A lo largo de su carrera fueron varias las ocasiones en las que leí y escuché de boca de Kraus que el se sentía con la necesidad de intentar transmitir todo aquello que a el le habían enseñado y así prolongar los conocimientos que el había heredado.

Ya fuera por este motivo o simplemente por una mera vocación, lo cierto es que desde bastantes años antes de su desaparición, Kraus se preocupó, siempre que los compromisos profesionales se lo permitían, de impartir clases magistrales por todo el mundo en las que intentaba ayudar a jóvenes promesas a corregir errores y a proporcionarles soluciones ante las barreras que se les presentaran a estos.

Posteriormente impartió su magisterio en una cátedra de canto a la que se le dió su nombre y de esta manera Kraus pudo contar con una continuidad en el tiempo para formar a un grupo de jóvenes y seguir su evolución poco a poco y que no se ciñera todo a una "simple" clase de un solo día.

Kraus junto a un grupo de sus alumnos

Hoy en día encontramos en el panorama nacional e internacional a varios de esos jóvenes que fueron “discípulos” de Kraus y que ya han comenzado carrera profesional, Algunos de estos jóvenes que ahora mismo me vienen a la mente son Aurelio Gabaldón, Simón Orfila o Aquiles Machado aunque existen muchos más.

Hoy lo que os traigo como muestra de esta faceta de Kraus dedicada a la docencia, es un fragmento de una clase magistral impartida por el MAESTRO en la Ópera de Roma cuando éste ya contaba 65 años de edad.