Una Lucia de lujo para acabar la semana
Para finalizar la semana he elegido un fragmento de una ópera que de momento no ha tenido demasiado protagonismo en el blog, pero que acabará teniéndolo y como es debido, ya que no en vano es una de las cuatro óperas que Kraus mas veces representó; estoy hablando de Lucia di Lammermoor.
Lo que os quiero ofrecer es el dúo del Acto I entre Edgardo y la propia Lucia encarnada en esta ocasión por Edita Gruberova. Este vídeo pertenece a unas representaciones que tuvieron lugar en la ópera de Viena en 1986 justo dos años después de que ambos artistas sacaran una versión dicográfica de este mismo título para el sello Emi, como no.
Como podréis observar, la imagen del vídeo es un tanto oscura pero creo que merece la pena, siempre es preferible poder ver a los artistas mientras cantan, que no quedarse simplemente escuchando sus voces.
Que lo disfrutéis. 
Ahora viene el momento en que os deseo a todos-as un muy feliz fin de semana pero además voy a aprovechar para deciros que este próximo lunes voy a colgar para disfrute de todos vosotros un auténtico tesoro y que uno guarda como “oro en paño”. Como pistas os diré que se trata como en el día de hoy, de un dúo, eso si con un Kraus más jovencito que el que hoy hemos podido ver y escuchar. Espero haber picado en vuestra curiosidad y el lunes os “vea” por aquí para ver de qué se trata.
Hasta entonces.
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Paco Roa dijo
Pues fíjese bien que, apreciado anfitrión, esta última entrada de la semana no habría que forzarla en absoluto para que se pudiera enlazar con la recién inaugurada sección sobre la técnica de Kraus. En efecto, tanto nuestro respetado tenor como la gran soprano eslovaca Edita Gruberova compartieron, además de profesión, común filosofía de trabajo y concomitante repertorio –verdaderamente fue una pena, dado lo bien que se entendían, el que no trabajasen juntos mucho más-, un permanente afán perfeccionista y, sobre todo, idénticos pilares sobre los que vertebraron sus respectivas longevas carreras: una infalible técnica vocal combinada con pareja inteligencia a la hora de elegir los papeles que más les convenían.
El que la Gruberova, cumplidos los sesenta, edad a la que muchos colegas ya están retirados y no pocos más, entre los que todavía aguantan, han arruinado sus voces, siga cantando del modo admirable como lo hace es, antes que el producto de un milagro, el resultado del trabajo bien hecho, a conciencia, perfectamente dosificado y sabiamente encauzado de acuerdo con la evolución de su instrumento a través de los años, desde juvenil soprano ligera, cálida y cristalina, hasta madura soprano coloratura, con un centro más ancho y sonidos algo más oscurecidos. En fin, que es una verdadera lástima que el ejemplo dejado por estos dos enormes profesionales no cunda mucho más entre los cantantes de hoy en día, más atentos, por lo general, al dinero fácil que al verdadero servicio a la música. Saludos cordiales.
20 Enero 2008 | 10:22 AM