Un Romeo de ¡67 años!
Si existe un personaje a lo largo de la historia que sea un reflejo del sentir y el padecer de un amor juvenil seguro que muchos de nosotros pensaríamos en el Romeo de William Shakespeare y al acordarnos de este, pensamos en un joven de corta edad el cual representa también la ingenuidad propia del ser que carece de más experiencia en la vida para saber cómo entender determinadas situaciones más allá de los impulsos que produce un sentimiento tan profundo como el AMOR.
Pues si bien en el teatro hablado y en las versiones cinematográficas es lógico encontrar a jóvenes actores encarnando este papel, en la versión operística no siempre sucede así y es que además de tener un aspecto más o menos jovial, la verdadera esencia de este rol radica en que lo que se muestre joven y fresca sea la voz y la interpretación pr encima de que el interprete tenga más de una cana o una piel donde las arrugas sea los más perceptible por nuestros ojos; por ello de vez en cuando se produce el milagro de que un artista como en este caso, sexagenario sea capaz de encarnar al joven Montesco y al mismo tiempo hacerlo creible.
El ejemplo de lo que os comento lo traigo en el día de hoy con un fragmento de la obra de Gounod cantada por Don Alfredo en el año 1994 en la ciudad de San Juan de Puerto Rico.
Con este artículo del día de hoy damos comienzo a una semana que deseo lo más agradable y feliz para todos vosotros.
Finalmente y tal como os he ido anunciando estos últimos días, en el día de hoy se presenta la biografía de Kraus en el Teatro del Liceo barcelonés; allí estaré para traeros una crónica lo más extensa posible del evento.
Hasta mañana mis queridos amigos.

victoriakraus dijo
Es que Kraus no tuvo nunca edad para traernos el arte en toda su dimensión. Era una forma tan pura de interpretar (y de amar) lo que hacía, que nadie jamás podrá arrebatarle el mérito de haber consagrado su vida a difundir estas bellezas a menudo escondidas y darlas a conocer con su maravillosa voz y todo él, como persona admirable y queridísima.
A través de estas páginas, amigos krausianos, sentimos a Alfredo tan cercano como siempre, se acerca a las almas y perdura en ellas como el fantástico ser que siempre fue.... No hay adiós, no hay edad, no hay más que sentimientos!
27 Mayo 2008 | 12:54 AM