En noviembre de 1992 Kraus vuelve a entrar en los estudios de grabación, esta vez para grabar su segunda Traviata y es que aunque están comercializadas otras muchas, todas ellas pertenecen a tomas en vivo como la ya legendaria de 1958 junto a Maria Callas.

Pues lo dicho, esta grabación de su “segunda” Traviata se produce poco después de que el Maestro cumpliera los 65 años, edad a la que en este país la gente suele jubilarse y dedicarse a otras cosas ….. sin embargo el título del "post" de hoy, un tanto irónico por mi parte, no refleja para nada el pensamiento de Alfredo Kraus a este respecto ni el que yo mismo tengo de un artista, sea cual sea su campo de trabajo, y es que un ARTISTA no se jubila jamás y en este caso Kraus todavía nos ofrecería más un lustro de su buen cantar.

La historia de esta Traviata junto a la neozelandesa Kiri Te Kanawa es un tanto peculiar y es que en primera instancia el tenor escogido por el sello discográfico fue José Carreras pero finalmente este dejó en la estacada a la discográfica Philips Classics y estos entonces decidieron recurrir a otro “profesional”. El tenor elegido fue nuestro ilustre canario que aceptó participar en dicha grabación no sin antes poner sobre la mesa una condición que los responsables de Philips tuvieron a bien aceptar.

La condición, no fue otra que la grabación por parte de Kraus de un disco con una selección de arias pertenecientes a su repertorio y otras que fueron un pequeño tesoro que nos legó en aquella grabación. Esta grabación podría decirse que entraba un poco dentro de las celebraciones que Kraus tenía previstas para cuatro años más tarde coincidiendo con el cuarenta aniversario de su debut y también como una demostración de que a aquella edad todavía podría abordar lo más difícil de su repertorio igual que cuarenta años atrás, el título puesto a este disco lo dice todo "El incomparable Alfredo Kraus".

A nadie escapa que ese “igual” es con ciertas puntualizaciones propias del paso de cuarenta años.. el color de la voz, el fiato… pero eso sí, la esencia, la esencia de la gran técnica, del buen gusto al cantar eso jamás desapareció en Alfredo y todos nos hemos beneficiado de ello.

Adelante con este brindis del Acto I de La Traviata en las voces de Kraus y de Kiri Te Kanawa.


ALFREDO
Libiam nè lieti calici
Che la bellezza infiora,
E la fuggevol ora
S'inebri a voluttà.
Libiam nè dolci fremiti
Che suscita l'amore,
Poichè quell'occhio al core

(indicando Violetta)

Onnipotente va.
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.

TUTTI
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.

VIOLETTA
(S'alza.)
Tra voi saprò dividere
Il tempo mio giocondo;
Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
È il gaudio dell'amore;
È un fior che nasce e muore,
Nè più si può goder.
Godiam c'invita un fervido
Accento lusinghier.

TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.

VIOLETTA
(ad Alfredo)
La vita è nel tripudio.

ALFREDO
(a Violetta)
Quando non s'ami ancora.

VIOLETTA
(ad Alfredo)
Nol dite a chi l'ignora.

ALFREDO
(a Violetta)
È il mio destin così

TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.