La Coctelera

Categoría: Recital-1998-Ubeda

Siguiendo a Kraus en Jaén (2ª parte y fin)

 Alfredo y Eduardo en una escena campestre rodeados de olivos


 

 A tal punto llegó el cariño que Alfredo le cogió a estas tierras que Alfredo había considerado muy seriamente e incluso tenía medio apalabrado el adquirir tierras en esta zona.

Tras el paseo de regreso a casa llegamos para comer y ya no salimos hasta la noche que dimos un pequeño paseo... ¡¡¡Menuda tarde que pasé..!!! Campé a mis anchas por toda la discografía y videoteca de Eduardo copiando (con su permiso lógicamente) a diestro y siniestro.

A media tarde disfrutamos conjuntamente de nuestra común afición al fútbol  y por la noche continuamos con las labores de grabación e incluso hablamos por teléfono con Carmen la hermana de Alfredo.

Menudo sábado más espectacular había vivido y en el que Eduardo me iba ilustrando con anécdotas, situaciones vividas y toda clase de curiosidades tanto de su vida como de las vivencias que mantuvo con el "Más grande".

Llegó la hora de acostarse, e igual que el primar día el mismo ritual por mi parte, ver todas las fotografías que están colgadas en aquel despacho, mirar con lupa aquellas grabaciones..... En fin,  respirar Kraus por los cuatro costados.

 

El domingo ya teníamos previsto casi al milímetro como iba a transcurrir, así después de desayunar, nos pusimos en marcha a media mañana para dirigirnos al cortijo donde íbamos a comer y yo con la maleta (repleta de tesoros) ya en el coche para por la tarde dirigirme al aeropuerto para volver a Barcelona.

El día climatológicamente hablando, como los dos anteriores era espectacular con un sol despampanante (lo normal en estas tierras pero al que nunca se acostumbrará un gallego como yo que ha vivido muchos años a la sombra de cielos plomizos y de la lluvia, esa lluvia tan gallega). Camino del pueblo de Torrequebradilla hicimos una parada tal y como me había indicado el día anterior Eduardo. El lugar situado en el termino de "Las infantas" es un centro de convenciones y lugar para celebraciones de todo tipo, llamado JULECA y que es propiedad de Juan Ángel Lerma, un buen amigo de Eduardo quien nos permitió a instancias del propio Eduardo ir al salón de donde celebraban algunas de las reuniones y banquetes... el nombre del salónr ya era suficientemente significativo,  "Salón Alfredo Kraus" y es que Alfredo en compañía de Eduardo había parado  en varias ocasiones en este lugar. Lo dicho, si el nombre del comedor era premonitorio todo era poco cuando vi un retrato de nuestro ídolo, de unas dimensiones faraónicas y que para dejar constancia le pedí a Eduardo que me fotografiase junto al mismo.

Eduardo me retrató delante del inmenso poster de Alfredo


 

De allí proseguimos nuestro viaje en coche que por cierto nos iba amenizando con su último disco Juan Diego Florez con quien Eduardo también tiene una cordial relación; todo esto cuando Eduardo y a mi  no nos daba por arrancarnos con tal o cual romanza y los dos cantando a pleno pulmón en su coche  como dos niños felices....

Llegamos por fin a Torrequebradilla y  tras las pertinentes presentaciones  allí nos recogió en un todo terreno Juán Carlos "el hierros" quien nos llevó al cortijo donde también se encontraba su atenta y guapa novia Rocío así como otros parientes y amigos;   toda, gente desconocida para mí pero realmente entrañable, atenta y de lo más hospitalaria y cordial.

No querría dejar pasar la oportunidad de nombrar y enviar un saludo cariñoso y afectuoso a una pareja que también  nos acompañó durante toda la jornada me estoy refiriendo a Arcángel y su mujer, un encanto ambos.

 Eduardo en compañía de nuestro anfitrión Juán Carlos


 

Me sentí como en casa, primero el contacto directo con el campo (yo que soy de pueblo, hecho de menos en la ciudad muchas de esas cosas) y después toda aquella gente cordial, agradable y sencilla que en ningún momento me hicieron sentir extraño. Que mediodía más perfecto como punto final a casi tres días de ensueño en compañía de Eduardo donde disfruté de lo lindo y con quien descubrí una zona de España todavía no visitada por mi.

 Algún día volveré por aquellas tierras y espero poder visitar a esa gente maravillosa que tan bien me trataron.

Gracias a todos y a ti especialmente Eduardo por ese fin de semana que me brindaste, ahora comprendo porque Alfredo disfrutaba tanto y se encontraba tan a gusto por esos parajes.

Finalmente al igual que hice con la primera parte de esta breve crónica viajera os dejo con una canción preciosa de Massenet y con un significado muy especial para mi, su título es Ouvre tes yeux bleus y formaba parte del programa de aquel recital ofrecido por Kraus en Úbeda en el año 1998.

Hasta pronto a todos, besos y abrazos.


 

 

Siguiendo a Kraus en Jaén (1ª parte)

 Significativo, placa de la calle donde reside Eduardo Lucas


 

 Como muchos ya sabéis hace unos meses fui a pasar un fin de semana a Jaén aprovechando la invitación y hospitalidad del doctor Eduardo Lucas eminente foniatra y amigo personal de Alfredo Kraus durante los veinte últimos años de vida de este.

 

La verdad es que tenía puestas muchas ilusiones y expectativas en este viaje y he de decir que se cumplieron con creces e incluso se superaron. Para que os hagáis una idea (esto lo entenderán mejor los que hayan leído el libro del Dr. Lucas) este viaje para mí representaba en cierta medida una especie de peregrinación a los "santos lugares" de Jaén donde Alfredo había pasado muchos momentos de su vida sobre todo los dos o tres últimos años.

Una pequeña muestra del despacho donde pase la mayor parte del fin de semana


 

Bueno, lo primero que tengo que deciros es que semanas antes de este viaje, os había comentado que en previsión del mismo podía  haber la posibilidad de hacerle una nueva entrevista al doctor Lucas por lo que solicité ayuda de todos vosotros para que me enviarais las preguntas o dudas que os gustaría que fuesen contestadas, como quiera que solo hubo un par de preguntas por parte vuestra y yo no tuve tiempo de preparar una entrevista en condiciones, la citada charla quedará para mejor ocasión.

 

Fotografías dedicadas e infinidad de grabaciones inundan la estancia


 

Mi llegada a Jaén fue de lo más plácida tras un vuelo de poco más de una hora y allí en el aeropuerto estaba Eduardo esperándome para llevarme a su casa. Como no podía ser de otro modo, nuestro trayecto en coche de algo mas de una hora sirvió para que nos pusiéramos al día de recientes adquisiciones por parte de los dos, en mi caso además le llevaba copia de algunas galas y representaciones donde había actuado Alfredo y que Eduardo no poseía (muy pocas cosas hay que él no tenga); por esto mismo que os comento, entrar en su casa es como entrar en un santuario y donde Kraus aparece por todas partes incluyendo numerosas fotografías la mayoría con dedicatoria incluida. Los ojos me bailaban de un lado para otro sin saber a donde prestar más atención, estaba literalmente embriagado de tanta emoción..... Este primer día cenamos y estuvimos hablando un buen rato, no hace falta que os diga de que ¿no? o mejor dicho, de quien.

Eduardo se acostó pero yo a pesar de las horas intempestivas no podía pegar ojo ya que me encontraba rodeado de recuerdos, grabaciones,  fotografías............ yo que sé. Las veía una y otra vez, ojeaba y no dejaba de sentirme afortunado por tener acceso a todo esto.

Al día siguiente por la mañana Eduardo quiso llevarme a Úbeda y yo encantado; que ciudad más hermosa y monumental. Allí tuve el enorme placer de conocer a un buen amigo de Eduardo y que tuvo un papel fundamental en el libro sobre Kraus pues se encargó de todo lo referente a la cronología de Alfredo. Esta gran persona y al mismo tiempo entrañable es Antonio Fuentes (un apasionado de las voces antiguas) con quien ya he contactado en alguna ocasión.

Tras  ir al encuentro de Antonio, los tres dimos un pequeño paseo entrando en un momento dado en una alfarería donde Alfredo autografió un plato del que os muestro imagen; de allí nos dirigimos al parador nacional a tomar un café y donde Alfredo se hospedó cuando en 1998 dio un recital en el antiguo Hospital de Santiago con motivo del festival internacional de música de Úbeda... Antonio y Eduardo me contaban las anécdotas y el revuelo que se montó en aquellas fechas por la presencia de nuestro ilustre protagonista  y de las que yo no me perdía ni un detalle.

Tras otro breve paseo nos despedimos de Antonio y pusimos rumbo a Baeza... cualquiera diría lo que se puede encontrar en esta localidad Jienense. Desde aquí y en lugar de tomar una vía principal, nos dirigimos nuevamente hacia Jaén por carreteras secundarias entre otras cosas para hacer una parada en un pequeño pueblo, Torrequebradilla, que Alfredo también conocía y había visitado, y en donde  Eduardo confirmaría nuestra presencia al día siguiente domingo en un cortijo donde estábamos invitados a comer.

Un servidor entre Eduardo y Antonio Fuentes


 

El resto del trayecto en coche resulto de lo más agradable, hacía un día otoñal precioso con el sol luciendo en todo lo alto y los campos repletos de olivos a punto para su recolección, los campos lucían un verde espectacular debido a las ultimas lluvias.

Eduardo mientras, me iba comentando el aire campechano de Alfredo que se encontraba muy a gusto entre estos parajes y estas gentes, donde era casi... uno más y así nos lo explica en su libro cuando cuenta la anécdota de que Alfredo en cierta ocasión encontrándose por la zona, se subió a lo alto de un tractor para acompañar al dueño a realizar labores en el campo.

En la próxima entrada os contaré la última parte de este relato y mientras para aderezar esta pequeña crónica os ofrezco un fragmento de la actuación celebrada en 1998 en el festival internacional de música de Úbeda. Lo que os invito a ver y escuchar es la que sin lugar a dudas es una de mis romanzas predilectas "E la solita storia..." donde Kraus siempre se recreó y nos deleitó con interpretaciones extraordinarias de esta romanza de Cilea  perteneciente a la ópera L'arlesiana.

 En esta ocasión acompañan a Alfredo el violonchelista Asier Polo y Edelmiro Arnaltes al piano.

Disfrutar  de la grabación y nos vemos en un par de días.

Besos y abrazos para toda la parroquia Krausista.


 

 

A mitad de semana, una "jota"

Con la actriz Joan Collins


En Mayo de 1998, Alfredo ofreció un recital en la ciudad de Úbeda, donde deleitó al público con diferentes romanzas de Zarzuela y Ópera que ya os he ido “desgranando” desde hace algunas semanas.

Este miércoles le toca el turno a la célebre jota de “El trust de los tenorios” del maestro José Serrano. En el acompañamiento musical, Kraus utilizó para este recital y para otros muchos de esta época, el piano y el violoncelo y casi siempre con los mismos intérpretes Edelmiro Arnaltes y Asier Polo respectivamente.

Un saludo muy cordial.



Te quiero, Morena, te quiero
como se quiere la gloria
como se quiere el dinero
como se quiere a una madre
te quiero.

Me muero Baturra
Me muero
Por tu boquita de rosa
Por tu reir zalamero
por los ojos de tu cara
me muero.
Es la jota que siempre canté
la sal de mi tierra
Olé!