfredo Kraus” visiblemente agotado ante el esfuerzo de toda una noche de canto.





Y al final el gran broche, Eduardo nos comenta como uno de sus grandes sueños era escuchar en la voz de Alfredo una de sus romanzas favoritas, “E lucevan le stelle” de Tosca; finalmente llega la ocasión el lugar y el momento escogido por el Maestro fue un recital en el X Festival de música y Danza, "Ciudad de Úbeda" y que tendría lugar el antiguo hospital. Nos encontramos en Mayo de 1998 y tras el programa “oficial” del recital llegaron los bises tras cada uno de ellos, las ovaciones y vítores iban propiciando que Alfredo siguiera con los mismos hasta que le llegaba el turno a la cuarta propina que era el “Adiós a la vida” de Mario Cavaradosi que Alfredo había consentido en cantar para darle el gusto a su amigo “Locuelo”.

¿Y qué pasó entonces? Pues que no hubo tal propina porque por lo visto las autoridades decidieron cortar el recital para hacerle entrega a Alfredo de la medalla del festival y ahí se desvaneció la posibilidad de escuchar al tenor en este fragmento de Puccini. Menos mal que Eduardo que lo grababa casi todo, había podido captar uno de los ensayos y para disfrute de todos los allí presentes nos lo puso.

A continuación y para finalizar esta crónica os dejo este vídeo con algunas imágenes del acto y en el que escucharemos Eduardo explicar con sus propias palabras esta anécdota, para finalizar escuchando un fragmento de aquel Adiós a la vida que le grabara a Kraus en los ensayos. La verdad es que el sonido no es demasiado bueno sobre todo a nivel de volumen por ser este muy bajo pero creo que merecía la pena para ilustrar el momento y la forma de terminar el acto, Eduardo Lucas.





Realmente emocionante este final, muy, muy emocionante sin lugar a dudas el mejor broche a la presentación de LA BIBLIA de Kraus, en Barcelona.

Yo debo reconocer que se me hizo muy corta la presentación a pesar de haber tenido una duración entre unas cosas y otras de cerca de hora y media, pero cuando uno está a gusto y vive tan intensamente algo, ya se sabe que el tiempo se pasa volando.

Y aquí se acaba esta breve crónica de un acto muy entrañable y para el recuerdo; puntualmente ya os iré avisando de próximas presentaciones por la geografía española que llevará a cabo Eduardo Lucas y todo aquel que tenga oportunidad, que no deje de asistir, merece muy mucho la pena.

Tras el acto aprovechamos algunos para hacernos alguna que otra fotografía con Aragall y Giménez mientras el autor de la obra atendía también a muchos de los que estuvieron presentes en el acto y desearon intercambiar unas palabras con el.

Por otro lado. al principio y al final de la charla se nos hizo entrega a los presentes que lo reclamaran, un apéndice con nueva información cronológica que se ha ido recopilando tras la impresión de la primera edición del libro. En pocos días la dirección de la editorial me hará llegar dicho documento en forma de fichero PDF y lo pondré en la página a disposición de todos vosotros.




Un momento de la cena de ese día con Eduardo y amigos y entre ellos mi princesa. Yo estaba detras de la cámara.

Buen fin de semana Krausianos de todo el mundo y nos vemos aquí el lunes con la tercera entrega del documental sobre Alfredo rodado en 1975, hasta entonces.

Werther

Una de Puccini ... marchando

En el día de hoy tenemos una visita “sorpresa” ¿quién representa esa sorpresa? Pues ni más ni menos que Giacomo Puccini. Como es de todos vosotros sabido, la relación de Kraus con el compositor de Lucca fue casi anecdótica ya que solamente interpretó obras de este, en sus primeros años, concretamente un par de Toscas, una Madame Butterfly y otras sendas La Boheme (creo no dejarme nada en el tintero).

Con estos escasos antecedentes (Kraus siempre se guardo muy mucho de cantar algo que por unos motivos u otros pudieran poner en peligro y arruinar sus medios vocales) cualquier cosa cantada por Kraus de Puccini era poco menos que un acontecimiento musical y es por ello que en el día de hoy os traigo uno de estos momentos.

Se trata de un fragmento de la “Manon Lescaut”, concretamente su célebre Dona non vidi mai.

Este pequeño “bombón” fue grabado por Alfredo en 1975 junto a la orquesta “Manuel de Falla” y con la dirección de Nicola Rescigno.

¡Buen provecho!


Donna non vidi mai...
simile a questa!
A dirle: io t'amo,
a nuova vita l'alma mia si desta.
-"Manon Lescaut mi chiamo!"
Como queste parole profumate
mi vagam nello spirito...
e ascose fibre...
vanno a carezzare!...
O sussuro gentil, deh! non cessare!
Deh! non cessare!!!



Un dúo poco habitual

Hola a todos de nuevo, mis queridos amigos antes de nada y para cerrar esta “primera edición” de la nueva sección, LA VERSIÓN decir que la vencedora lo ha hecho por bastante margen, estos son los resultados:

Primer lugar: 6 votos (incluyo el mío) versión de 1978

Segundo lugar compartido: 1 voto para las versiones de 1960 y 1963.
Como veo que no ha tenido del todo mala acogida esta modalidad de comparar a Kraus con Kraus, habrá más ocasiones para seguir haciéndolo aunque espero que para entonces la participación (ya parezco un político) sea un poco más alta. :-)

En el día de hoy retomo otra sección que hacía tiempo que estaba un poco olvidada, las de los dúos lo que sucede que no se trata del típico dúo entre tenor y la primadonna de turno.

Se trata de un dúo entre Alfredo y el barítono Renato Bruson que interpretan un fragmento de La Boheme concretamente el dúo "In un coupé..." durante una gala en el año 1996 en Lugano de la que ya os ofrecí otro fragmento hace unos días y como ya os contaba entonces, tenemos a un Kraus convaleciente todavía por un accidente de tráfico que había sufrido algunas semanas atrás.

Aquí os dejo esta inusual página Pucciniana en la voz de nuestro admirado tenor.

La imposible "Madama Butterfly"

Hace unos días una nueva "socia" de nuestro club y que responde al nombre de "ACMarisa" me hacía una petición pero que por aquello de los avatares de la informática, se perdió en el ciberespacio.
Ante esta desaparición se puso nuevamente en contacto conmigo para recordarme lo que había escrito y dichas palabras hacían mención a su deseo de escuchar a Kraus en la Madama Butterfly de Puccini.
Estimada Marisa, para empezar te comentaré que el título Pucciniano al que te refieres no formó parte del repertorio de Kraus si bien llegó a interpretarlo al menos en tres ocasiónes en la escena, esto sucedió en dos ocasiones en 1959 en el Teatro Sao Carlos de Lisboa y la tercera y última al año siguiente en el Teatro Regio de Parma.
Debido a esto no existe grabación de Kraus interpretando al teniente Pinkerton a menos, como ya he dicho en tantas ocasiones, que algún día salga a la luz alguna grabación realizada en su momento por algún particular, y es por ello que mi único modo de poder satisfacer tu petición es con la romanza "Addio fiorito asil" perteneciente al Acto III de la obra de Puccini, que Kraus grabó en 1975 junto a otras obras de cierta rareza en su repertorio.
Espero que con esta muestra pueda agradecer tu interés por el maestro y dar en este caso respuesta a tu petición.
Gracias y un saludo muy afectuoso.

Addio, fiorito asil
di letizia e d’amor!
Sempre il mite tuo sembiante
con strazio atroce vedrò
Addio, fiorito asil,
non reggo al tuo squallor.
Ah, non reggo al tuo squallor.
Fuggo, fuggo, ah, son vil!
Addio, non reggo al tuo squallor,
Ah! son vil,
ah! son vil!

"O Soave Fanciulla" con Renata Scotto

Retomamos hoy "La Boheme" llevada al disco por Kraus en 1980 y lo hacemos con el célebre dúo "O Soave Fanciulla" que pone fin al Acto I y que cierra esos dos momentos grandiosos de sendos "solos" de sus protagonistas con las hermosas romanzas "Che gelida manina" de Rodolfo y la no menos hermosa de Mimí, "Si. Mi chiamo Mimi".

Poco que decir de la belleza y hermosura de esta música compuesta por Puccini donde los sentimientos están tan a "flor de piel".

Solamente en el aspecto meramente técnico llamar vuestra atención

sobre el final del dúo; cuando éste llega a su fin los cantantes

cierran el dúo con la palabra "Amor". Lo normal es que ambos cantantes

asciendan a un agudo final al unísono para cerrar esta bella escena

de amor, sin embargo en el caso de esta versión, Kraus no lo hace con lo cual creo que resta intensidad y belleza a este momento, ¿a que se debe la omisión de esa nota aguda?

Desconozco los motivos, y como mis conocimientos de esta partitura de Puccini son mas bien escasos por no decir nulos (a lo mejor alguno de vosotros si lo sabe) estoy en la duda de si como ocurre tantas veces, esa nota final no fue compuesta por el autor pero la tradición se ha encargado de "hacerlo".

Desconcierta todavía más si tenemos en cuenta que una de las "cartas de presentación" del maestro Kraus era su facilidad para las notas agudas por lo que no se puede decir que se "escondiera" de esa "dificultad"; finalmente la dirección musical no corre a cargo de Riccardo Muti (huelga decir porqué lo nombro) sino de un James Levine que si no es porque estaba empezando a ganarse un prestigio internacional y quería dar cierta "fidelidad" a la partitura, desconozco que le hizo tomar este criterio tan conservador.

Ahí queda, en el aire, todas estas especulaciones de un servidor,

que cada cual saque sus propias conclusiones y consideraciones

acerca del porqué de esta omisión del agudo final que por otro lado no

empaña el resto del dúo.

Un abrazo a todos y saludos cordiales.