Un análisis serio y profesional...
En el día de hoy no os traigo música interpretada por Alfredo, en su lugar, hoy oiremos la voz de un músico acerca del gran MAESTRO del canto.
Siempre he pensado y pienso que la gran mayoría de las críticas que se realizan en el mundo del arte en general y en el de la música en particular, están realizadas por personas cuyo acercamiento a este arte no sobrepasa la simple teoría y es por ello que prácticamente nunca las tengo en consideración ya que son simples juicios emitidos con una gran carga de subjetividad por parte de los mismos.
Ciertamente cualquier juicio tiene un porcentaje de opinión parcial pero este siempre será mucho más ponderado cuando lo realiza alguien que conoce el medio del que habla.
Por todos estos motivos y centrándome exclusivamente en el mundo de la música pienso que la mejor crítica para cualquier músico será la que provenga de algún colega ya que este conoce algo más que los simples fundamentos teóricos de los elementos que lo componen. Esto es lo que sucede en el día de hoy con la opinión de nuestro invitado, el director de orquesta Jesús López Cobos.
Este prestigioso director tanto de música sinfónica como de ópera (estos días se encuentra al frente de la dirección musical en las representaciones que de la ópera Orfeo y Euridice, se llevan a cabo en el Teatro Real de Madrid), ha tenido la posibilidad de trabajar con Kraus y conocer no sólo al hombre sino al músico por lo que es la suya una opinión muy válida en todo lo que dice del artista canario.
Esta opinión tomada hace más de treinta años nos muestra a un joven Jesús López-Cobos con un futuro muy prometedor que emite sus juicios sobre otro colega en el dificil arte de la interpretación.
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Nadir68 dijo
Vaya documento, Werther!, siempre tienes la capacidad de sorprender a los ‘krausianos’.
En lo que se refiere al análisis (quizá mejor disección) de la personalidad artística de Alfredo por parte del, entonces, joven López-Cobos, no es algo ‘nuevo’ para los seguidores del Maestro; esa rigurosidad a la hora de escoger su repertorio y no apartarse un milímetro de él (salvo excepciones puntuales que todos conocemos), la enorme profesionalidad (quizá algo que hoy se echa de menos en la mayoría de los cantantes), la autoexigencia llevada hasta las últimas consecuencia;, todo ello, repito, es algo que, los que hemos seguido la trayectoria artística de Kraus a lo largo de los años, nos consta vivamente y constituye un motivo más, si cabe, de admiración.
Gracias Werther. Saludos ―menos lluviosos― desde la Capital de nuestra tierra.
4 Junio 2008 | 02:00 AM