Sonnambula de lujo en La Fenice (1961)

Damas y caballeros, hoy nos ponemos de "tiros largos" porque vamos a escuchar BEL CANTO del bueno, del de la vieja escuela en la voz de su último gran heredero, el joven Alfredo Kraus.
- Esta podría haber sido la presentación pefectamente, a la entrada del locutor de radio dispuesto a narrar para sus oyentes una velada operística como la de hoy.
Situémonos; estamos en plena primavera de 1961 concretamente en un 2 de Mayo y durante aquellos días tiene lugar en la ciudad de los canales y en su precioso y azulado Teatro de La Fenice un acontecimiento musical protagonizado por un reparto en que destacan una joven Renata Scotto y otro joven cantante, el tenor español Alfredo Kraus que desde hacía unos pocos años estaba causando sensación en todos los cículos líricos del momento.

Practicamente un año antes había tenido lugar el debut de Kraus en este rol de Bellini y nada menos que en la Scala donde ofreció nueve representaciones con un reparto similar al que en la velada que hoy nos ocupa tuvo lugar, esto es: Renata Scotto, Alfredo Kraus, Ivo Vinco y en el caso de las funciones Scaligeras el "foso" correspondió a Antonino Votto.
Profundizando un poco más en la relación de Kraus con esta ópera de "La Sonnambula", decir como comentaba anteriormente, debutó con ella en 1960 y la mantuvo en su repertorio hasta 1967 donde lo interpretó por última vez, concretamente en el Teatro Massimo Bellini de Catania.
Durante todos estos años, Kraus interpretó este papel en trece producciones de las cuales en siete de ellas compartiría cartel con su gran amiga Renata Scotto con la que llegó a formar un gran binomio artistico sobre todo en estos años sesenta.
La Sonnambula de Bellini se caracteriza por tener una tesitura "endiablada" para el tenor, por ello que no siempre es sencillo realizar producciones de esta obra dadas las exigencias vocales que se solicitan del protagonista masculino.
Valga como ejemplo de lo que les estoy contando, el fragmento que hoy les traigo a esta "gramola virtual", el conocido "Ah! perchè non posso odiarti" del Acto II.
No es pues de extrañar que tras la demostración de poderío y buen cantar de nuestro tenor ya por aquel entoces, la mismísima Callas (ya sabía como cantaba Kraus pues tres años antes protagonizaran la histórica Traviata en Lisboa) lo propusiera para cantar juntos esta opera de Bellini.
La lastima fue que por los compromisos adquiridos ya desde mucho antes por ambos artistas no pudo llevarse a cabo tal empresa.
No tengo más remedio que soltar un lánguido suspiro por lo que pudo haber sido....
Como último comentario quiero hacer especial hincapié en la parte final de la romanza, donde Kraus "mantiene" la nota final hasta lo inverosímil (bastantes segundos) con la dificultad añadida de la nota en sí, ante el entusiasmo del público.
Y ya sin más dilación les dejo con un breve fragmento de aquella sublime velada en La Fenice, de la que habrá ocasión de escuchar otros momentos estelares.
Un afectuso saludo para todos.
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Papagena dijo
Así que tal día hizo 46 años...
Pues no huebiera estado mal estar en la Fenice aquella noche, verdad? Llegar en góndola derrochando glamour, con las perlas y las pieles y cardado y raya en el ojo a lo Callas... :-D
Vaya fuelle gastaba don Alfredo, el agudo final (ya me dirán los expertos qué nota es, que me gusta a mí saber estas cosas) es para quedarse pegado a la butaca, desde luego. Y a la Scotto se la oye poco, pero me da la sensación de que estuvo sublime.
Besos venecianos
10 Mayo 2007 | 02:34 PM