Siguiendo a Kraus en Jaén (1ª parte)
Significativo, placa de la calle donde reside Eduardo Lucas
Como muchos ya sabéis hace unos meses fui a pasar un fin de semana a Jaén aprovechando la invitación y hospitalidad del doctor Eduardo Lucas eminente foniatra y amigo personal de Alfredo Kraus durante los veinte últimos años de vida de este.
La verdad es que tenía puestas muchas ilusiones y expectativas en este viaje y he de decir que se cumplieron con creces e incluso se superaron. Para que os hagáis una idea (esto lo entenderán mejor los que hayan leído el libro del Dr. Lucas) este viaje para mí representaba en cierta medida una especie de peregrinación a los "santos lugares" de Jaén donde Alfredo había pasado muchos momentos de su vida sobre todo los dos o tres últimos años.
Una pequeña muestra del despacho donde pase la mayor parte del fin de semana
Bueno, lo primero que tengo que deciros es que semanas antes de este viaje, os había comentado que en previsión del mismo podía haber la posibilidad de hacerle una nueva entrevista al doctor Lucas por lo que solicité ayuda de todos vosotros para que me enviarais las preguntas o dudas que os gustaría que fuesen contestadas, como quiera que solo hubo un par de preguntas por parte vuestra y yo no tuve tiempo de preparar una entrevista en condiciones, la citada charla quedará para mejor ocasión.
Fotografías dedicadas e infinidad de grabaciones inundan la estancia
Mi llegada a Jaén fue de lo más plácida tras un vuelo de poco más de una hora y allí en el aeropuerto estaba Eduardo esperándome para llevarme a su casa. Como no podía ser de otro modo, nuestro trayecto en coche de algo mas de una hora sirvió para que nos pusiéramos al día de recientes adquisiciones por parte de los dos, en mi caso además le llevaba copia de algunas galas y representaciones donde había actuado Alfredo y que Eduardo no poseía (muy pocas cosas hay que él no tenga); por esto mismo que os comento, entrar en su casa es como entrar en un santuario y donde Kraus aparece por todas partes incluyendo numerosas fotografías la mayoría con dedicatoria incluida. Los ojos me bailaban de un lado para otro sin saber a donde prestar más atención, estaba literalmente embriagado de tanta emoción..... Este primer día cenamos y estuvimos hablando un buen rato, no hace falta que os diga de que ¿no? o mejor dicho, de quien.
Eduardo se acostó pero yo a pesar de las horas intempestivas no podía pegar ojo ya que me encontraba rodeado de recuerdos, grabaciones, fotografías............ yo que sé. Las veía una y otra vez, ojeaba y no dejaba de sentirme afortunado por tener acceso a todo esto.
Al día siguiente por la mañana Eduardo quiso llevarme a Úbeda y yo encantado; que ciudad más hermosa y monumental. Allí tuve el enorme placer de conocer a un buen amigo de Eduardo y que tuvo un papel fundamental en el libro sobre Kraus pues se encargó de todo lo referente a la cronología de Alfredo. Esta gran persona y al mismo tiempo entrañable es Antonio Fuentes (un apasionado de las voces antiguas) con quien ya he contactado en alguna ocasión.
Tras ir al encuentro de Antonio, los tres dimos un pequeño paseo entrando en un momento dado en una alfarería donde Alfredo autografió un plato del que os muestro imagen; de allí nos dirigimos al parador nacional a tomar un café y donde Alfredo se hospedó cuando en 1998 dio un recital en el antiguo Hospital de Santiago con motivo del festival internacional de música de Úbeda... Antonio y Eduardo me contaban las anécdotas y el revuelo que se montó en aquellas fechas por la presencia de nuestro ilustre protagonista y de las que yo no me perdía ni un detalle.
Tras otro breve paseo nos despedimos de Antonio y pusimos rumbo a Baeza... cualquiera diría lo que se puede encontrar en esta localidad Jienense. Desde aquí y en lugar de tomar una vía principal, nos dirigimos nuevamente hacia Jaén por carreteras secundarias entre otras cosas para hacer una parada en un pequeño pueblo, Torrequebradilla, que Alfredo también conocía y había visitado, y en donde Eduardo confirmaría nuestra presencia al día siguiente domingo en un cortijo donde estábamos invitados a comer.
Un servidor entre Eduardo y Antonio Fuentes
El resto del trayecto en coche resulto de lo más agradable, hacía un día otoñal precioso con el sol luciendo en todo lo alto y los campos repletos de olivos a punto para su recolección, los campos lucían un verde espectacular debido a las ultimas lluvias.
Eduardo mientras, me iba comentando el aire campechano de Alfredo que se encontraba muy a gusto entre estos parajes y estas gentes, donde era casi... uno más y así nos lo explica en su libro cuando cuenta la anécdota de que Alfredo en cierta ocasión encontrándose por la zona, se subió a lo alto de un tractor para acompañar al dueño a realizar labores en el campo.
En la próxima entrada os contaré la última parte de este relato y mientras para aderezar esta pequeña crónica os ofrezco un fragmento de la actuación celebrada en 1998 en el festival internacional de música de Úbeda. Lo que os invito a ver y escuchar es la que sin lugar a dudas es una de mis romanzas predilectas "E la solita storia..." donde Kraus siempre se recreó y nos deleitó con interpretaciones extraordinarias de esta romanza de Cilea perteneciente a la ópera L'arlesiana.
En esta ocasión acompañan a Alfredo el violonchelista Asier Polo y Edelmiro Arnaltes al piano.
Disfrutar de la grabación y nos vemos en un par de días.
Besos y abrazos para toda la parroquia Krausista.
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Victoria Kraus dijo
¡Ay, Gerardo -y te digo Gerardo como la persona real que eres- si ustedes en Jaén eran los apóstoles en la huella de Jesús! Si el fervor por el Maestro Kraus se trasunta en cada uno de ustedes y a mí, en la distancia, me emociona igualmente al extremo de estallar en lágrimas!
Es como si quisieran aprehender con las manos abiertas hacia el infinito esa imagen, a ese hombre admirable e inmenso artista que fue Alfredo! Es una melancolía terriblemente dolorosa, es un penar que no acaba para cada uno de nosotros! Quisiéramos llamarlo sabiendo con desconsuelo que es en vano, que el no regresará jamás, que esas ocasiones fueron únicas e invalorables, irrepetibles y nos encontramos con el inmenso y dulce amargo misterio de la vida!
Ahí están sus huellas, sus retratos, sus autógrafos, ese platito del alfarero y sus amigos que lo amaron, que lo vuelven a ver subirse al tractor, el Hospital de Santiago donde dio su recital, el parador donde se hospedó, los campos de olivos repletos. Momentos que fueron y pasaron.
La emociòn que los embarga al recordar es mía también como si yo los hubiera acompañado!
Y como si fuera poco, Kraus canta en 1998, cuando ya estaba viudo y posiblemente enfermo de pena y fìsicamente, con acompañamiento de un cello, dulce y funerario, el "Lamento de Federico". Al cantar cierra los ojos, no es habitual en él, está como cansado, extenuado, quebrantado íntimamente. La letra del "Lamento" es un auténtico dolor cantado, "así quisiera yo dormir, para encontrar olvido en el sueño, solo voy buscando la paz, ella, siempre ella me dice el corazòn, porqué me hace tanto mal?
Kraus, el inmenso artista, canta su propio dolor! El público aplaude!!!
Qué sentiría él?
15 Abril 2009 | 04:47 PM