Un Hoffmann maravilloso a los ¡¡ 66 años !!
Alfredo Kraus siempre estuvo bastante por delante de los acontecimientos y es por ello que como suele decirse cuando los demás iban, el ya estaba de vuelta. Nunca tuvo que demostrar "nada", quizás a lo sumo en su primer año de profesional, y es que su "tarjeta de visita", su voz, era suficiente para cualquier buen entendedor, deque Kraus no era un cantante "más".
Digo todo esto, porque en ocasiones cuando se escuchan o leen entrevistas, charlas o comentarios de nuestro protagonista, puede parecer que estamos ante una persona llena de soberbia y de lo más prepotente, nada más lejos de la realidad como a buen seguro nos podrían atestiguar quienes tuvieron la inmensa fortuna de pertencer a su círculo de amistades.
Yo he de confesar que en alguna ocasión, algún que otro comentario del Maestro me resultó chocante por lo dogmático que podía llegar a ser, pero a continuación pensaba, si es que está en lo cierto, y he de decir que mas allá de la empatía que siento hacía el,lo que nunca me ha gustado a ningún nivel en la vida ha sido la fanfarronería, pero tampoco, por supuesto, las falsas modestías por lo que me siento más próximo a aquellos que están en condiciones de aseverar algo y lo hacen, que no con los que se prestan al hipocresismo.
Todo esto viene a colación de nuestra audición del día de hoy.
Nos encontramos en 1992 (año de "marejadas" artísticas como en alguna ocasión trataremos, la famosa inauguración de los JJ.OO), (para un servidor, año memorable pues en el mes de Marzo tuve el honor de conocer y escuchar a Kraus en directo) y por este entonces el sello Philips Classics quería sacar al mercado una nueva Traviata; para tal ocasión la casa discográfica contaba con la soprano neozelandesa Kiri Te Kanawa, el barítono ruso Dmitri Hvorostovsky y para el papel del joven Alfredo el cantante escogido era José Carreras todos bajo la dirección musical de
Zubin Mehta.
Como quiera que finalmente Carreras "rehusó" participar en esta grabación, el sello tuvo que buscarle un sustituto y pensaron para ello en Alfredo Kraus.
Nuestro protagonista que ya poseía comercializadas dos versiones de manera "oficial", Callas(1958) y Scotto(1982) puso como condición para volver a llevar a su homónimo al disco, el poder grabar posteriormente un disco de arias. La compañía Philips accedió y así en enero de 1994 se producía la grabación del citado disco para el cual no se pudo buscar un mejor título "El incomparable Alfredo Kraus"; al repertorio clásico y elitista (por su dificultad) que Kraus escogió para la ocasión, le sumó algunas piezas inéditas en su carrera todas con el denominador común de la extrema dificultad de las mismas (llegado el momento, iran pasando por aquí todas, una a una) y este buen hombre aseveró entonces que nadie a su misma edad podía cantar aquel repertorio; ciertamente puede sonar a bravuconería pero ¿acaso es incierto?.

En el día de hoy he escogido el aria de "Kleinzach" de Los Cuentos de Hofmann que por desgracia, o suerte según se mire sólo podemos disfrutar por grabaciones realizadas en representaciones en directo y es que hay que ver las versiones comerciales que corren por ahí, y a ningún directivo de ningún sello discográfico con un mínimo de "luces" se le ocurrió que Kraus grabara esta ópera para la posteridad, en las mejores condiciones.... (bueno, si hubo un amago de esto, pero al final todo quedó en "agua de borrajas" y no precisamente por culpa de Kraus pero esta ya es otra historia que en otro momento podemos abordar).
Poco puedo deciros de lo que se va a escuchar a continuación, permitirme sólo un apunte para explicaros algo acerca de esta grabación. La gestación de este disco fue más rápida de lo normal ya que con Kraus se necesitan pocas jornadas para realizar una grabación, y por apuntes que me han llegado, los músicos de la Orquesta de la Ópera de Gales no salían de su asombro por la manera de resolver con tal "facilidad" todas las arías y más teniendo en cuentala edad del interprete, por ello cuentan que en aquellos días durante la grabación fueron más de una las ocasiones en la que estos músicos demostraron su admiración al tenor canario.
Mis queridos amigo y lectores aquí os dejo, con Hoffmann ......
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Papagena29 dijo
La verdad es que como suena el francés en la voz de Kraus no suena en nadie. Qué sorpresa este Hoffmann!
Llevaba toda la razón Don Alfredo en su aseveración. Yo creo que es parte de la magia de un verdadero divo carecer de modestia, siempre y cuando sea auténticamente grande (lo contrario sería hacer el ridículo). No me imagino a Kraus diciendo cosas como "he hecho lo que he podido", "he intentado cantar estas arias bien" o cosas por el estilo. Definitivamente no le pega.
Quizá las discográficas pensaron que Kraus era demasiado elegante para un personaje tan atormentado, alcohólico, acabado, un romántico extremo frente al romanticismo más delicado (con ser también muy extremo, como todo romántico) de Werther, el personaje que más que identificarse casi llegó a fundirse con la voz de Don Alfredo. A mí así me lo parece: con estar cantada el aria impecablemente, lo encuentro demasiado elegante, demasiado "divino" para el fango del desamor y el desarraigo entre el que se arrastra el Hoffmann de Offenbach.
Pero vaya 66 años más bien llevados :-D
Besos noctámbulos
6 Mayo 2007 | 12:41