Gabriel Salvador Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina 18.3.1908 – Madrid 5.8.1978).

Salvador fue uno de los músicos más prolíficos y premiados de la cinematografía española de la dictadura, participando en casi un centenar de producciones, buena parte de ellas documentales. Hijo del famoso ceramista talaverano Juan Ruiz de luna, Salvador realiza sus estudios musicales en el conservatorio superior de Madrid, teniendo entre sus maestros a Pablo Luna y Conrado del Campo, de quien fue amigo y discípulo predilecto hasta su muerte. Compositor y arreglista de multitud de canciones, su estilo musical acusa una clara influencia del folclore español e hispanoamericano.

Realiza su primer trabajo cinematográfico en 1935, poniendo música al cortometraje “Ciudad encantada” de Antonio Román. Compone una serie de ballets para la bailaora Carmen Amaya, destacando el espectáculo “El embrujo” (1935) sobre textos de Gerardo Rivas. En 1934 viaja por primera vez a América, con motivo de la inauguración de unos murales cerámicos que la empresa familiar había realizado para las estaciones de la línea C del “Subte” de Buenos Aires. Al menos en una ocasión mas vuelve a cruzar el Atlántico durante la guerra civil, pasando por Argentina, Uruguay (donde conoce en 1939 a la que sería su esposa) y Cuba. A su regreso de América participa en el cortometraje documental “Boda en Castilla” y vuelve a colaborar con el cineasta Antonio Román en su primer largometraje de ficción “Escuadrilla” (1941).

Aunque intensifica su labor en la industria fílmica de posguerra, no abandona los espectáculos teatrales que le reportan un notable éxito. Así en 1943 estrena en el teatro eslava de Madrid la opereta “Rumbo a pique”, con texto de Rafael Duyos y Vicente Vila Belda, protagonizada por la cupletista estrella del momento Celia Gámez. En 1945 –en las postrimerías de la segunda guerra mundial- embarca de nuevo hacia Uruguay, donde permanece algún tiempo hasta trasladarse a Buenos aires ciudad con mayores posibilidades de trabajo musical. Allí funda una orquesta para la que contrata al conocido cantante de tangos Charlo.

A comienzos de la década de los cincuenta, Ruiz de Luna regresa a España. Aunque retoma la actividad teatral con “La sole, no me hace caso” (1953), se decanta definitivamente por el cine, al que se dedicara mas intensamente durante tres décadas. La de los cincuenta es, sin duda, la más fructífera de su carrera cinematográfica. Comienza con la adaptación de la música de Bizet para la producción italo-española “Siempre Carmen” a la que le seguirán otras coproducciones con México, Francia e Italia.

Su primer gran éxito en el terreno de la banda sonora musical será “Las ultimas banderas” (1955) por el que obtiene el Premio del Circulo de Escritores cinematográficos (CEC) a la mejor música. En tres ocasiones más obtendrá este galardón, por los filmes “Orgullo” (1955), “La guerra empieza en Cuba” (1957) y “El lazarillo de Tormes” (1959). También se hace en dos ocasiones con el Premio del sindicato Nacional de Espectáculo (SNE), convirtiéndose así –junto con Jesús García Leoz- en el compositor cinematográfico español mas laureado de la época.


La parte sonora del día de hoy corresponde a una página de lo más alegre y no menos sorprendente que la gran mayoría de vosotros no conoceréis, se trata de unas Sevillanas compuestas por Salvador Ruiz de Luna y que aquí están interpretadas por Alfredo posiblemente hacia 1978 pero no puedo concretar exactamente la fecha. El acompañamiento corre a cargo de José Tordesillas.

Disfrutar de esta alegre página y hasta el día de mañana.