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"No puedo evitar el pensar que esto puede acabarse mañana"
"Quiero demostrarme a mi mismo y a todo el mundo lo que soy capaz de hacer a los 67 años" "Zubin Mehta da libertad al cantante y Muti es muy rígido" "La enseñanza es una obligación moral" |
En medio de las últimas representaciones -días 23 y 26- de la producción de La Traviata que Alfredo Kraus protagoniza en Madrid, el tenor canario tiene un hueco para hablar del Teatro Real, de la enseñanza y de la inminente edición de una disco en el que hace realidad el «más difícil todavía». A sus 67 años, Kraus desafía diariamente todas las marcas de longevidad profesional, y, además, lo hace en plenitud de facultades, aunque consciente de que mañana puede ser el último día.
Pregunta.- El pasado miércoles visitó por primera vez las obras del Teatro Real y dio su visto bueno. ¿Cree que el resultado puede compensar los años de retraso y la forma en que se han disparado los presupuestos?
Respuesta.- Sí, naturalmente, porque va a ser uno de los mejores teatros de ópera del mundo, por lo menos en cuanto a infraestructura y preparación tecnológica. Lo que hace falta, después, es que se ponga en marcha de verdad, porque no está claro cómo va a funcionar. Ese fue el gran error, empezar la construcción de un teatro sin tener claro ni la organización administrativa y financiera ni la cuestión meramente artística. Todavía no se sabe a ciencia cierta cuándo va a comenzar la primera temporada.
P.- ¿Y no cree que el Teatro Real va a arrancar con el lastre del desprestigio internacional, de la informalidad?
R.- No lo creo. En Italia hemos visto lo mucho que se ha tardado en inaugurar el Teatro de Génova, y muy parecido ha sido el caso de Palermo, donde anunciaron reformas ya desde hace 20 años. El desprestigio no existe para el Teatro Real sino para sus mentores, aquellos que se han ocupado de su reconstrucción. Por eso, el Real debe recuperar el prestigio que tuvo en su día año tras año mediante su propio rendimiento artístico.
P.- ¿Y cómo se explica que haya tenido que transcurrir tantos años para que haya recibido la primera invitación de conocer el teatro? ¿No se debería haber contado con una personalidad de su influencia y prestigio mucho antes?
R.- La verdad es que nunca se ha contado con los cantantes, y no me parecía muy oportuno dirigirme yo al Ministerio para decir que me escucharan. Tampoco creo muy necesaria una opinión como la nuestra.
" Kraus junto a su colega Carlo Bergonzi "
P.- ¿No le preocupa que se hable más del aspecto técnico que del financiero y artístico?
R.- Ese es el mal, porque no se ha estudiado seriamente cómo financiarlo. No ha habido planes, no existían estudios de costos. Ahora supongo que los habrá, pero es un poco duro tratar de solucionarlo tan tarde.
P. De momento, la función de Fausto que iba a protagonizar usted en 1996 se ha aplazado.
R.- No me han dicho la nueva fecha, ni siquiera si se va a hacer o no. Porque otro problema es que el retraso de la inauguración obliga a la Zarzuela a hacer una temporada de ópera que no estaba prevista. Es un poco triste que no haya todavía un equipo de gestión, que no haya profesionales preparados para utilizar tanta tecnología. Además, no creo que la retirada del Ayuntamiento sea un motivo decisivo para explicar grandes retrasos.
" Caricatura del tenor "
P.- Entre tanto, la ópera se desarrolla en el Teatro de la Zarzuela, donde usted continúa triunfando con La Traviata a los 67 años ¿Cómo se explica esta insólita marca de longevidad a un rendimiento artístico tan importante?
R.- La verdad es que es inusual que un cantante de ópera esté 40 años seguidos en activo manteniendo los mismos roles o que nunca haya cancelado una sola función en todo este tiempo. El año pasado, por ejemplo, hice Rigoletto en Nueva York, y ésta es una ópera que habitualemente se canta en la juventud porque cuesta trabajo aguantarla durante más tiempo. Y sin embargo, yo la mantengo.
P.- Pero, ¿cómo se explica este «milagro»?
R.- Es el resultado lógico de la coincidencia de una serie de circunstancias. Soy una persona saludable que se ha sabido cuidar y que ha aprovechado la técnica para aplicarla al instrumento. Otro motivo es el haber escogido el repertorio que encajaba con la voz, además de evitar cualquier factor que la pusiera en peligro.
P.- En ese repertorio al que alude La Traviata ha sido un papel crucial. ¿Cómo aborda al personaje de «Alfredo» después de haberlo cantado tantas veces?
R.- En cada función se aporta algo nuevo, porque el personaje está vivo. Siempre se descubre un punto de vista distinto, otro prisma en el que antes no habías reparado. Cuanto más representas a un rol, más te encariñas con él.
P. En estos últimos años han aparecido dos versiones discográficas: una con Muti y otra con Mehta. ¿Con quién se ha encontrado mejor?
R.- Zubin Mehta da libertad al cantante y Riccardo Muti es muy rígido, me hace sentirme incómodo.
P.- Usted ha cantado La Traviata con la Callas, Anna Moffo, Renata Scotto, Kiri te Kanawa. ¿Que pronóstico hace de la revelación de la soprano Fiorella Burato en Madrid?
R.- Esta chica tiene un material bellísimo, canta muy bien y tiene cualidades escénicas importantes, pero es muy prematuro cantar La Traviata como habitual caballo de batalla, porque es una ópera que precisa una madurez humana y artística muy grande. Espero que haga caso de estos consejos y que no se deje llevar por la lluvia de propuestas.
" Kraus y Fiorella "
P.- ¿Tal y como hizo usted en su día?
R.- Yo supe ser prudente. Yo tomo riesgos y desafíos, pero siempre con un margen de seguridad.
P.- ¿Es un desafío su último disco, The incomparable Alfredo Kraus (Philips), donde repasa las arias más complicadas del reperotorio desde Donizetti a Strauss?
R.- Sí lo es. Quiero demostrarme a mí y a todo el mundo lo que soy capaz de hacer los 67 años.
P.- El hecho de hacer tantos alardes en el registro agudo, ¿es una forma de poner en entredicho las dificultades de otros famosos tenores «arriba»?
R.- (Alfredo Kraus sonríe) Está implícito, pero lo hago sin mala fe, o así yo lo creo. El disco puede servir de ejemplo a los cantantes jóvenes, para que vean que a esta edad se puede cantar en estas circunstancias.
P.- ¿Es una forma de decir que las cosas se demuestran con hechos y no con palabras?
R.- Claro. Yo no digo las cosas, las hago. Luego verá qué hace cada uno con su conciencia. Este disco es una de mis mayores satisfacciones, como lo han sido el Rigoletto de Nueva York o esta Traviata. No puedo evitar el pensar que esto se puede acabar mañana. Quién sabe si no voy a volver a cantar nunca más Rigoletto. Por eso este disco era un reto importante, era el modo de decir «aquí estoy yo».
P.- El futuro parece orientarlo hacia la enseñanza.
R.- Me llena muchísimo. De nada sirve haber sido alguien en la ópera si luego no transmites los conocimientos a las futuras generaciones. No se aprende por experiencia ajena, pero sí tienes la obligación moral de dar consejos, de marcar las pautas y de desengañar a los que pueden dedicarse a esto. La enseñanza es un deber.

Con que la soprano tenía "un material bellísimo" eh?Hum!Vaya con Don Alfredo jejeje (...es broma)
El periodista parece un poco cizañerillo, no?Que si hay que ver que no le invitan al Real, que si mira que aplazarle el Fausto...
Una preguntita: ¿también a Kraus le hacía Muti dejar los agudos finales en Verdi? Porque entonces ya sé por qué se sentía tan incómodo...aunque si es así sus adoradores incondicionales pueden disfrutar de las dos versiones de su Alfredo, la tradicional y la historicista :-)
Besos periodísticos