Monográfico: Salvador Ruiz de Luna ( III )
Entre los elementos característicos de su música cinematográfica hay que citar su gusto por los temas melódicos, a menudo sobre ostinatos rítmicos o texturas arpegiadas –p.ej. en “El malvado carabel” (1955), la articulación de la banda sonora a través de temas que varía y desarrolla en función del carácter de la escena, y el uso de códigos culturales, geográficos e incluso ideológicos para describir a personajes, lugares y situaciones. En la música de “Embajadores en el infierno” (1956) emplea, por ejemplo, esta codificación de tipo ideológico-musical, utilizando como leimotiv de los prisioneros españoles de
En el “biopic” Gayarre (1958) su música se pone al servicio de la voz de Alfredo Kraus, que interpreta al famoso tenor Julián Gayarre. Junto a las músicas de fondo de inspiración a menudo folclórica, la banda sonora –ganadora en 1958 del premio del SNE- se completa con piezas de repertorio operístico italiano y dos canciones españolas compuestas ex profeso para el film: la jota navarra “Por mi puerta” y el zortzico “El Roncalés”.
Para “El lazarillo de Tormes”, película que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, Ruiz de Luna concibe una música inspirada en un neoclasicismo de raíz popular castellana. La banda sonora de Molokai (la isla maldita) (1959) constituye –según el propio autor- u no de sus mejores trabajos. El film narra la historia real del beato misionero padre Damian en esta isla hawaina llena de leprosos. El compositor utiliza hasta cuatro temas distintos para caracterizar al personaje protagonista en sus diversas facetas.
La composición de música para cortometrajes documentales –actividad que había realizado esporádicamente en los años anteriores- va a convertirse ahora en uno de sus principales espacios de creación. En 1957 inicia una serie de colaboraciones con el realizador Manuel Domínguez en la producción de breves documentales de temática diversa: el patrimonio historico-artistico (oraciones en piedra: catedral de Toledo, 1957), los grandes pintores (Mascarada, obra y presencia de Solana, 1958) y la divulgación institucional (El milagro del agua, 1959). Participa en algunas producciones de No-Do, como “La fragua encendida”, “Sevilla Penitente”, y “Don aire de España”.
Colabora con el tándem Julio Buchs (realizador) / José Luis Martínez Molla (guionista) en producciones documentales de encargo para la promoción de la industria de la celulosa (SNIACE 1960) o la automovilística (Barreiros 1961).
También pone música a una serie de filmes sobre la actividad de los astilleros de Cádiz, dirigidos por Ricardo Fernández Lasquetty. En algunos de estos documentales la música del compositor es interpretada por su amigo y destacado pianista José Tordesillas.
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Victoria Kraus dijo
Què bonita es la mar, la canciòn y la voz de Alfredo que està tan cristalina! Esos años...
Yo tengo la pelìcula y no està tan oscura.
Que vida tan interesante y prolìfica la de don Salvador! Un gran artista!
Me encantan muchas de sus canciones, entre ellas "Por mi puerta". Si la cantaba Gayarre, en què años la compuso? Se conocieron?
Tambièn me gusta muchìsimo "El Guri", donde Alfredo se luce cantando tiernamente a un niño y .. ¡a lo gaucho! Què sabìa èl de chiripás, de rebenques, lazos, bombillas para matear y guris? Es muy bonita y distinta. Papà Alfredo! Qué papá! (Y se parece un poco al mìo que tambièn era tenor, rubio, apuesto, de ojos azules). Yo era su "Guri".
Cariños a todos.
18 Diciembre 2008 | 01:26