Con el de hoy, doy por finalizado el repaso a la grabación de la Traviata de 1992 junto a Kiri Te Kanaway bajo la batuta de Zubin Mehta.
Este último pasaje pertenece al último acto de la ópera, y en el encontramos el dúo entre Violeta Valery y Alfredo Germont “Parigi o cara”.
Nos encontramos en la estancia de Violeta la cual se encuentra postradaen la cama debido a su implacable tisis.Annina y el doctor cuidan de la enferma conocedores del fatal desenlace que se producirá en breve. Violeta insta a su criada a que vaya a repartir entrelos pobresalgunas de las monedas que todavíale quedan siendo consciente también de cuál va a ser su futuro inmediato.
Annina vuelve de la calle con una visita inesperada para la moribunda Violeta, se trata, ni más ni menos que de Alfredo. La emoción se hace dueña de la escena, Alfredo le confiesa que ya es conocedor de todo lo sucedido entre ella y su padre y pide a esta que le perdone, hacen planes de futuro ignorando cual será el verdadero desenlace de este nuevo encuentro…..
Una vez más, Verdi compone una música preciosa al servicio dellibreto de su fiel y buen amigo, Francesco María Piave.
Disfrutar de este último extracto de esta versión grabada por el sello dicográfico Philips en Noviembre de 1992.
Tras la ajetreada primera mitad del año 1992 debido a lo que sucedió entre nuestro protagonista y José Carreras a raíz de que este último excluyera en primera instancia a Kraus de los actos musicales paralelos a los juegos olímpicos celebrados aquel año en Barcelona, a finales de año graba “La Traviata” de la que hace unos días os dejé una primera muestra con el brindis perteneciente a la escena segunda del Acto I.
La traviata cuya traducción más literal sería algo así como la descarriada, no tuvo en su estreno una buena aceptación, más bien todo lo contrario. Entre los muchos factores que pudieron producir semejante fracaso podríamos encontrar por ejemplo el hecho de que la obra tuviera una ambientación contemporánea a la época en que fue estrenada y por otro lado el público estaba acostumbrado a que los dramas de los compositores de la época(con Verdi a la cabeza) representaran historias de Reyes, Héroes, Villanos y no de personajes de a pié como ellos.
También se dice que el elenco de cantantes que estrenaron la obra no eran los más adecuados para los papeles principales de la ópera.
Sea como fuere y tras el sonado fracaso, Verdi escribió a un amigo y le dijo: “la traviata todavía no ha dicho su última palabra”.
Desde luego el genio de Busseto no se equivocó en tal afirmación puesto que un año después la obra volvió a representarse constituyendo un éxito rotundo y así hasta nuestros días.
Como curiosidad os contaré que según una estadística, se dice que cada tres horas se está representando en algún teatro del mundo esta obra, una de las más populares de todo el género lírico.
Me gustaría también comentaros como, pese a lo que con el tiempo significó (incluso en vida del propio Verdi) esta obra, la creación de la misma no fue sencilla y uno de esos elementos fue el distanciamiento que tuvieron Verdi y su segunda esposa Giuseppina Strepponi; dicho distanciamiento se produjo más por parte de ella al verse de algún modo reflejada en el personaje de Violeta Valery por la vida que había tenido ella misma antes de conocer a Verdi.
Cabe recordar que Giuseppina era soprano y además de tener que mantener a su familia tuvo dos hijos de soltera lo cual para la época no era precisamente lo que mejor fama le daba a una dama.
Puede parecernos absurdo a día de hoy todas estas situaciones pero a mediados del siglo XIX por cosas de este tipo cualquier persona estaba en boca de todo el mundo y la reputación debía de estar a buen recaudo. Por todo ello y siendo la traviata un espejo donde Giuseppina se veía se alejó momentáneamente de Verdi, ella que siempre estaba cerca de su esposo y al mismo tiempo creador para hacerle sugerencias sobre el libreto, alguna sugerencia, diciéndole lo que le gustaba y lo que no a medida que Verdi componía.
Lo que hoy os propongo, es continuar con la escena en la que Alfredo y Violeta se quedan solos tras el brindis y este le declara a una abrumada Violeta su amor en una hermosísima página llena de lirismo y dulzura.
La grabación como os comenté el pasado día es de noviembre de 1992 y en ella podemos además disfrutar del acompañamiento musical a cargo de la Orquesta del Maggio Musicale Florentino cuya dirección corre a cargo en esta ocasión deZubin Mehta.
En noviembre de 1992 Kraus vuelve a entrar en los estudios de grabación, esta vezpara grabar su segunda Traviata y es que aunque están comercializadas otras muchas, todas ellas pertenecen a tomas en vivo como la ya legendaria de 1958 junto a Maria Callas.
Pues lo dicho, esta grabación de su “segunda” Traviata se produce poco después de que el Maestro cumpliera los 65 años, edad a la que en este país la gente suele jubilarse y dedicarse a otras cosas ….. sin embargo el título del "post" de hoy, un tanto irónico por mi parte, no refleja para nada el pensamiento de Alfredo Kraus a este respecto ni el que yo mismo tengo de un artista, sea cual sea su campo de trabajo, y es que un ARTISTA no se jubila jamás y en este caso Kraustodavía nos ofrecería más un lustro de su buen cantar.
La historia de esta Traviata junto a la neozelandesa Kiri Te Kanawa es un tanto peculiar y es que en primera instancia el tenor escogido por el sello discográfico fue José Carreras pero finalmente este dejó en la estacada a la discográfica Philips Classics y estos entonces decidieron recurrir a otro “profesional”. El tenor elegido fue nuestro ilustre canario que aceptó participar en dicha grabación no sin antes poner sobre la mesa una condición que los responsables de Philips tuvieron a bien aceptar.
La condición, no fue otra que la grabación por parte de Kraus de un disco con una selección de arias pertenecientes a su repertorio y otras que fueron un pequeño tesoro que nos legó en aquella grabación. Esta grabación podría decirse que entraba un poco dentro de las celebraciones que Kraus tenía previstas para cuatro años más tarde coincidiendo con el cuarenta aniversario de su debut y también como una demostración de que a aquella edad todavía podría abordar lo más difícil de su repertorio igual que cuarenta años atrás, el título puesto a este disco lo dice todo "El incomparable Alfredo Kraus".
A nadie escapa que ese “igual” es con ciertas puntualizaciones propias del paso de cuarenta años.. el color de la voz, el fiato… pero eso sí, la esencia, la esencia de la gran técnica, del buen gusto al cantar eso jamás desapareció en Alfredo y todos nos hemos beneficiado de ello.
Adelante con este brindis del Acto I de La Traviata en las voces de Kraus y de Kiri Te Kanawa.
ALFREDO
Libiam nè lieti calici
Che la bellezza infiora,
E la fuggevol ora
S'inebri a voluttà.
Libiam nè dolci fremiti
Che suscita l'amore,
Poichè quell'occhio al core
(indicando Violetta)
Onnipotente va.
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.
TUTTI
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.
VIOLETTA (S'alza.)
Tra voi saprò dividere
Il tempo mio giocondo;
Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
È il gaudio dell'amore;
È un fior che nasce e muore,
Nè più si può goder.
Godiam c'invita un fervido
Accento lusinghier.
TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.
VIOLETTA (ad Alfredo)
La vita è nel tripudio.
ALFREDO (a Violetta)
Quando non s'ami ancora.
VIOLETTA (ad Alfredo)
Nol dite a chi l'ignora.
ALFREDO (a Violetta)
È il mio destin così
TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.