"Que alguien a quien no hemos conocido como persona nos haya hecho sentir tan intensamente en tantas ocasiones, por muy buenas condiciones naturales que tuviera, además de ser un gran ARTISTA, en el más amplio sentido de la palabra, merece que en la fecha del aniversario de su desaparición de entre nosotros, en un momento cualquiera del día, alguien levante la vista al Cielo y, diga o no una oración por su alma, lo más profundo de su corazón le dedique un aplauso, le grite un ¡¡bravo!! o le lance un beso con la punta de los dedos. Siempre con todo el Cariño, Admiración y Respeto "

"Baronesa de A."




Hace hoy nueve años a eso de las siete de la tarde estaba yo en el despacho de la empresa donde trabajaba por aquel entonces cuando por la radio y en un boletín informativo, al final del mismo se daba la trágica noticia del fallecimiento del tenor Alfredo Kraus.

El escuchar aquellas palabras hizo que automáticamente dejara todo lo que estaba haciendo y me quedara literalmente como “ido”, al unísono todos mis compañeros se quedaron viendo para mi sabedores de lo que para mi significaba la figura de aquel tenor canario de la que tantas y tantas veces les había hablado, fueran o no aficionados a la lírica.



Sus padres


La sensación de que se iba también alguien cercano a mi me invadió de tal modo como nunca hasta ese momento había sentido la pedida de alguien, fuera o no cercano a mi. Regresando a casa en coche y mientras iba escuchando como siempre algunas de las romanzas y canciones que de manera tan extraordinaria el interpretaba, no pude reprimir las lágrimas sabedor de que si triste es la desaparición de cualquier ser humano, mucho más lo es cuando se trata de un GENIO de una de las ARTES más hermosas como es la música.



La niñez



Alfredo y su naturaleza excepcional como ser humano y como artista nos ha dejado un legado de belleza, de saber hacer, de compromiso, de p r o f e s i o n a l i d a d como prácticamente no existe parangón en el mundo del espectáculo, y que hace pensar a muchos, yo entre ellos, que en este caso bien puede decirse aquello de “todo lo pasado fue mejor”.




La juventud




Tosca-1956 y Rigoletto-1961


La Familia



Tal y como yo y muchos de vosotros augurabais, la figura, de este quijote del “Bel Canto” defensor a ultranza de los principios que han hecho del canto un arte sublime, lejos de desvanecerse con el paso de los años lo que ha ido es en ascenso, no solo por las generaciones que ya lo conocíamos sino por los jóvenes que ahora se aproximan a la ópera y escuchan con gran atención la maestría que en cada una de sus interpretaciones Kraus nos dejaba.

El mío no es ni muchísimo menos un caso especial sino uno más de los múltiples que podemos encontrar por todo el mundo entre los miles de aficionados al mundo de la lírica y que tenían en la figura de Alfredo Kraus el icono de un modo de entender el canto como ningún otro artista contemporáneo.


(Con la reina Doña Sofia)

A nadie escapa que los seguidores de Kraus son minoría con respecto a los que se consideran admiradores de otros cantantes, quizás más populares si, pero debido a que se mueven en unos ámbitos mucho más comerciales que indudablemente les proporciona esta popularidad y fama yo diría que bastante “etérea” en muchos casos.


Yo que no soy muy amante de entrar en polémicas, más bien las rehuyo, desde mi lugar de simple aficionado y carente de una formación musical mínima para realizar según que enjuiciamientos, siento una gran alegría y porque no decirlo, satisfacción, al saber que mi gusto y pareceres coinciden con la gran mayoría de críticos especializados y musicólogos a la hora de enjuiciar el valor de la carrera y de la figura de Alfredo Kraus en la historia de la lírica, pero por encima de todo esto valoro especialmente la consideración que de Kraus y su arte tenían sus propios colegas.

Alfredo y Rosi


Como he dicho hace pocos días y no en pocas ocasiones, creo que no existe reconocimiento más grande a cualquier profesional sea cual sea el ambito del que hablemos, que el reconocimiento de sus compañeros y colegas sabedores de las dificultades y peculiaridades que entrañan una determinada profesión, en este caso la de cantante.

Hace nueve años fueron muchos como vosotros y como yo los que nos quedamos conmocionados por el fatal desenlace de nuestro canario universal y hoy en este aniversario, quiero hacerme eco de algunas de las manifestaciones que se realizaron en aquellos días así como invitaros a todos vosotros a que dejeis vuestro comentario sobre lo que supuso la desaparición de este incomparable artista para cada uno de vosotros y de que manera recibistéis la noticia de su desaparición.

Previamente, aquí os dejo este vídeo realizado con opiniones de algunos personajes famosos que tuvieron la suerte de gozar de la amistad de Alfredo, tras este video podréis leer los comentarios de dos personalidades de la música de enorme relieve a nivel mundial.



Alfredo, el último adiós



( Con Mirella Freni y Nicolai Ghiaurov en la Gala conmemorativa de las bodas de plata de los tres artistas en el Metropolitan Opera House -1991-)


Cristóbal Halffter dijo:


Alfredo era un gran amigo. La noticia de su muerte nos ha producido, creo que a muchos, una profunda tristeza. El tenía muy buenos amigos por varias cosas. Principalmente, por ser un señor, por ser un caballero, en el más alto y noble sentido de esta palabra castellana. Era un artista de primer orden, del cual España no pudo disfrutar por la carencia de una infraestructura cultural que estuviese a su altura. En los años más importantes de su carrera, aquí no había teatros de ópera y solo de vez en cuando venía Kraus a demostrar como se debe cantar un cierto repertorio. Hablo de los 60, 70, 80, cuando tampoco había posibilidades de que Alfredo enseñara en nuestros conservatorios su extraordinaria técnica.

Alfredo Kraus es una figura que se seguirá admirando en el próximo siglo. En estos momentos trágicos de su muerte, no obstante, sólo deberíamos hacer llegar a su familia y al mundo de la cultura el sentimiento de la pérdida de un caballero español.

Teresa Berganza dijo:


Era un gran señor, marcó un estilo propio y aportó al mundo de la música clásica, la seriedad y el respeto hacia los compositores, la música y los intérpretes. Era un hombre excepcional


Para finalizar este pequeño homenaje-recordatorio os dejo a Alfredo interpretando un aria muy significativa para el día de hoy, se trata del adiós a la vida de Tosca o lo que es lo mismo el célebre “E lucevan le Stelle”.

Como el mismo nos comenta en estas imágenes, el papel de Mario Cavaradosi se escapa a sus facultades, más adecuadas para personajes más ligeros pero no por ello aprovechó en su momento la posibilidad de grabar esta romanza o de rodar la presente escena.

Hasta pronto, mis queridos KRAUSIANOS”.




Antes de finalizar, me gustaría darlas gracias a dos personas por la inestimable ayuda y colaboración en el día de hoy; por un lado a la "Baronesa de A." por la dedicatoria escrita para el encabezamiento del día de hoy, y por otro lado darle las gracias tambien al amigo "Alberto Ibarburu" el cual es responsable de muchos de los documentos gráficos que a menudo saco en este rincón, a ambos muchísimas gracias.