El AMOR de un público
Hoy miércoles os brindo una pequeña muestra de ese nuevo material conseguido en las últimas fechas y del que os he hablado en estos últimos días. Se trata del recital con acompañamiento de piano Kraus ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires, el evento se produjo el 23 de septiembre de 1989 ante un público, el bonaerense, admirador y apasionado como pocos del arte de Alfredo Kraus.
Sin lugar a dudas el gran flechazo entre Kraus y el público del Colón nació con motivo de las representaciones que de
A modo de recordatorio de aquella gesta y de aquel momento os traigo este ejemplo de cómo
¡¡veintidós!! años después Kraus seguía cosechando éxitos en el monumental coliseo de la capital argentina ante ese público encendido y entregado con Kraus que era y es el del Colón. Desde aquí y también desde mi modesta existencia, mi agradecimiento a todo ese público argentino que de manera tan especial siempre trato a Don Alfredo con tanta admiración y cariño.
Con la nostalgia de los casi veinte años que han trascurrido desde este recital, aquí os dejo con Kraus y el “teclas” (era como cariñosamente llamaban a José Tordesillas sus allegados) en una de las piezas que aquel septiembre de 1989 ofreció Alfredo a uno de “sus” públicos.
Tres días después de esta histórica jornada el periódico EL PAIS se hace eco de la crónica escrita por Carlos Ares y que decía lo siguiente:
El tenor español Alfredo Kraus fue premiado con la más calurosa ovación que se recuerda en el Teatro Colón de Buenos Aires en la madrugada del pasado domingo, por un público enfervorizado que exteriorizaba así su entusiasmo tras el recital lírico del cantante español. Alfredo Kraus, después de un extenso recital de arias y canciones, acompañado por José Tordesillas, agradeció con cuatro bises los gritos y aplausos de la eufórica platea puesta en pie y los vivas, de la gente asomada a los palcos, que reclamaba su presencia. La crítica especializada no ha escatimado elogios a la actuación del tenor. “La voz. Kraus conserva intacta una límpidez maravillosa, virtud sustancial en torno de la cual se manifiestan la excelencia de la escuela, la pureza de la emisión, la amplitud del volumen, la sutileza del fraseo, la justeza infalible de la afinación, la sobria nobleza de la expresividad, la elegancia que surge desde lo hondo, el sentido de la medida y del matiz, el control de la sonoridad y el poder de persuasión” dice en su comentario el crítico Alberto Emilio Giménez, del diario conservador Alfredo Kraus regresó a Buenos aires por tercera vez tras 17 años de ausencia, y reconoció luego que “nunca hubiera imaginado esto”. Aclamado desde el comienzo, Kraus comprendió enseguida que aquella sería una noche inolvidable. Contuvo la emoción hasta el final, pero luego se dejó llevar en los brazos de los bravos. Entregó definitivamente el corazón en cada unos de los bises, en los que interpretó la jota de El trust de los tenorios y “Adios, Granada”, entre otros temas populares. Las ovaciones que se habían prolongado durante media hora, alcanzaron la cima después de “La donna è mobile”, y se alargaron todavía otros 10 minutos hasta que el cantante decidió no reaparecer nuevamente en escena, donde se habían colocado casi 100 sillas para atender la demanda de localidades en la única función. El recital será emitido por la televisión argentina. Napoleón Cabrera, el crítico del diario Clarín, el de mayor venta y difusión del país, pidió “dos orejas y el rabo” para la faena de Kraus. Cabrera asegura que “en nuestra época es raro hallar un arte del canto más depurado como el de Kraus, una colocación de la voz tan precisa, vibrato de tal nobleza, afinación tan justa, articulación de semejante claridad”, y agradece al maestro la sensibilidad con que interpretó la “Canción del Árbol del olvido” de Ginastera, y “Pueblito, pueblo” de Gustavino, los dos compositores argentinos con los que Kraus cerró el círculo de autores de cinco países cantados en tres idiomas.

Disfrutar de tan sublime momento y excepcionalmente quiero haceros un regalo especial; me ha parecido que solo un vídeo en esta entrada era poca cosa así que os regalaré a todos y a una persona en especial, una "propina".
La propina, nunca mejor dicho es uno de los cuatro bises que Kraus concedió en este recital y que en este caso se trata de la jota de "El trust de los tenorios" y cuya dedicatoria por mi parte va hacía una grandísima amiga y enorme Krausiana que como buena Zaragozana apreciará esta jota en boca de su admirado Alfredo; va por ti Mariajo.
Deciros a todos que esto es tan solo una avanzadilla y que por supuesto habrá ocasión para que todos nos deleitemos aquí con el recital completo y que forma parte de todo ese nuevo material anunciado por mi parte para compartir con vosotros.
Hasta mañana, "parroquianos". ![]()
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VICTORIA KRAUS dijo
Mi amigo Werther!
Què bueno y acertado el comentario de La Naciòn!
Si grandes fueron los aplausos en tantas partes del mundo, yo creo que aquì tampoco "lo podìa creer". Primera y ùnica vez que vino a Chile y...
el aplauso y los vìtores no cesaron durante toda la funciòn y el final fue
interminable!
Lo hicimos llorar en el bis de El Dia que me Quieras! Cuando volviò hizo una morisqueta divertida, puso los ojos en blanco y sacò la lengua mordièndosela, entre risas compartidas por todos!
Conquistò con su arte, su sencillez y su "àngel". El ùltimo bis fue "la Donna e Mobile" y la cantò con todos sus adornos del final. OVACION CERRADA E INCREIBLE!
Se despidiò varias veces y el pùblico empezò a resignarse. Bajàbamos de las nubes! Yo solo querìa ir a verlo al Colòn una semana despuès!
Nada era suficiente.
28 Agosto 2008 | 03:39 AM