La audición del día de hoy está fechada en 1979 en los estudios de la Emi y en la que Kraus compartía protagonismo con Montserrat Caballé.
Para hacer una breve semblanza de cómo Kraus interpretó esta ópera de Bellini a finales de los setenta os transcribo algunas de los comentarios que Antonio Fuentes dedicó al tenor grancanario en esta grabación y que recoge el libro dedicado a nuestro protagonista “Desde mis recuerdos” de Eduardo Lucas.
Dice así el Sr. Fuentes:
En su aria de salida, todo lo dicho para el personaje se pone de manifiesto:elegancia, fraseo, nobleza, facultades. En 1962, hace menos ligaduras, pero ya entonces realiza una que será marca exclusiva de la casa durante cierto tiempo (avanzados los años sesenta dejaría de realizarla, lo que da idea de la dificultad de esta ligadura, para retomarla de nuevo, corregida y aumentada en la grabación discográfica de 1979), pues sólo la habíamos escuchado además a Lauri-Volpi en la primera (1922) de las dos ejemplares grabaciones que hiciera de la página (que interpretaba bajada un semitono), consistente en unir "Tra la gioia e l'esultar" con la mitad del verso siguiente, que tiene el mismo texto y que es ejecutado ralentizando el tempo después de un prolongado calderón en La3 sobre la sílaba "tar", lo que exige un dominio del fiato que sólo poseía en tal grado el tenor granacanario. En el registro EMI del 79, ¿cosas de la química creativa? no conforme con esto, engarza ¡completos! los dos versos en portentoso alarde que sólo tiene el demerito de haber sido realizado en un estudio de grabación, pero que casi produce cianosis al que lo escucha atentamente (*).
(*)La escucha atenta de los fiatos de Alfredo Kraus, es una especie de pasatiempo que a veces incluso produce sensación de agobio en el oyente. ¿Quién no siente eso en "Pour me rapprocher de Marie" de La Fille du Regiment cuando, hacia el final, engarza una cadencia -que por si fuera poco comienza en un mantenido Si3- con el verso siguiente "Il me faudrait cesser de vivre"? ¿Quién no quedó sorprendido cuando, ya mayor, decidió ejecutar de un fiato los cuatro primeros versos de La donna è mobile?
Seguramente se podría haber dedicado un capítulo aparte al impresionante dominio respiratorio que poseía Alfredo Kraus y dicho capítulo podría haberse llamado "Alfredo Kraus y el canto anaerobio".
Tras estas breves notas (en el libro continuan y como ya os he dicho en otras ocasiones, aunque caro, el libro merece mucho la pena) escuchemos ya este aria, comprometida donde las haya, que sirve al tenor, interprete de Arturo Talbot como salida a escena.
