La Coctelera

Alfredo Kraus, "EL TENOR"

Vida y obra de un milagro de la naturaleza humana.

23 Mayo 2008

Cuarenta años de gloria

En enero de 1996 se celebraban los cuarenta años del debut profesional de Alfredo Kraus y con tal motivo, ese mes el periódico “El Pais” en uno de sus dominicales le dedico un amplio apartado a dicho evento con una charla-entrevista junto al tenor.

Aquí os dejo la transcripción así como parte de los documentos gráficos que salieron en aquella revista hace ahora más de doce años.

El texto de dicha charla corrió a cargo de Gregorio Rodríguez.


ENTREVISTA El PAIS SEMANAL



Alfredo Kraus continúa en la trinchera, incombustible. Ha entregado mas de 14.000 días al canto. Del calendario artístico de su vida de tenor arranca una hoja: marzo de 1958. Entonces, un joven desconocido –sólo sumaba dos años en el mundo de la ópera- le robó bravos a la mismísima Maria Callas. El don nadie Alfredo cantaba sus amores en el escenario del teatro San Carlos de Lisboa; la divina Callas escuchaba ente cajas. “Maria se quedaba parada oyéndome… Admiraba mi manera de cantar. Cuando terminé la romanza del segundo acto me premiaron con una ovación tremenda. Yo pensé: ‘Adiós; ahora, cuando entre, a ver como le ha sentado a ella’. Me recibió muy efusivamente, felicitándome. Les sorprendí a todos: el público esperaba a un pobre pelagatos muerto y sin voz al lado de la Callas. Nunca saludó sola y nunca le vino un arrebato de genio conmigo ni con nadie”.

Tuvo suerte. Los cimientos de la ópera temblaban con sus ataques de furia. La diva estrellaba taburetes en el rostro de los tramoyistas; intercambia andanadas de insultos con su gran rival, Renata Tebaldi; acariciaba a rodillazos los estómagos de los directores de teatro; aporreaba las espinillas del tenor Mario del Monaco para cosechar sola todos los aplausos… Incluso el bajo búlgaro Boris Christoff pronunció una famosa sentencia:

“Asesinar a las Callas”.

“Mi versión de María es muy diferente”, cuenta Kraus. “se mostró muy amigable y muy humana. Después de los ensayos íbamos a un restaurante y comía unos trozos de carne impresionantes. No le gustaban las conversaciones profundas. Era muy alegre. Reía y contaba chistes… De repente saltaba: ‘¡Qué buena está la carne! Que me traigan otra…”

Callas colocó a Kraus en la rampa de lanzamiento. A su lado ascendió el primer peldaño hacia el trono mundial de los tenores líricos. La soprano le despidió con una frase histórica: “Ha sido un placer. ¡ Lastima que usted haya llegado demasiado tarde para mi”. A pesar de su miopía, la soprano tenía buen ojo.

Sólo sus ilusiones infantiles fantaseaban con un flechazo tan apasionante. Un gramófono de cuerda le despertó la vocación por el canto. En aquella antigualla de su padre, un vienés afincado en canarias por culpa del ruido de sables de 1914, escuchó a Fleta o a Tito Schipa. “Ahí surge mi amor por la voz humana. Nos reuníamos los amigos de una manera muy íntima, en religioso silencio, sin mucha luz. Al final tomábamos un refresco y comentábamos la obra. Nunca olvidaré El Trovador, de Aureliano Pertile”.

Los discos de pasta gruesa alternaban con la programación de Radio Lisboa. “Transmitían la temporada de ópera del San Carlos. Disfruté de Beniamino Gigli, Maria Caniglia y gente así. ¡Me parecía tan bonito…!”.

También saboreaba la música en vivo. La tía rosario le paseaba por las iglesias de la ciudad, de novena en novena. “Nos llevaba a San Agustín, a la capilla de San Antonio Abad, a la catedral. Allí escuchábamos el coro polifónico de los seminaristas. Sabía los horarios del canto gregoriano y me pasaba horas delante de aquellas voces…”.

Y de aquellos lodos, estos polvos. Kraus cumple cuatro décadas en el mundo del canto –debutó con rigoletto en enero de 1956 en El Cairo-. Nunca ha suspendido una representación de ópera. Ha cantado a la vera de las más grandes: Magda Olivero, Maria Callas, Renata Tebaldi, Joan Sutherland, Renata Scotto, Montserrat Caballé… Records y honores jalonan su carrera. Por ejemplo una salva de aplausos de 48 minutos en el teatro Colón de Buenos Aires. Medallas, diplomas, placas y carteles históricos empapelan los pasillos de su vivienda en la urbanización Monte Príncipe (Madrid).

Un busto del cantante preside el museo de los honores. Allí, en un cuadro firmado por unos admiradores de Buenos Aires, reza: "Alfredo, todo el que te conozca como tenor sabe que eres el cantante más grande de todos los tiempos, pero los que tenemos la dicha de conocerte en otro plano sabemos que por tu grandeza de alma, tu clara inteligencia, tu bondad y por todas esas cualidades que te hacen ser como eres, en ti el hombre está a la altura del artista".

-A sus 68 años ¿ha pensado en la fecha del adiós?

-No pienso retirarme mientras perduren las condiciones actuales: si lo hago bien, y lo hago sin sufrir... No me interesa estar sufriendo en el escenario.Masoquista no soy, o no quisiera. No entra en mis cálculos una fecha; me parece ridículo. El día que llegue, llega; lo digo y no hay despedidas. Algunis realizan giras de adios continuamente. Haré una función, saldrá mal por cualquier motivo. Entonces, las condiciones se han acabado; bueno, pues me voy. Una carta, cancelo los contratos pendientes y punto.


¿Y que sucederá después de su retirada?No pasará nada, absolutamente nada. Ya saldrán otros. Lo he aprendido en este mundo, y es quizá una lección de humildad: todos somos necesarios y nadie es imprescindible. El teatro sigue adelante. Hay unos ciclos, como sucede en el deporte: salen futbolistas buenos y después existe un vacío enorme durante equis años. La gente dirá: “Ha muerto fulano. ¡Que pena, ya no le oiremos cantar!”. Pues ahí tienen los discos; si se quieren consolar, se consuelan.

-Su forma de entender el canto morirá para siempre.

Creo que no. En la época anterior a mi debut, esta manera de cantar había desaparecido. Una prueba: cantas La Sonnambula, de Bellini, en la Scala, y la mayor parte del público ni se entera. –Habla de sus primeras representaciones en el templo italiano-. No estaban preparados para este tipo de música. Cuando oía a Renata Scotto el aria, allí pegado a ella, pensaba: “Esto es darle margaritas a los cerdos”. ¡No se enteraban! Con el tiempo han surgido cantantes belcantistas, sobre todo mujeres. No cabe la menor duda: lo más sencillo para todo el mundo es cantar a grito pelado. Y a la gente sin preparación, sin cultura musical, le llega más fácil. Eso no es. Tendremos que esperar a un elemento que vuelva a traer la verdad del canto.

-¿Estamos ante una especie en extinción?

-El mensaje queda. Un día, alguien, limpiando el polvo, descubrirá: “¡Hombre, hubo una época que cantaban de esta manera! Vamos a intentarlo, vamos a sacar esta obra, vamos a buscar un cantante sensible con este tipo de música”.

-La ópera parece un espectáculo anacrónico. ¿Sobrevivirá en el mundo de Internet, los satélites o el cable?

-Su encanto está en ese anacronismo. Vivimos una época de falsedades: vemos una película y todo está fabricado con computadoras. Los efectos especiales del cine antiguo eran trucos verdaderos. Sentía pasión por aquel arte en blanco y negro, donde los actores tenían más carisma. Incluso pertenecí a un club de cine experimental. Las películas de hoy no dejan huella. En el teatro todavía conservamos el encanto. ¿Por qué?

Porque es fantasía. El teatro le permite a un señor como yo, que hace unos meses tenía 67 años, cantar Romeo. ¡Y no pasa nada! El público encantado. Hay que defender esta frescura, esta ingenuidad, este pasaje por la fantasía. Lo bueno, lo bonito, son los papeles pintados de antaño. No debemos adaptar el teatro al año 2000. Así sobrevivirá.

De pequeño, Alfredo alimentaba las ansias de artista en una compañía de teatro infantil. Él y la panda de amigos convertían el salón familiar de los Kraus en una platea.“Montábamos un gran tinglado. Mi hermano, que era mayor, dirigía la compañía. Nosotros instalábamos el decorado y preparábamos los trajes. Mis padres tenían un salón grande con un arco. Del arco para allá –construye la estancia con las manos- estaba el despacho; pues ahí colocábamos el escenario. Rodábamos los muebles hacia los lados e improvisábamos el patio de butacas con las sillas del comedor y de las habitaciones. Una cortina hacía de telón. No cobrábamos nada. Representábamos obras de los hermanos Quintero, y en una ocasión una zarzuelita pequeña. ¡Qué risa”.

De los teatros caseros habla y no para. La sonrisa cede terreno a una expresión más agria si le preguntan por el Teatro Real. Le habían ofrecido interpretar allí Fausto a principios de 1996. No ha podido ser. ¿Le inquieta la falta de una fecha para su debut?

-¡Habría tenido que cantar …! La futura vida de este teatro me interesa como vía de proyección para las nuevas generaciones. Supongo que no cantaré nunca en el Real. Si deseo que Madrid tenga un teatro como Dios manda; nada más.

-Pero este escenario nace lleno de fantasmas: impuntual, sin orientación artística, informal con los compromisos …

-Me asusta. Tenemos un teatro impresionante, pero no han pensado todavía en la parte que le dará vida. Deberían haber decidido la dirección, la administración, la orquesta, los coros … en el momento de poner la primera piedra. Pero con contratos, y no bla, bla, bla. Vivimos en un país donde improvisar es lo nuestro y de repente suena la flauta por casualidad.

-¿Gozará de prestigio con estos antecedentes?

-Todo depende de quién lo maneje y de la economía disponible para su mantenimiento. No sé cuáles son las intenciones, pero en Madrid, hoy por hoy, me parece imposible que un teatro de ópera funcione a diario desde septiembre hasta junio. No podemos programar un espectáculo de gran nivel y al día siguiente otro deplorable. Si lo hacen para abaratar el precio, creo que no conseguiremos aficionados. ¿Qué pasó con la Zarzuela? Se desprestigió hace 40 años con programas a cinco duros. Y a la Zarzuela la hemos hundido todos. Sería una pena utilizar este marco para espectaculitos.

-¿Le agradaría quedar vinculado al futuro del Real?

-No a ningún teatro. Y menos a uno como éste, que será siempre un teatro conflictivo, siempre. Está el gobierno por medio, las presiones políticas, este partido y el otro…

Hay unos intereses creadísimos. Pobre de la dirección, lo va a pasar muy mal. Me gustaría equivocarme.

Acertó a la hora de resolver el jeroglífico de su vida. Tiró por la calle del canto y triunfó. Antes, el joven Alfredo coqueteó con la natación, el periodismo o la ingeniería. Pasó sus milicias en una piscina de Valencia:“Un día, el coronel preguntó: ‘¿Qué oficiales saben nadar?’. Entonces di un paso al frente y me libré de la disciplina del cuartel. Un par de catalanes y yo nos levantábamos todas las mañanas a las seis, cogíamos un tren eléctrico y ¡a la piscina! Allí enseñábamos a los soldados. Aprendí en un club de las islas”.

Alfredo nadaba, y bien. Tanta destreza causó sensación durante la fase final del campeonato de oficiales en Toledo. Su regimiento ganó el relevo 4 x 100. “No conseguimos un gran triunfo, pero el pabellón quedó alto”.

También jugaba a periodista. Los Kraus-Trujillo vivían en la planta superior del periódico La Provincia. Allí, “donde Colón durmió durante su viaje a América”, creció Alfredo, ente los balances económicos del director gerente, su padre y las linotipias. “La infancia me marcó, me gustaba el mundo del periodismo. En el colegio, el padre Llerena escribía anotaciones al margen de nuestras redacciones. Un día puso: ‘Se nota que es hijo de periodista’. Tenía facilidad con la pluma”.

La casa-periódico de antaño acoge hoy el Museo Colón. Y de su pasión infantil por la escritura sólo le quedan recuerdos: “Ahora tengo una pereza tremenda, ni redactar una carta me apetece”. Kraus terminó en la escuela de peritaje industrial. “Mi padre me dijo: ‘Me parece muy bien tu afición por la música, pero antes estudias una carrera y después cantas’. Y así sucedió: me licencié de ingeniero”.

Una disciplina en las antípodas del arte…

“No es verdad. El arte, en su base y en sus estudios, es una ciencia exacta. La manera de emitir una nota es única, y tiene que ser así; la técnica de un instrumento resulta absolutamente científica. Es el resultado de un trabajo, de uno más tres más cinco más ocho … El canto es matemático”.

Alfredo le entregó a la familia el título de ingeniero. Su padre le preguntó: “¿Te apetece ir a Italia a estudiar? Pues te ayudaré”. Corría el año 1955. El aspirante a cantante embarcó en el Corrientes, un buque argentino repleto de emigrantes italianos. Los Kraus-Trujillo metieron en el bolsillo del hijo 60.000 liras y las mejores bendiciones. “Ya en Milán, un día trataba de averiguar dónde quedaba la dependencia policial para legalizar mi residencia en el país. Despistado, le pregunté a una señora en una callejuela detrás de la Scala por la oficina de la policía. La mujer me respondió: ‘Soy española, tampoco lo sé’. Intercambiamos historias, y después de contarle mis aspiraciones me dijo: ‘Mi hermana es profesora de canto, toma el teléfono’. Así llegué a Mercedes Llopart”. Hoy, la foto de la maestra Llopart, “una persona clave en mi carrera”, ocupa un puesto de privilegio en su despacho madrileño.

Kraus administraba su presupuesto con sabiduría: “Tenía para pagar las lecciones, la habitación, el desayuno y … poco más. Sólo me quedaba un dinerillo suelto. Siempre lo gastaba en los cines baratos de 100 liras. ¡Y en la Scala! Iba arriba de todo, al paraíso, de pie. Nunca olvidaré una Norma de María Callas. Jamás imaginé que algún día estaría junto a ella”. Un año después ¡a cantar! Siempre con las más grandes. Generaciones de cantantes han pasado por su vida: él sigue.

-¿Ha pactado con el diablo o está confeccionado de una materia prima especial?

-No, qué va … Aquí –dice, mientras señalaba su cuerpo de arriba abajo con el dedo índice- hay una cuestión genética. Dios y la vida te dan salud, pero tú debes aprovecharla. Se pueden tener voces hermosísimas, y de hecho las hay, pero no han sabido cantar bien. Me gustaban Pertile o Schipa, y no tenían voces maravillosas. Le doy importancia a la obra no al material. Un escultor realiza una obra de arte con barro, y otro, con mármol de Carrara, hace una porquería.

-Usted despierta pasiones encontradas y algunos esperan su fallo. ¿Es consciente?

-Eso me parece muy fuerte. A mí no me gusta que nadie falle. Me molestan los errores, pero puede que exista gente morbosa. Yo no lo soy, ni siquiera cuando cantan los colegas. Vamos a suponer que Pavarotti y yo fuésemos enemigos, que no lo somos; si tiene un fallo delante del público, eso resulta muy gordo psicológicamente. Para el artista es tremendo, uno no se lo perdona. Un trago así no se lo deseo ni a mi peor enemigo. No entiendo cómo puede haber gente que espere un error para regodearse, para ser feliz. “Das asco”, me dicen en broma. “Nunca tienes un fallo”. A lo mejor un día lo tengo y más de cuatro son felices. Dichosos ellos.

-¿Kraus es un ser humano corriente? ¿Se emociona con facilidad?

-Si, aunque no lo parezca. Me emocionan los niños y sus problemas.

-¿Y por qué aparenta tanta frialdad?

-Todo el mundo dice que soy frío y distante… -mueve la cabeza con un gesto de negación-. Nunca he querido ser falso; soy lo más sincero que puedo. Me achacan ser una persona antipática. Prefiero actuar así que no con esa simpatía falsa para aparentar lo que uno no es.

Le queda cuerda para rato. Kraus mima su cuerpo. Ha colocado carteles en su casa con la petición “Se ruega no fumar”. Ni bebe. Sólo prueba unos sorbitos de Rioja “muy de vez en cuando”. Acompaña la comida china o el marisco con una cerveza sin alcohol: “Me saben todas las marcas igual. A mí me dan un vino bueno y otro malo, y ni me entero”. Le gustan los platos exóticos y los helados: “El frío es bueno para las cuerdas vocales. Si cantas, sufres una pequeña congestión, y el frescor relaja. Siempre tomo helada durante las funciones”. Quema las calorías con una hora y cuarto de gimnasia diaria: practica estiramientos, bicicleta, abdominales, brazos… Disfruta en sus momentos de ocio de las voces flamencas, “con las maneras y las técnicas de los cantaores”, y del circo, “el espectáculo más completo del mundo”. Siete horas de cama le mantienen en forma.

-Parece usted muy coqueto.

-A todos nos gusta quedar bien. Siempre nos agrada que digan que somos guapos, que somos elegantes. Yo, cuando me miro, no me gusto, no me he gustado nunca. ¡Por lo menos, narcisista no soy! En primer lugar, hubiera preferido ser moreno, por ejemplo, y no rubio. Nadie está contento con lo que es y cómo es. Tardo mucho en arreglarme, de una a dos horas. Soy muy parsimonioso, prefiero la calma. No voy al armario y me pongo lo primero que pesco.

-¿Y qué piensa delante del espejo cada mañana?

-¡Alfredo, qué viejo te estás poniendo!

-Se ríe-. Pero sin traumas, ¿eh?

Tags: entrevista

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Sari

Sari dijo

Hola Werther:

Hoy no resistiré el impulso de agradecerte por compartir este material con nosotros. Uno escucha las grabaciones del maestro Kraus y queda en éxtasis, y después, resulta muy dulce apreciar la dimensión del ser humano.
Nuevamente, mil gracias por el tiempo y el esfuerzo que dedicas a este blog. Se ha vuelto una muy grata costumbre para mí.

23 Mayo 2008 | 08:57 PM

Werther

Werther dijo

Mi querida "Sari", bienvenida, no al blog pero si a tu estreno de dejar comentarios. Me cuentas que resuna asidua de este lugar. Bueno pues que sepas tu y todos los demás que el tiempo que invierto, la busqueda de material, la realización de los vídeos, etc, etc, etc... esta pensada única y exclusivamente para deleitaros a todos vosotros y difundir al mismo tiempo la obra de Kraus.
Me consta que en muchos lugares, sobre todo fuera de España, es dificil encontrar material gráfico y sonoro de nuestro querido tenor por eso pretendo que este lugar sea una pequeña ventana para todos aquellos que quieran asomarse a la misma y descubrir el maravilloso y fascinante mundo de la lírica de uno de los artistas más grande de toda la historia de la música.
Te agrdezco tus bellas palabras hacia mi y que sepas que esa es para mi la mejor recompensa que puede tener esta labor.
Hasta muy pronto y buen fin de semana a ti y al resto de amigos.

23 Mayo 2008 | 11:42 PM

Nadir68

Nadir68 dijo

Bueno, querido Werther; qué quieres que diga. Me ha emocionado profundamente (a pesar de conocer las opiniones del Maestro acerca de 'ciertos temas') el leer la entrevista de El País. Estamos ante un caballero y un artista de la Cruz a la Firma.
Muchas Gracias (nunca me cansaré de escirbirlo) Werther por dejarnos los testimonios, sonoros y -en éste caso- verbales del inmortal genio.
Saludos lluviosísimos desde la Capital del antiguo Reyno de Galicia.
Qué Dios te bendiga,

24 Mayo 2008 | 02:25 PM

Werther

Werther dijo

Mi querido "Nadir68", muchas gracias por tus palabras pero tampoco es para tanto. Lo hago carece de merito alguno ya que se trata simplemente conpartir con todo EL MUNDO aquello que yo considero, un legado artístico ÚNICO y que yo deseo que esté al alcance de todos vosotros.
Mi mejor recompensa a este reconfortante trabajo, como he dicho tantas veces es saber que es de vuestro agrado. Por todo ello aquí seguiré día tras día compartiendo mis archivos y todo ese material que muchos de vosotros me hacéis llegar, de un modo desinteresado para vuestro disfrute.
Cual torero en la plaza diría aquello de, "va por ustedes".

Werther

24 Mayo 2008 | 11:11 PM

Nadir68

Nadir68 dijo

No seas tan modesto, Werther.
Si no fuese por éste espacio, quizá la memoria del Maestro, al menos en España, hubiese caído en un olvido brumoso.
Por eso, y creo que hablo en nombre de todos los 'afiliados' a ésta página, mi eterno agradecimiento.
Gracias

25 Mayo 2008 | 12:19 AM

victoriakraus

victoriakraus dijo

Querido Werther:

Aquí en Chile Alfredo Kraus es conocido por muy poca gente. Esto me indigna, me fastidia, me molesta, porque la gente tiene cabeza para peinarse y corazón para no se qué.... No saben la maravilla que pierden! Y lo digo no solo por el artista fantástico que fue nuestro Príncipe, sino que en todo orden de cosas!

Mi estimado amigo, ahora estás preso de tu pasión, que es la nuestra y la de todos los krausianos. Nunca jamás podrás abandonar a tu Artista, como yo que lo conocí hace tantísimos años, toda mi vida. Para mí vive todavía, verlo me hace llorar, aquí has puesto una fotografía mirando a la cámara como preguntando: ¿Te acuerdas de mí, aún? No es necesaria una respuesta, porque mi corazón vuela a España y al no encontrarlo, se dirige al cementerio de Boadilla como en sombras... ¿Por qué? ¿Por qué todo acaba?

Acá en mi país hago toda la difusión que puedo de nuestro Príncipe, pero es muy cansador ir de una a otra persona: ¿Conoce a Alfredo Kraus? Si lo escuchan les fascina, pero lo olvidan al rato. ¡No es posible! Si supieras toda la pena y la frustración que siento al ver la miseria y oscuridad en que se mueve tanta gente!

Una amiga que lo escuchó a medias me dijo: Yo no sé, personas como él no debieran morir! Dentro de toda la tristeza que esto envuelve, me alegró colaborar un poco a su gloria!

Creo que se necesita mucha difusión y mucho dinero, a nivel mundial, alguien como Bill Gates que invierta en él por caridad, en despertar los corazones a la belleza!

Un abrazo muy fuerte.

27 Mayo 2008 | 02:01 AM

VICTORIA KRAUS

VICTORIA KRAUS dijo

Querido amigo Werther y amigos krausianos:

Releyendo esta entrevista del diario "El País" en sus 40 Años de Gloria, transcribo lo siguiente de las palabras de Kraus:

- "¿Y que sucederá después de su retirada?"

"No pasará nada, absolutamente nada. Ya saldrán otros. Lo he aprendido en este mundo, y es quizá una lección de humildad: todos somos necesarios y nadie es imprescindible. El teatro sigue adelante. Hay unos ciclos, como sucede en el deporte: salen futbolistas buenos y después existe un vacío enorme durante equis años. La gente dirá: “Ha muerto fulano. ¡Que pena, ya no le oiremos cantar!”. Pues ahí tienen los discos; si se quieren consolar, se consuelan."

Yo creo que esto no es cierto, era era solo su extrema y simple humildad. Es verdad que todo sigue adelante. !Qué pena, ha muerto Alfredo Kraus! ¿Qué pena, ya no lo oiremos cantar! Pues ahí tienen los discos; si se quieren consolar, se consuelan."

Esto es solo una manera enmascarada de aceptar lo inevitable, los designios de Dios! No puede haber pensado así alguien con tan exquisita sensibilidad, alguien que demostró ser el Werther ante la muerte de su esposa, que experimentó luego la pérdida del ser amado con la más ansoluta desesperación!

Tampoco puede haber pensado asi de su público y sus admiradores, de las multitudes que lo amaban y con los cuales compartió su vida, los millones de personas que envejecieron con él y su voz a lo largo de su carrera, con su arte ¿matemática?. Aquí la matemàtica sirve al más noble de los objetivos: comunicar felicidad y emociòn"

Yo creo que si Alfredo nos viera a tí, Werther, y a todos nosotros en torno a tí a 9 años de su muerte, con este cariño y veneración inagotables hacia él... "no tendría más remedio que volver a llorar! Era sumamente emotivo y transparente!

Estos son los dilemas existenciales que el hombre no puede resolver!

17 Enero 2009 | 05:37 AM

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