La Coctelera

Categoría: Salvador Ruiz de Luna

Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( V )

En los años sesenta y setenta Ruiz de Luna continúa alternando su participación en numerosos documentales con la creación de bandas sonoras para largometrajes de ficción. También pone música a producciones escénicas, como el ballet “Pasión Gitana”, para la compañía de Maria Rosa. Como novedad resultan llamativas sus dos incursiones en el terreno del cine infantil, en primer lugar con “Aventuras de Don Quijote” (1960), primera y única parte filmada de una serie de seis episodios dirigidos al público infantil que obtuvo el premio Especial y una medalla de plata en el certamen Internacional de Cortometrajes de Bilbao. En segundo lugar, participa en la producción de Walt Disney “Von Drake in Spain” (1962) que narra, mezclando imágenes animadas y personajes reales, el cuaderno de viaje del profesor Ludwig von Drake por tierras españolas. Entre las estrellas invitadas destacan los bailarines José Greco, Marienma y Lola e Ronda, que interpretan danzas folclóricas españolas al son de la música creada por Ruiz de Luna. Algunas de estas piezas fueron editadas bajo el título “Dances of Spain”, por ediciones Quiroga. En cuanto a los largometajes, comienza la década a las ordenes del consagrado José Luis Sáenz de Heredia, en la adaptación de la obra de Pardo Bazán “El Indulto” (1960), y del siempre sorprendente Carlos Serrano de Osma, en su último film “La rosa roja” (1960). Destacan, entre otras bandas sonoras de este periodo, las de la producción italo-franco-española “Los tres etcéteras del coronel” (1960) sobre la obra homónima de José María Pemán, “El Vagabundo y la Estrella” (1960), “Perro Golfo” (1962), “Isidro el labrador” (1963) y “Piedra". Hasta aquí estas breves reseñas sobre la vida y obra de Salvador.
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Como ya comenté con anterioridad dentro de la obra de este compositor Talaverano y más concretamente en lo que se refiere a la vinculación con Alfredo Kraus, el lugar más destacado lo ocupa sin lugar a dudas el Cancionero Hispánico; precisamente con motivo de la edición de este cancionero por parte del sello Carillón el propio Ruiz de Luna escribió unas reseñas que el sello discográfico recogió y yo os invito a leer tal cual fueron escritas por el propio Salvador:

Portada colorista del segundo "Lp" del Cancionero Hispánico


EXPLICACIÓN DEL CANCIONERO HISPÁNICO

Este trabajo –que se arropa en la buena capa de su título- acaso debiera ser una versión absoluta de los diferentes cantos populares que se enlazan en España y se multiplican, entrelazándose, en las tierras que prolongan nuestra lengua en coplas, sentencias, consejas y refranes; pero no es exactamente así.

Mi juventud –que discurrió en épocas en que los pueblos eran diferentes entre si- me abrió de par en par las puertas de la curiosidad a ese campo sin medida que es la llamada música popular. Comencé por el principio: rondando guitarra en ristre por esos campos de Dios, aun a costa de verme en más de una ocasión sumergido en pilones, por no haber adquirido previamente el <<derecho de ronda>>.

A mi curiosidad pronto se le quedó estrecha la referencia directa, emparedada en el reducido espacio –casi siempre personalista- de transmisores que me comunicaban, más que lo que les venía de herencia, lo que ellos habían digerido y, por supuesto, a su manera. La imposibilidad de conseguir en un mismo lugar uniformidad de información, me hizo aferrarme cada vez más a una idea posiblemente errónea: la de que el Pueblo ha sido siempre un excepcional transmisor capaz e enriquecer melismas y acomodar estilos a su modo y geografía, pero no creador de temas básicos que debieron ser concebidos por el estro y la inspiración de aquellos juglares anónimos que fueron, en definitiva, los primeros profesionales de la música. Busqué entonces en los libros y ellos me dieron información más clara: Ocón, Barbieri, Pedrell, Torner y tantos otros, ya habían andado la mayor parte de mi camino, por lo que se hacía innecesario que yo lo volviera a recorrer. Leídas una y mil veces sus referencias, fui descubriendo como los grandes maestros bebieron en cualquier forma de las fuentes populares de nuestro suelo, para llevar desde la mas educida a la mas amplia versión instrumental o vocal esos mensajes encerrados en pequeñas áreas geográficas, para lanzarlos a la universalidad.

Mi intención al acometer esta empresa, acaso desmesurada en su ambición, es la de ser también parte de ese Pueblo que escucha y repite estilos para contar igualmente, <<a mi manera>>, como entiendo yo la música popular.

En algunos casos me he servido de estrofas oídas, dada su fuerza descriptiva; pero generalmente he preferido escuchar y estudiar los estilos musicales –en cada caso- para después probar a reflejarle, si no exactamente como es, así como yo lo he sentido.

Pero desde su comienzo fue una labor erizada de dificultades. Las mimbres eran pocas, aunque excepcionales: la voz de ALFREDO KRAUS y el piano de JOSE TORDESILLAS, cosa que no ayuda mucho a un intento de exposición diferencial de estilos.

Afortunadamente, el propósito no discurre por los caminos del tipicismo; imposible de encuadrar en una sola voz –cualquiera que fuere- para más de cien canciones de diverso carácter. La pretensión se circunscribe a encontrar la musicalidad de todas y cada una de las regiones, procurando desentrañar las posibles diferencias que existen ente aquellas que por su vecindad tienen fatal relación. De otra parte, solo una fuerza taumatúrgica sería capaz de dar al piano personalidades de gaita, guitarra, Xistu, Cobla, Rondalla o cualesquiera instrumento popular de los que tanto abundan a este y al otro lado del Atlántico; por esta causa, que la réplica –en este caso- a una voz culta solamente puede ser dada por un instrumento culto. Este CANCIONERO HISPÁNICO es el resultado de cuarenta años de apasionado estudio en el que van la admiración, el respeto y el cariño que por el Pueblo siente un hombre del pueblo.


Y hasta aquí este pequeño homenaje al gran Salvador Ruiz de Luna con quien desde este año ya me une una vinculación y relación especial gracias a su maravillosa hija Marinela. Mis saludos y agradecimientos a toda esa gran familia -en cantidad y calidad humana- que son los Ruiz de Luna.

Para finalizar este periplo musical por la música de Ruiz de Luna que menos que hacerlo con una de las obras que componen ese gran recopilatorio que es el Cancionero Hispánico; en este caso he elegido una de las que a un servidor más le gustan y que no es otra que "En el fondo de la mina" en esta ocasión además con imagen gracias a un documental de 1982 del que os he ido desgranando poco a poco todo su contenido en estas últimas semanas.

Hasta la próxima semana que tendré el gran placer de felicitaros la Navidad.

Besos y abrazos para todos.




Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( IV )

Junto con su labor compositiva, Ruiz de Luna desarrolla una amplia actividad en la gestión musical y la docencia. Dirige la Sección de Cinematografía de la SGAE, imparte clases en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) y cursos monográficos sobre música de cine. En 1959 es invitado por Carlos Fernández Cuenca a intervenir en el III Curso de Estudios Fílmicos del Cine Club de San Sebastián. El compositor edita en 1960 los apuntes de estas conferencias, plasmados en un ensayo titulado “La música en el cine y la música para el cine” con el objeto de regalar un ejemplar a sus amigos y compañeros de profesión. Lo dedica “A la profesión cinematográfica en el XXV aniversario de mi ingreso en su seno”. Ruiz de Luna conmemoraba así su debut cinematográfico de 1935, fecha en que grabó la música del cortometraje “La ciudad encantada”. Obra de gran interés, al tratarse de una de las aportaciones mas tempranas a la reflexión teórica sobre la banda sonora musical en España, este breve escrito (del que existen sendos ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid y en la Filmoteca Española) tiene como objetivo contribuir a la superación de la dificultad de comunicación entre el director y el compositor, cuando el primero muestra al segundo el “copión mudo” para planificar el diseño musical de la película. Haciendo gala de una extraordinaria claridad expositiva, el autor explica su manera de entender la banda sonora musical y comienza reconociendo la importancia que, para su desarrollo, ha tenido la influencia de escritores como Wagner (especialmente su idea del leimotiv) y Debussy. A continuación, distingue entre los dos conceptos que dan título a su ponencia: la “música en el cine”, donde la partitura es el elemento sustantivo y su intervención tiene carácter real y directo, y la “música para el cine”, que acepta el papel de elemento adjetivo y se pone al servicio de la imagen. Ruiz de Luna se alinea en la corriente clásica de la banda sonora (perfectamente ejemplificada en el cine hollywoodiense desde los años treinta hasta nuestros días), según la cual la música cinematográfica ha de oírse pero no escucharse, es decir, ha de ejercer su influencia de manera secreta, sin que el espectador la perciba como protagónica. Su concepto de “música para el cine” se divide en tres ramas: la música objetiva, la subjetiva y la descriptiva, a las que añade otras dos tipologías –que considera necesarias en el cine argumental, e imprescindibles en el documental-, la música de lugar y la folclórica. El ensayo culmina con una lección práctica en la que explica brevemente su forma de abordar la composición para dos filmes, el documental Mascarada… y la película “Molokai” aplicando los criterios anteriormente expuestos.


Entre la extensa obra de Salvador podemos encontrar incluso composiciones que en algunos casos han sido adoptadas por las agrupaciones de tunas y la canción de hoy es uno de esos ejemplos. A continuación escuchemos el tema "Pepita" interpretado por Kraus y la Tuna del colegio Fray Luis de León. Se rtata de una grabación realizada en 1966, disfrutarla y hasta mañana que cerraremos este monográfico.




Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( III )

Entre los elementos característicos de su música cinematográfica hay que citar su gusto por los temas melódicos, a menudo sobre ostinatos rítmicos o texturas arpegiadas –p.ej. en “El malvado carabel” (1955), la articulación de la banda sonora a través de temas que varía y desarrolla en función del carácter de la escena, y el uso de códigos culturales, geográficos e incluso ideológicos para describir a personajes, lugares y situaciones. En la música de “Embajadores en el infierno” (1956) emplea, por ejemplo, esta codificación de tipo ideológico-musical, utilizando como leimotiv de los prisioneros españoles de la División Azul una melodía inspirada en el himno falangista “Cara al Sol” sometido a diversas variaciones armónicas.

En el “biopic” Gayarre (1958) su música se pone al servicio de la voz de Alfredo Kraus, que interpreta al famoso tenor Julián Gayarre. Junto a las músicas de fondo de inspiración a menudo folclórica, la banda sonora –ganadora en 1958 del premio del SNE- se completa con piezas de repertorio operístico italiano y dos canciones españolas compuestas ex profeso para el film: la jota navarra “Por mi puerta” y el zortzico “El Roncalés”.

Para “El lazarillo de Tormes”, película que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, Ruiz de Luna concibe una música inspirada en un neoclasicismo de raíz popular castellana. La banda sonora de Molokai (la isla maldita) (1959) constituye –según el propio autor- u no de sus mejores trabajos. El film narra la historia real del beato misionero padre Damian en esta isla hawaina llena de leprosos. El compositor utiliza hasta cuatro temas distintos para caracterizar al personaje protagonista en sus diversas facetas.

La composición de música para cortometrajes documentales –actividad que había realizado esporádicamente en los años anteriores- va a convertirse ahora en uno de sus principales espacios de creación. En 1957 inicia una serie de colaboraciones con el realizador Manuel Domínguez en la producción de breves documentales de temática diversa: el patrimonio historico-artistico (oraciones en piedra: catedral de Toledo, 1957), los grandes pintores (Mascarada, obra y presencia de Solana, 1958) y la divulgación institucional (El milagro del agua, 1959). Participa en algunas producciones de No-Do, como “La fragua encendida”, “Sevilla Penitente”, y “Don aire de España”.

Colabora con el tándem Julio Buchs (realizador) / José Luis Martínez Molla (guionista) en producciones documentales de encargo para la promoción de la industria de la celulosa (SNIACE 1960) o la automovilística (Barreiros 1961).

También pone música a una serie de filmes sobre la actividad de los astilleros de Cádiz, dirigidos por Ricardo Fernández Lasquetty. En algunos de estos documentales la música del compositor es interpretada por su amigo y destacado pianista José Tordesillas.


La parte musical de esta tercera entrega la conforma una alegre y desenfadada canción de "corte" marinero compuesta por Salvador para la película "El Vagabundo y la Estrella". Aquí queda este breve clip de la citada película en la que el tenor canario canta "Que bonita es la mar".




Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( II )

Gabriel Salvador Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina 18.3.1908 – Madrid 5.8.1978).

Salvador fue uno de los músicos más prolíficos y premiados de la cinematografía española de la dictadura, participando en casi un centenar de producciones, buena parte de ellas documentales. Hijo del famoso ceramista talaverano Juan Ruiz de luna, Salvador realiza sus estudios musicales en el conservatorio superior de Madrid, teniendo entre sus maestros a Pablo Luna y Conrado del Campo, de quien fue amigo y discípulo predilecto hasta su muerte. Compositor y arreglista de multitud de canciones, su estilo musical acusa una clara influencia del folclore español e hispanoamericano.

Realiza su primer trabajo cinematográfico en 1935, poniendo música al cortometraje “Ciudad encantada” de Antonio Román. Compone una serie de ballets para la bailaora Carmen Amaya, destacando el espectáculo “El embrujo” (1935) sobre textos de Gerardo Rivas. En 1934 viaja por primera vez a América, con motivo de la inauguración de unos murales cerámicos que la empresa familiar había realizado para las estaciones de la línea C del “Subte” de Buenos Aires. Al menos en una ocasión mas vuelve a cruzar el Atlántico durante la guerra civil, pasando por Argentina, Uruguay (donde conoce en 1939 a la que sería su esposa) y Cuba. A su regreso de América participa en el cortometraje documental “Boda en Castilla” y vuelve a colaborar con el cineasta Antonio Román en su primer largometraje de ficción “Escuadrilla” (1941).

Aunque intensifica su labor en la industria fílmica de posguerra, no abandona los espectáculos teatrales que le reportan un notable éxito. Así en 1943 estrena en el teatro eslava de Madrid la opereta “Rumbo a pique”, con texto de Rafael Duyos y Vicente Vila Belda, protagonizada por la cupletista estrella del momento Celia Gámez. En 1945 –en las postrimerías de la segunda guerra mundial- embarca de nuevo hacia Uruguay, donde permanece algún tiempo hasta trasladarse a Buenos aires ciudad con mayores posibilidades de trabajo musical. Allí funda una orquesta para la que contrata al conocido cantante de tangos Charlo.

A comienzos de la década de los cincuenta, Ruiz de Luna regresa a España. Aunque retoma la actividad teatral con “La sole, no me hace caso” (1953), se decanta definitivamente por el cine, al que se dedicara mas intensamente durante tres décadas. La de los cincuenta es, sin duda, la más fructífera de su carrera cinematográfica. Comienza con la adaptación de la música de Bizet para la producción italo-española “Siempre Carmen” a la que le seguirán otras coproducciones con México, Francia e Italia.

Su primer gran éxito en el terreno de la banda sonora musical será “Las ultimas banderas” (1955) por el que obtiene el Premio del Circulo de Escritores cinematográficos (CEC) a la mejor música. En tres ocasiones más obtendrá este galardón, por los filmes “Orgullo” (1955), “La guerra empieza en Cuba” (1957) y “El lazarillo de Tormes” (1959). También se hace en dos ocasiones con el Premio del sindicato Nacional de Espectáculo (SNE), convirtiéndose así –junto con Jesús García Leoz- en el compositor cinematográfico español mas laureado de la época.


La parte sonora del día de hoy corresponde a una página de lo más alegre y no menos sorprendente que la gran mayoría de vosotros no conoceréis, se trata de unas Sevillanas compuestas por Salvador Ruiz de Luna y que aquí están interpretadas por Alfredo posiblemente hacia 1978 pero no puedo concretar exactamente la fecha. El acompañamiento corre a cargo de José Tordesillas.

Disfrutar de esta alegre página y hasta el día de mañana.




Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( I )

Esta semana va a estar dedicada completamente a un músico de reconocido prestigio en el ámbito musical de nuestro país y de quien en este año 2008 se cumplen cien años de su nacimiento. Mi decisión de dedicarle esta semana a modo de monográfico obedece a dos motivos, por un lado la relación que mantuvo nuestro protagonista Alfredo Kraus con el compositor Talaverano y porque este año he tenido el enorme placer de conocer y tratar (me he honrado de tenerla en mi casa durante unos días) a la hija de Salvador Ruiz de Luna, su hija Marinela una mujer de una vitalidad enorme a la que cabría añadir una serie de aspectos humanos a destacar como su optimismo, cordialidad, el ser enormemente cariñosa y sobre todo ser una gran PERSONA. Es para mi un enorme l privilegio el disfrutar de su amistad, incluso de algo mas (me llama ahijado porque según ella la “cigüeña” se equivocó y en lugar de dejarme en Galicia tenía que haberlo hecho en Uruguay pues mi destino era haber sido hijo suyo).

Como decía anteriormente los lazos amistosos que me unían a Marinela a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas se estrecharon este año cuando nos conocimos personalmente y ratificamos nuestras impresiones con respecto a ambos.

Por estos dos motivos que os he explicado es por lo que tiene lugar este pequeño homenaje y desde aquí no quiero dejar pasar la posibilidad de saludar a toda la extensa familia de los Ruiz de Luna. En este sentido he de decir que hace unas semanas mi princesa y yo fuimos testigos de la cordialidad y amabilidad de algunos de los componentes de esta familia cuando visitamos por invitación de los mismos esta localidad castellana con el fin de visitar la exposición para conmemorar la cerámica de esta gran saga de ceramistas de apellido ilustre así como visitar también el museo familiar. Desde aquí gracias a todos los que gentilmente nos atendisteis y especialmente a Pilar y a Vicente.

La relación de Kraus con Ruiz de Luna la encontramos ya en los primeros años de carrera de nuestro tenor y concretamente en su primer largometraje “Gayarre” donde interpretó como parte de la banda sonora de la misma, dos temas compuestos por el Talaverano, “El roncales” y también un “Zortzico”.

La familia Ruiz de Luna, el más pequeño y en brazos de su madre es Salvador


Tras esta primera colaboración vendría una segunda también en el ámbito cinematográfico como fue la segunda y última película de Kraus “El vagabundo y la estrella” en donde se encuentran más obras compuestas por Salvador y donde en la tercera entrega de este monográfico podremos ver y escuchar una de esas obras. Pero sin lugar a dudas lo fecundo de la colaboración entre compositor y tenor se produjo con la obra “Cancionero hispánico” en el que Salvador Ruiz de Luna recoge con su música el folclore y diversos aspectos musicales que transforma en un homenaje a la gran mayoría de las provincias españolas (casi todas tienen alguna obra dedicada) y a gran parte de los países de Hispanoamérica.

Esta ingente obra recogida en cuatro discos en los que Kraus cuenta con el acompañamiento musical a cargo de José Tordesillas fue escrita en muchos casos con unas dificultades musicales y de tesitura para que solo Kraus pudiera abordar su interpretación.

Tras esta introducción por mi parte en los próximos días realizaré una breve semblanza de Salvador Ruiz de Luna partiendo de las notas de Joaquín López González.

La primera muestra musical de este monográfico es una obra titulada “Mi Sanjuanera” y que en el día de hoy podemos ver en un fragmento de un documental de 1982 protagonizado por Alfredo.




Música de "Ruiz de Luna" en el Colón (1989)

Aquella cita histórica... Kraus y Callas (1958)


Hace unas semanas empecé a mostraros el recital que en 1989 diera Alfredo en el Teatro Colón de Buenos Aires; una vez realizado un breve paréntesis en el mismo prosigo aquí con aquel espectacular documento audiovisual y lo hacemos de la mano de un querido compositor, ya para mi, como es Salvador Ruiz de Luna a quien no he tenido el gusto de conocer personalmente pero si a muchos de sus familiares mas cercanos como sobrinos o una hija entre otros. A falta de que acabe de terminar el especial que para Salvador tengo previsto dedicar con motivo del centenario de su nacimiento, aquí os dejo esta pequeña muestra en uno de los temas que a mi me gustan del compositor Talaverano.

Me refiero a la canción “En el fondo de la mina”.

Argentina como escenario, José Tordesillas al piano, Salvador Ruiz de Luna en la partitura y en la voz fusionando todos estos elementos Alfredo Kraus, el canario universal.


Alfredo Kraus canta a "SEGOVIA"

Hola a todos, en el día de hoy me he decidido por retomar nuevamente la obra del gran compositor español Salvador Ruiz de Luna de quien hacía algún tiempo que no traía nada a nuestra página.

Como ya he adelantado en alguna que otra ocasión no se acabará el presente año (no puedo dar una fecha concreta) sin que le dedique un homenaje durante toda una semana al genial compositor de Talavera y que abrió una nueva rama artística, la música en este caso, dentro de una familia los Ruiz de Luna de gran arraigo y tradición en el mundo de la cerámica.

El tema de hoy “Cáñamo Verde” pertenece, como no, al Cancionero Hispánico de Salvador y está dedicado en el día de hoy a Segovia; la grabación fue realizada en 1969 y acompaña a Kraus, José Tordesillas al piano.

-Buen provecho-


El Kraus actor: El Vagabundo y la Estrella (I)

En este día retomo el apartado de la filmografía de Alfredo con lo que fue su segunda y a la postre última película a pesar de que casi hay una tercera como ya os explicaré más adelante.

Esta película, consecuencia del gran éxito que había obtenido la biografía de Gayarre interpretada por Kraus, se estrenaría en 1960 dos años después de la anterior. Si se ha de ser sincero, la película es de bastante baja calidad y lo único interesante de la misma (suele suceder con otros tantos largometrajes realizados por artistas de este género) son los números musicales que componen la banda sonora.

Para empezar, hoy os muestro esta canción escrita por el maestro Salvador Ruiz de Luna el cual aportaría otros tres temas a la banda sonora.

No es coincidencia, la aparición en el día de hoy del gran compositor español pues tal día como hoy de hace 100 años, veía la luz por primera vez. Por este motivo y por haber tenido un contacto muy estrecho con nuestro protagonista canario, en próximas semanas le dedicaré un monográfico a este ilustre compositor con apellido de una de las sagas de ceramistas más importantes (por no decir la que más) de nuestro país.

La que ahora escucharán se titula “Canción de libertad”.