La de hoy es la entrada correspondiente a la década de los ochenta; la verdad es que resulta complicado escoger pero para mi gusto, es donde mejor encuentro a Alfredo en todos los sentidos, la voz está en un punto de madurez extraordinario con un pequeño oscurecimiento de la misma con respecto a sus años más jóvenes que le confieren si cabe un mayor atractivo, las facultades estan ahí, intactas y por otro lado no nos dejemos engañar, ese dicho de que "la veteranía es un grado" pone un aspecto positivo más, si cabe, a sus intervenciones en estos años en los que Kraus ya ha superado el medio siglo,lo dicho, para mi gusto los mejores años de toda su carrera.

Ayer os hablaba de como en la década de los setenta ya no quedaba uno solo de los grandes teatros del mundo que hubiera sucumbido al canto de Alfredo Kraus.

Esta frase y comentario realizado con tanta jactancia por mi parte no es del todo cierto puesto que si había una “plaza” en la que Kraus todavía no había dejado su impronta y ese lugar no era otro más que París.

En ocasiones es curioso comprobar las diferentes circunstancias que pueden producirse para que algo no pueda llevarse a cabo. Ciertamente no deja de ser curioso que tras casi treinta años de carrera y salvo un concierto en 1980, Kraus no hubiera representado alguna de sus grandes creaciones en la capital francesa.

Pero entonces llegó la ocasión, esto se produjo en el mes de abril de 1984 y para su “estreno” en Paris se había escogido ni más ni menos que Werther; aquello iba a ser poco menos que poner “una pica en Flandes”.

El impresionante bagaje de nuestro tenor, acumulado tras casi tres décadas de carrera, había hecho que la expectación para el Werther de aquella temporada fuese inusitada hasta el punto de que una de aquellas funciones se retransmitió para todo el país.

Kraus estuvo simplemente soberbio, con su excelso francés, su elegante canto, y en general su interpretación del joven Werther hicieron el resto.

Me imagino que para un artista no francés debutar en la ópera parisina con un título tan emblemático para la lírica gala y conseguir ser aclamado por crítica y público, debe ser lo máximo; y esto fue precisamente lo que le sucedió, y así de este modo con estas actuaciones puso la guinda a su carrera “francesa” lo cual propició que al poco tiempo le fuera concedida la máxima condecoración gala “Commandeur de l’Ordre des Arts de la France”.

La crítica gala recordaba tras aquellas funciones de Werther que nadie había obtenido un éxito tan rotundo en la espectacular y hermosísima Ópera Garnier desde que lo hiciera Maria Callas.

Y con esto, hoy quiero ofreceros un fragmento de una de aquellas memorables representaciones de Werther llevadas a cabo por Kraus en aquella primavera de 1984.


El fragmento escogido es el de la salida de Werther en la que con apenas unas pocas palabras, Kraus nos pone en situación y en antecedentes de cómo es la psicología del melancólico y joven poeta al que encarna y da vida.

Disfrutar todos, mis queridos amigos de tan extraordinario documento audiovisual que si bien no es de una gran calidad, la ocasión bien merece la pena para que sea mostrado aquí.

A continuación os muestro el reparto de aquellas representaciones de 1984 y os invito a pasar nuevamente por aquí el día de mañana en el que dedicaré la audición a los años noventa.

Alfredo Kraus

Lucia Valentini Terrani

Christine Barbaux

Gino Quilico

Orquesta y Coros de la Ópera de Paris.

Dir. Georges Prête

Abril - 1984

NOTA: Este es un aviso para algunos "navegantes", necesitaría ponerme en contacto con algunos de vosotros pero como no tengo vuestro correo electrónico no tengo manera de hacerlo, ya que no siempre aparece vuestra dirección electrónica al enviar al blog algún comentario. Lo dicho, por favor cuando os sea posible escribirme un pequeño correo con lo que sea a mi dirección que es la que aparece en la cabecera del blog tras la fotografía de Kraus en pose "reflexiva". Loa amigos de quien necesito este dato serían:
Sipuo, lasultanica, Haddock, Mismendas, Chevallier, Papagena, Paco Roa, Sparafucille, Marisa.
Gracias a todos.

WERTHER
(au paysan)
Alors, c'est bien ici
la maison du Bailli?

(congédiant son guide)

Merci.

(seul, Werther pénètre plus avant dans la
cour et s'arrête devant la fontaine.
)

Je ne sais si je veille ou si je rêve encore!
Tout ce qui m'environne a l'air
d'un paradis;
le bois soupire ainsi qu'une harpe sonore,
Un monde se révèle à
mes yeux éblouis!
O nature, pleine de grâce,
Reine du temps et de l'espace
Daigne accueillir celui qui passe
et ta salue, humble mortel!
Mystérieux silence! O calme solennel!
Tout m'attire et me plaît! Ce mur,
et ce coin sombre... Cette source limpide
et la fraîcheur de l'ombre;
il n'est pas une haie,
il n'est pas un buisson
où n'éclose une fleur,

où ne passe un frisson!
O nature!
Mère éternellement jeune, adorable et pure
enivre-moi de parfums, et toi, soleil,
viens m'inonder de tes rayons!

(Voix des enfants dans l'intérieur
de la maison répétant le Noël)

LES ENFANTS
¡Noël! Jésus vient de naître!
Voici notre divin maître,
Rois et bergers d'Israël!

WERTHER
(écoutant)
Chers enfants!

LES ENFANTS
Dans le firmament des
anges gardiens fidèles
ont ouvert grandes leurs ailes
et s'en vont partout chantant:
Noël!

WERTHER
(à lui-même)
Ici-bas rien ne vaut les enfants!
Chers enfants! Autant notre vie
est amère...
autant leurs jours sont pleins de foi,
leur âmes pleine de lumière! ah!
comme ils sont meilleurs que moi!

(Werther va jusqu'à la fontaine et reste
un instant dans une calme contemplation.
Charlotte entre: les enfants quittent les
bras de Bailli et sautent au devant d'elle.)

LES ENFANTS
Charlotte! Charlotte!