Alfredo Kraus, una biografía (III)
Tras su estancia en la ciudad Condal, llega el momento para Kraus de realizar el servicio militar el cual tendrá lugar en Valencia donde al mismo tiempo continuará sus estudios con el maestro Francisco de Andrés.
El joven Alfredo cumpliendo con el servicio militar
Otro de los aspectos que se ponen de manifiesto estos años es su buena capacidad deportiva concretamente en el ambito de la natación donde llegaría a participar en los campeonatos nacionales a nivel militar.
Una vez cumplidas sus obligaciones con el ejercito, su padre Otto lo vuelve a sorprender cuando lo incita a que viaje a Milán para perfeccionar su técnica; dicho y hecho, corría el año 1955 y Alfredo embarca en un buque argentino lleno de emigrantes italianos con las 60.000 liras dadas por sus padres y que el debía administrar correctamente;
"Tenía para pagar las lecciones, la habitación, el desayuno y... poco más. Sólo me quedaba un dinerillo suelto. Siempre lo gastaba en los cines baratos de 100 liras. ¡Y en la Scala! Iba arriba del todo, al paraiso, de pie. Nunca olvidaré una Norma de Maria Callas. Jamás imaginé que algún día estaría junto a ella"
. (El pais Semanal)
Lo que si es cierto es que la diosa fortuna tambien jugó un papel importantísimo en sus primeros días en la ciudad Lombarda para que su aprovechamiento de la estancia en tierras italianas fuera completo y es que "encontrar" a su gran maestra Mercedes Llopart resultaría clave en el devenir de los años para acabar de conseguir pulir una técnica vocal ya de por si muy sobresaliente.
Me refería anteriormente a la diosa fortuna, por como fue el modo en que Kraus encontró a su futura maestra y que el mismo relató en mas de una ocasión:
"Yo no conocía a nadie allí, y me encontraba por lo tanto completamente perdido en una calle trasera a La Scala, preguntando por la dirección de la comisaría en la que me facilitarían el permiso de estancia. Paré a una señora mayor que me contestó: ¿Cómo podría indicarle? Soy española, ¡no hablo italiano! Me eche a reír: ¡Yo también soy español! ¿Que busca? La policía... Sí, ya sé, contestó, debo presentarme cada tres meses. Le acompañaré hasta allí, tomemos el tranvía... ¿Que viene a hacer a Milán?, me preguntó por el camino. Me gustaría cantar, estoy buscando un profesor. Y hete aquí que me respondió: Mi hermana es cantante, es la señora Llopart. Aquel nombre me decía algo, vagamente. Meses más tarde se lo conté a mi padre. Conservaba en el cajón de la mesa de su despacho fotos de artistas dedicadas, y entre ellas una foto de... Mercedes Llopart que se había presentado en Las Palmas de Gran Canaria con ocasión de la inauguración del nuevo teatro ¡en 1928! La anciana señora añadió: Si quiere, puedo dejarle el número de teléfono de mi hermana y va usted a visitarla. Ella puede orientarle. Dos días más tarde, telefoneé".
(Confidencias para una leyenda - Francis Lacombrade)
Con su nueva maestra Kraus exploró y aprendió la técnica de la "maschera", la de los resonadores faciales y en general la de todos los elementos que conformaban la gran técnica que a mediados del ochocientos usaron y promovieron con tan buen éxito los maestros Lamperti y Manuel García.
Su relación con Mercedes Llopart se mantendría hasta el final de los días de esta y es que de hecho incluso después de su debut profesional, Kraus seguía con cierta asiduidad visitando a su maestra para como el decía "poner en forma" a su instrumento y también como no cuando se trataba de estudiar repertorio.
El joven Kraus ya estaba listo para su debut
Estando en Milán participa en el concurso internacional de canto de Ginebra en el que sería premiado en la categoría de Lieder rusos y alemanes; este reconocimiento le permitió una audición con el empresario Milani , audicionó para este el aria de Fausto así como la de Rigoletto e inmediatamente lo contrató para actuar en la ópera del Cairo con Rigoletto y Tosca.
Como ya sabemos, la obra Pucciniana no sería en el futuro parte del repertorio de Kraus pero en estos momentos ni el empresario se podía permitir contratar dos tenores ni Kraus tenía todavía una "posición" para establecer muchas exigencias con lo cual interpretó en El Cairo al Duque de Mantua así como el papel de Mario Cavaradossi.
Como comentaba anteriormente, pese a no encontrarse dentro de su repertorio escuchemos como abordaba Kraus alguna de las páginas más conocidas del célebre pintor de Puccini.
En este caso escucharemos una grabación de la célebre romanza E lucevan le Stelle
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orlando dijo
¡MARAVILLOSO, está ESPLÉNDIDO aquí Alfredo Kraus! Sabía que no podía decepcionarme y no lo ha hecho, qué manera tan inconfundible, tan personal, tan de Kraus, de cantar esta aria de Puccini, con esa voz tan hermosa de nuestro tenor. Que no es una de esas interpretaciones más viscerales de 'E lucevan...' no le quita mérito: es Alfredo Kraus, musicalmente perfecto.
Te felicito de nuevo por la página, Werther, gracias a ella voy a leerm mi primera biografía del Maestro. Un abrazo.
(Una pregunta: ¿hay grabación de Tosca o es de algún disco de arias?)
12 Enero 2007 | 11:07 PM