Las incursiones que realizó Kraus en el repertorio Pucciniano son contadísimas, a sus conocidas representaciones de Tosca en su debut en El Cairo así como otra en Cannes le seguirían un Gianni Schicchi en Roma(1958) el Pinkerton de Madama Butterfly en Lisboa(1959) y finalmente abordaría el Rodolfo de La Boheme.

Su debut y al mismo tiempo epílogo en esta ópera tuvo lugar en Lisboa sin lugar a dudas una de las ciudades más emblemáticas durante su carrera y punto de partida de los muchos roles que Kraus iba añadiendo a su repertorio.

Esta gran afinidad con la ciudad Lisboeta vino dada sobre todo por dos motivos, uno de todos conocidos que supuso el respaldo definitivo a la carrera de nuestro tenor y que fue su Traviata de 1958 junto a la Callas y el otro, la gran amistad que llegó a mantener durante muchos años con el empresario del Teatro Säo Carlos. Debido a esta gran amistad fue por lo que accedio Kraus en 1963 a ponerse en la piel del Rodolfo. Concretamente tuvieron lugar dos representaciones una en el 29 de Marzo en el anteriormentecitado Teatro Säo Carlos y una segunda el 2 de abril en el Teatro Coliseu ambos con idéntico reparto: Alfredo Kraus, Mietta Sighele, Silvana Zanolli, Sesto Bruscantini, Otello Borgonovo, Plinio Clabassi y como director Alberto Erede.

Esta excepción teatral (anteriormente ya había grabado la célebre romanza "Che gelida manina" para la banda sonora de "El Vagabundo y la estrella") tendría su continuidad y al mismo tiempo su fin en la grabación completa de la obra en 1980.
Para dicha ocasión se contó entre otros además del propio Kraus, con su gran amiga Renata Scotto, Sherrill Milnes, la Orquesta Philarmonía de Londres y a la batuta James Levine.

Todos coincidiremos en que la voz de nuestro tenor no era la mejor ni la mas adecuada para dar vida a Rodolfo y esto no se le escapó al propio Kraus que jamás volvería a ponerse en su piel, tras la histórica representación Portuguesa y esta grabación.
Pese a esto siempre nos quedará este registro para tener conciencia de como sonaba esta música de Puccini en la voz de Alfredo y además comprobar como el buen gusto y la clase, la gran clase de Kraus se podía poner a servicio de cualquier música.

Escuchemos a continuación un fragmento del Acto I teniendo como parte culminante la célebre romanza "Che gelida manina".
Se trata de una grabación realizada en 1980 para el sello EMI.

Kraus y su esposa en Funchal haciendo turismo