Alfredo Kraus, una biografía (IV)
Así pues, el 17 de enero de 1956 en la ciudad del Cairo, se produce el debut de nuestro protagonista con el papel del Duque compartiendo cartel en aquella ocasión con la soprano Anna Maccianti (Gilda) y el barítono Enzo Mascherini (Rigoletto) en los papeles principales y como director Franco Patané.
En la representación de Tosca, sus coprimarios serían Luciana Serafín (Tosca) y Piero Guelfi (Scarpia).

Fue curioso contemplar que con el papel que obtendría mas éxito Alfredo en estas representaciones fue con el de Tosca aunque ello no fue obtáculo para que nunca mas volviese a interpretar el célebre papel de Puccini a excepción de otra ocasión en la que fue contratado por el empresario Dussurget para actuar en un pequeño teatro de Cannes bajo la batuta de Bruno Bartoletti.
Ese mismo año concretamente el 7 de octubre será otra fecha muy señalada en la vida de Alfredo, contrae matrimonio con Rosa Blanca Ley Bird, una joven de ascendencia escocesa, de esta unión nacerían con el tiempo cuatro hijos; Rosa Maria, Alfredo, Patricia y Laura.

Estampas familiares de Alfredo
Al año siguiente en 1957, incorpora Falstaff a su repertorio, con el papel de Fenton dicho acontecimiento se produce en el Teatro Sociale de Como: Renata Scotto, Mariano Stabile; dir. Argeo Quadri.
Este personaje de la última ópera de Verdi tendría poca vida en el conjunto de la carrera de Kraus pues su última representación tendría lugar cuatro años mas tarde en la Scala a compañado nuevamente por la Scotto y teniendo como director a Antonino Votto.
En el mes de octubre con el Fausto de Gounod, el lugar escogido es el Teatro Sociale de Rovigo, como compañeros Rina alatrisa, Mario Zanasi, Ivo Vinco y de director Mario Parenti.
El siguiente año marcaría de algún modo un antes y un después en la carrera de Alfredo, esto tiene mucho que ver con su participación en La Traviata celebrada en Lisboa junto a Maria Callas.

Kraus junto a la Callas en la histórica representación de Marzo de 1958
En un principio, cuando le hicieron el ofrecimiento se mostró un tanto reticente entre otras cosas por la fama del mal carácter de la “divina” pero según sus propias palabras, decidió aceptar porque la vida y especialmente la de un artista está llena de retos y estos deben afrontarse intentando superarlos del mejor modo.
Desde luego que lo consiguió y es que Alfredo que todavía estaba haciéndose un hueco en el panorama internacional causó sensación en el coliseo Lisboeta lo cual en un principio y durante la representación le hicieron pensar que su “partner” sufriera alguno de sus habituales ataques de celos ante tanto protagonismo pero no fue así sino todo lo contrario, se mostró atenta y muy cordial. En palabras de la propia Callas,
"¡Qué lastima que hayas comenzado a cantar demasiado tarde para mi! ¡Hubiéramos podido hacer tantas cosas juntos! La Sonambula incluso, en la Scala"
(Confidencias para una leyenda - Francis Lacombrade)
Este primer comentario de la soprano no fue óbice para que la soprano hubiese propuesto a Alfredo en ocasiones futuras pero que nunca pudieron fructificar por los compromisos ya contraidos por el joven Kraus.
Un breve fragmento de aquella noche histórica
Unico vídeo existente de aquella representación, tomado además por un aficionado portugués admirador de la Callas.
En el mes de Septiembre, debuta en el Coliseo Albia de Bilbao como el Ernesto de Don Pasquale de Donizetti y junto a el Renata Scotto, Renato Cesari, Carlo Badioli y como director Manno Wolf-Ferrari.

En este año llama también a su puerta el cine y le surge la posibilidad de dar vida al famoso tenor español del siglo XIX Julián Gayarre en una película que tendría por título el del apellido del famoso artista roncalés.
La película tuvo un notable éxito y como consecuencia de ello, dos años después volvería a realizar otra incursión en el mundo del celuloide, pero de eso ya hablaremos mas adelante. Esta primera película da a conocer al gran público al joven tenor canario que reencarna maravillosamente bien al gran tenor roncalés.
Veamos un breve fragmento de esta película; se trata de uno de los pasajes mas conocidos y famosos de la vida de Julian Gayarre aquel en que durante una representación del L'elisir d'amore poco antes de cantar la célebre romanza tiene que salir a escena tras haber recibido un telegrama en el que se le comunica el fallecimiento de su madre.
Escuchemos pues a continuación el aria de Nemorino, "Una furtiva lagrima" del L'elisir d'amore de G. Donizetti.
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orlando dijo
Aunque no sea la mejor Traviata de la Callas ni el mejor Alfredo de Kraus (pero qué fresco se le oye), la verdad es que muy difícilmente se repone uno -si es que lo consigue- de la impresión de escuchar juntos a estos dos artistas que son de (o sin 'de') los más grandes que ha dado el siglo XX en su cuerda. Supongo que le sucederá lo mismo a cualquier amante de la ópera. Qué lástima tan grande no tener más imágenes, no para de chocarme verlos a los dos juntos en escena. En fin...
La película, sobre todo la banda sonora de la película, no tiene desperdicio. Un Kraus de 1958 en plenas facultades, imprescindible.
15 Enero 2007 | 04:30 AM