La Coctelera

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Alfredo Kraus, elegido segundo mejor tenor del siglo XX

El italiano Gigli Beniamino fue designado como el mejor según un jurado integrado por críticos y especialistas españoles e italianos

Según un jurado integrado por críticos y especialistas españoles e italianos, el italiano Gigli Beniamino fue nombrado el mejor tenor del siglo XX, seguido del español Alfredo Kraus y Enrico Caruso. Con esta clasificación, basada un sistema de puntuación sobre un máximo de cuarenta puntos de los que veinte correspondían a la calidad interpretativa, otros diez a la calidad de la voz, cinco al repertorio y la misma cantidad a la duración de la carrera, se pretende mejorar la lista elaborada por la BBC en un día en el que, además, se conmemora el décimo aniversario del fallecimiento del tenor canario.

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Fuente (EstrellaDigital)

 

El italiano Gigli Beniamino ha sido designado como el mejor tenor del siglo XX seguido de Alfredo Kraus y Enrico Caruso en una clasificación realizada por un jurado integrado por críticos y especialistas españoles e italianos.

El jurado se constituyó durante el curso de verano que organiza la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos en la Residencia de La Granda que conmemoraba el décimo aniversario del fallecimiento del tenor canario.

Los promotores de esta iniciativa pretendían establecer una clasificación de los veinte mejores tenores del siglo XX a partir de un sistema "riguroso" con el objetivo de mejorar la lista elaborada el pasado año por la revista musical de la BBC.

Dicha clasificación otorgaba los tres primeros lugares a Plácido Domingo, Enrico Caruso y Luciano Pavarotti, y el jurado estuvo compuesto por críticos y especialistas anglosajones.

En este caso, los expertos optaron por un sistema de puntuación sobre un máximo de cuarenta puntos de los que veinte correspondían a la calidad interpretativa, juzgando únicamente el canto; otros diez a la calidad de la voz; cinco puntos al repertorio y la misma cantidad a la duración de la carrera.

Cada miembro del jurado presentó de forma independiente una lista con sus veinte mejores tenores, puntuados según los criterios establecidos, y a partir de ahí se sumaron las puntuaciones otorgadas a cada cantante.

La votación otorgó 470 puntos a Gigli Beniamino, 462 a Alfredo Kraus y 460 a Enrico Caruso, a los que seguían en la clasificación Tito Schipa, Aureliano Pertile, Miguel Fleta, Franco Corelli, Jussi Bjorling, Carlo Bergonzi y Nicolai Gedda.

El undécimo puesto correspondió a Giacomo Lauri-Volpi y a continuación se situaron Mario Del Monaco, Fritz Wunderlich, Lauritz Melchior, Luciano Pavarotti, Giuseppe Di Stefano, Plácido Domingo, Helge Rosvaenge, Richard Tucker y Richard Tauber.

Entre los catorce miembros del jurado figuraban el vicepresidente de la Asociación Wagneriana de Madrid, Rafael Agustí; el asesor del Teatro Regio de Turín, Giorgio Gualerzi; el escritor Oscar J.Muñoz y los críticos Roberto Andrade, Ricardo De Cala, Fernando Fraga, Giancarlo Landini, Arturo Reverter y Juan Ángel Vela del Campo.

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 Bueno, después de lo de esta nueva lista (y las que seguirán saliendo) vamos a oír algo de música porque este es el principal fin de esta página.

Sobre gustos no hay nada escrito y por lo tanto por mucho que se empecinen unos y otros en hacer un ranking de tenores, cantantes o lo que sea, lo que yo creo que es realmente importante es saber que uno está entre los elegidos sin importar un poco el orden ya que eso es bastante subjetivo.

Yo como muchos de vosotros pondríamos siempre a Alfredo en ese hipotético ranking como número pero lo importante es que cualquiera que siga un poco este mundo de la ópera y tenga un mínimo de criterio puede decir sin riesgo a equivocarse que Kraus está entre los 5 mejores tenores de este siglo, el orden no seré yo  quien lo realice.

 

Para retomar nuestras audiciones nos vamos a 1988 y más concretamente a Florencia donde en su Teatro Comunale en enero de ese año Alfredo ofreció un recital junto a José Tordesillas.

Lo que he elegido es una canción cuya letra y melodía me fascinan, se trata del "Morucha" del maestro Quintero.

Con permiso de todos vosotros quiero dedicarle esta entrada de hoy a alguien que he conocido hace poco, su nombre es Rosa y es la mujer de nuestro tertuliano Enrique Paz los cuales no están pasando por su mejor momento tras el fallecimiento de un familiar muy próximo.

"Rosiña" esto va por ti, por tu simpatía, por tu dulzura y por tu buena mano en los fogones, con cariño.

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¡¡¡ GRACIAS ALFREDO !!!



Alfredo junto a su hermano y su madre en los años ochenta

Hoy es el gran día, tal día como hoy de hace ochenta años, doña Josefa Trujillo daba a luz a un pequeño ruiseñor de ojos azules que con el tiempo, la dedicación, el estudio y unido a unas portentosas facultades, enamoraría con su voz a miles y miles de personas en todo el mundo una de las cuales es un servidor.

En este día tan especial, también el contenido de la entrada de hoy tenía que ser especial y a la altura de las circunstancias; espero que con la elección que he realizado para este día pueda cubrir las expectativas de tan magno acontecimiento.

Solamente pondré una pega al material que hoy mostraré y es un pequeño defecto en el sonido; podría parecer que la voz de Kraus suena diferente y así es, pero no por un problema de su extraordinario instrumento sino de un problema técnico en la grabación espero que tras ver y oir los fragmentos de hoy me digaís si valía la pena o no mostrar estos extractos aun a pesar de cierta deficiencia con el sonido.

Bueno y ya pasemos a lo que nos interesa, al canto puro y duro.

En la vida de todo artista hay noches de un “clima” especial, veladas en las que se conjuran gran número de circunstancias y hacen de ese momento algo único e irrepetible. Uno de estos momentos tuvo lugar el 5 de Marzo de 1984, esa noche Alfredo ofrecía un recital en el Teatro Real madrileño (años antes de que se produjera su remodelación para convertirse en lo que es hoy en día) y que servía de algún modo como colofón y cierre a unas jornadas que días previos había dedicado el tenor a la transmisión de sus enseñanzas a un grupo de jóvenes que tuvieron el privilegio de asistir a las explicaciones del gran catedrático de la voz.

El mencionado concierto de Kraus había provocado un enorme interés en la capital y es que no en vano el madrileño ha sido junto con el de cinco o seis ciudades más, el público más entusiasta del tenor canario.

Desde el comienzo del recital la unión entre público y artista fue total, había un “algo” en el ambiente de carácter mágico que tenía a los espectadores embelesados además de la propia voz de Alfredo, por supuesto.

De este recital cuyas diferentes piezas no tienen ninguna, desperdicio alguno, he escogido como más ilustrativa una en la que utilizando un símil circense, Kraus riza el rizo.

La obra en cuestión es La Favorita y de ella la romanza del Acto I “Una vergine… hasta aquí todo más o menos correcto dentro de la dificultad que supone cantar esta exigente pieza. El canto de la misma transcurre con la elegancia y sobriedad de Alfredo, con un fraseo inmaculado, unas respiraciones inverosímiles y así hasta ese momento grandioso de la nota sobreaguda en la cual Kraus se sube a lo más alto y consigue alcanzar ese momento casi inhumano escrito por Donizetti; una vez más lo ha conseguido, y mientras todos estaban reponiéndose de ese instante mágico, va el bueno del tenor y como diciendo “ahora veréis lo que es bueno realiza una última filigrana en lo más alto que dejó a todos los presentes y aun servidor cuando lo vio y escuchó en esta grabación, con la boca abierta. Ya no había calificativos para semejante demostración de valentía, de control absoluto sobre el instrumento y en una palabra, de ARTE. El Real por supuesto se vino abajo y la cosa no era para menos.

A continuación os muestro algunos extractos de la crónica que del presente evento publicó el desaparecido periódico Ya y que he extraído del libro de Eduardo Lucas.

Tras la mencionada crónica podréis recrearos con este fragmento de La Favorita del que os he hablado y a continuación tendremos más. Efectivamente, dado el carácter extraordinario y festivo del día de hoy no sólo os voy a ofrecer un "bis" sino que incluso habrá lugar para una segunda propina, la ocasión bien lo merece. Pero eso será más tarde. He aquí la crónica del mencionado periódico:


Dos días después de ponerse a la venta las entradas para el recital, se agotaron, obligando a habilitar otros salones del mismo teatro para, a través de un circuito cerrado de televisión poder ampliar el número de oyentes.

Hacía demasiado tiempo que el gran tenor no venía por Madrid. Solo las noticias frecuentes de sus éxitos en los primeros teatros de ópera del mundo y sus discos, conservando vivo el recuerdo, acrecían el deseo del reencuentro.

Una enorme ovación saludó ya de entrada, su aparición en el escenario adornado con flores, ovación que se repetiría, cada vez mayor, a medida que su canto iba haciéndose admirable realidad, con la estupenda compañía pianística del buen camerista que José Tordesillas.

De la voz de Kraus, que se conserva admirablemente, poco hay que decir que no haya sido dicho en todos los idiomas. Era la dulzura y persuasión del timbre; la sutil capacidad expresiva, que dispone de todos los recursos, dinámica y fraseo exquisito, para manifestarse; pero, sobre todo, esa técnica de canto suya, que parece espontanea, fluida, natural, que más que ser producto del largo estudio, parece su antecedente y raíz.

Es Kraus, diríamos, quién crea las reglas, más que aplicarlas. Y siempre, con la infalible guía de la musicalidad más depurada, como si lo cantado no pudiera ser de otra manera. Al final llegó el capítulo de los insistentemente pedidos regalos: canciones tan populares como el “Adiós, Granada”, “Quiéreme mucho” o “Morucha”, aclamadas para terminar con la famosísima “Donna è mobile”, entre el general entusiasmo.”

Como os explicabla, este recital fue un auténtco frenesí por eso las propinas que proporcionó Kraus fueron un bálsamo para apaciguar los ánimos, aunque sólo levemente. Que decir de la primera propina "Quiereme Mucho" la elegancia con que es intrepetada por Kraus tan solo puede ser igualada por la letra de este tema llena de sensibilidad, ternura, AMOR. Observar como el realizador se recrea con las caras de los espectadores, especialmente las señoras, ante tal manifestación de romanticismo.

Y despues otra canción que no hace mucho ya os brindé por aquí aunque en esa ocasión fue en la versión de estudio que Kraus grabara en el año 1959, hablo de "Morucha" otro deleite para el oido, no me cansaré de decirlo, que manera más exquisita de cantar, saborear, acariciar una canción; todo esto y más es lo que Kraus realiza con este tema del maestro Quintero.

Si antes os comentaba algo acerca de la realización de este evento, por si alguno presta atención, en alguna que otra ocasión, los cámaras captan las imágenes de dos jóvenes que hay entre el público y que más de uno de vosotros reconocerá, se trata de una de las hijas de Kraus, Laura concretamente y de una de las ahijadas del tenor, la cantante Marta Sánchez.

Y de este modo estimados amigos, cierro esta semana especial dedicada al 80 aniversario de Don ALFREDO KRAUS TRUJILLO.

El próximo lunes continuaremos de nuevo por aquí y ahí va un avance, que los amigos argentinos presten especial atención.

Besos y abrazos para todos.


A las mujeres, especialmente las MORENAS

Versión de nuestro tenor de un clásico del cancionero español, "Morucha" del maestro Juan Quintero realizada en 1959.
Hoy las protagonistas son las mujeres y especialmente aquellas que sean morenas.

¡¡ Va por vosotras.... GUAPAS !!

No sé que tienen tus ojos
que, al mirarte, me dan frio
miedo me causan tus ojos
y en tus ojos yo confío.
Negros son como la noche
y más negros que mi pena
sólo mirándome en ellos
quisiera morirme, nena.
Morucha... morucha divina, clavel tempranero
quisiera...quisiera en la boca besarte el primero
cantare... cantarte muy quedo y decirte "me muero"
bocucha de rosa, clavel tempranero.

En la luz de tu mirada
he quedado prisionero;
no quiero que me revivan
que no es cárcel, sino cielo.
Y si muero desterrado
y, si al fin he de dejarte
al morir Dios me conceda
tus ojos poder mirarte.

Morucha, morucha divina
clavel tempranero,
quisiera... quisiera en tu boca besarte el primero.